Trabajos, derechos y libertad. Revertir el guión

«Trabajos, derechos y libertad. Revertir el guión»

Jueves 26 de enero de 19:00 a 21:00 
Traficantes de Sueños

Calle Duque de Alba, 13, 2012 Madrid



Con la participación de Nuria Alabao, periodista y doctora en Antropología; Yayo Herrero, antropóloga, educadora social e ingeniera técnica agrícola; José Luis Rey, profesor de Filosofía del Derecho y Teoría Política en la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid y David Casassas, coordinador del libro.

Se hacen imprescindibles teorías y prácticas alternativas que protejan los derechos sociales ante las políticas neoliberales que entienden el trabajo como una mercancía.

Históricamente, el trabajo ha sido garante del resto de derechos económicos, sociales y culturales. Por eso, a pesar de que las políticas neoliberales entiendan la fuerza de trabajo como una mera mercancía, no es de extrañar que la principal preocupación de la ciudadanía en el contexto actual sea el paro. Los cambios en el mundo de los trabajos agravan el problema: tener un empleo ya no significa que se consiga estabilidad económica. Así, además de las históricas reivindicaciones de los movimientos sindicales (salario mínimo, ciertos niveles de seguridad…), ahora se demanda algo más: una vida vivible. Para lograr revertir el guión predeterminado son necesarias propuestas, y ya las hay.



El proceso constante de trabajar y dormir


El proceso constante de trabajar y dormir ... que la gente sigue llamando vida.

Laborofobia en la tradición gitana


Determinada en parte por el nomadismo, esta fobia se expresa en una muy característica resistencia al trabajo alienado (para un patrón o bajo la normativa de una institución, en dependencia) y en un atrincheramiento en tareas autónomas, a veces colectivas, en cierto sentido libres. “Era un dolosito, mare, / ver los gachés currelá”, decía, a propósito, la letra de un cante antiguo, recogida por Demófilo…



Así se manifiesta en la lista de sus profesiones tradicionales: herreros y forjadores de metales,músicos, acróbatas, chalanes y traficantes de caballos, amaestradores de animales, echadores de la buena ventura,… La artesanía, el pequeño comercio y los espectáculos, en fin, como conjuro contra la peonada agrícola, el jornal fabril o el salario del empleado. B. Leblon lo ha constatado a si mismo para los gitanos sedentarizados (panaderos, herreros, carniceros, esquiladores, chalanes,…, en el Cádiz de fines del siglo XVIII, donde se concentraba el 16.5 % de la población romaní en España) (2005, p. 111). A la altura de 1840, T. Gautier dejaba constancia de la persistencia de este rasgo en sus notas sobre los gitanos granadinos del Sacro Monte:

“Estos gitanos tienen generalmente por oficio la herrería, el esquileo y son, sobre todo, chalanes. Guardan mil recetas para excitar y dar animación a las más viejas caballerías; un gitano habría hecho galopar a Rocinante y dar cabriolas al Rucio de Sancho. Ahora bien, el verdadero oficio del gitano es el de ladrón. Las gitanas venden amuletos, dicen la buenaventura y practican todas esas extrañas industrias que son comunes a las mujeres de su raza”.

Así como se reprime el nomadismo y se destruye la oralidad, las instancias homogeneizadoras delas administraciones centrales, regionales y locales combaten puntual y celosamente dicha“salariofobia”. Lo atestigua el sociólogo gitano M. Martín Ramírez:

“La limitada gama de sus oficios tradicionales apenas sí tienen reconocimiento legal o, como en el caso de la venta ambulante, son inconstitucionalmente perseguidos en miles de municipios españoles, sin opción alternativa” (2005, p. 193).

Y D. Wagman relaciona la dedicación gitana al tráfico de drogas con la “creciente precariedad e ilegalización del trabajo de venta ambulante”, verdadera ocupación-reservorio de esta pasión gitana por la autonomía —y por el vagar (2005, p. 92).

En la medida en que sus estrategias tradicionales de subsistencia se obstruyen jurídicamente(reglamentaciones, permisos, impuestos,…), o se ilegalizan sin más, los gitanos se ven en parte abocados a lo que T. San Román llama “economía marginal”, un espacio nebuloso en el que ni el oficio ni el trabajador existen preceptivamente, como materia de legislación: chatarreros,recogedores de cartones y otros recicladores varios, vendedores de periódicos sociales, menudeadores irregulares o esporádicos, etcétera.

Si bien un porcentaje importante de la comunidad gitana peninsular ha terminado cayendo en el orden del salario, ya sea por la vocación malinchista de los seleccionados por el sistema educativo,ya por la exigencia ineludible de la subsistencia familiar, no son pocos los romaníes que perseveran en la defensa de su autonomía y de su independencia económica, recordándonos el amor a la libertad de los quínicos antiguos: “A nosotros también nos gustan los pasteles, pero no estamos dispuestos a pagar su precio en servidumbre”, quisieran decirnos, como Antístenes el Cínico, tal Diógenes el Perro. Amor a la libertad en el que, curiosamente, parece reverberar una conocida máxima kantiana, recordada por L. Mumford en el capítulo que dedicara a “la degradación del trabajador”:

“La doctrina de Kant, según la cual todo ser humano debía ser tratado como un fin y nunca como un medio, fue precisamente formulada en el momento en que la industria mecánica había empezado a tratar al trabajador únicamente como un medio, un medio para lograr una producción mecánica más barata.Los seres humanos recibían el mismo trato brutal que el paisaje: la mano de obra era un recurso que había de ser explotado, aprovechado como una mina, agotado, y finalmente descartado. La responsabilidad por la vida del empleado y por su salud terminaba con el pago de su jornal por el día de trabajo” (p. 121).

Podríamos concluir que existe un perfil humano en el que la idiosincrasia romaní nunca ha querido reconocerse: el perfil del proletario, en particular, y el perfil del hombre económico (mero productor-consumidor, personalidad reducida y triturada), en general. J. Ellul lo definió con contundencia:

“Con el proletario estamos en presencia de un hombre vaciado de su contenido humano, de su sustancia real, y poseído por el poder económico. Está enajenado no solo en tanto sirve a la burguesía,sino en cuanto resulta extraño a la propia condición humana: especie de autómata, aparece como una pieza más del engranaje económico, activado solo por la corriente material (…). No menos para el proletario que para el burgués, el hombre no constituye sino una máquina de producir y de consumir.Está sometido para producir y debe estarlo asimismo para consumir. Es necesario que absorba lo que le ofrece la economía (…). ¿Carece de necesidades el hombre? Hay que crearlas, pues lo que importa no es su estructura psíquica y mental, sino la salida de las mercancías, cualesquiera que ellas sean. Entonces se inicia esta inmensa trituración del alma humana que desembocará en la propaganda masiva y que,mediante la publicidad, vincula la dicha y el sentido de la vida al consumo. El que tiene capital, es esclavo de su dinero; el que carece de él, es esclavo de la locura de desear conquistarlo, ya que es forzoso consumir; en la vida todo se reduce a obedecer a tal imperativo” (p. 225-6).

Tanto el extremo de la laborofobia como el contrapunto doloroso de la adscripción gitana al orden del salario y del empleo no-cualificado han hallado notables expresiones artísticas: lo primero, en una serie interminable de canciones populares o debidas a compositores gitanos (entre ellos, M.Molina Jiménez, de manera muy neta en diversos temas de su álbum Al alba…), en el cine de E. Kusturica—a pesar de la psicología alterada de sus personajes—,de F. Rovira Beleta y, especialmente, en el de T. Gatlif; lo segundo, también en el cine, ahora sobre los gitanos sedentarios, como en Solo el viento, descorazonador film de Benedek Fliegauf, y, con toda nitidez, en la música (cante de las minas, coplas sobre los jornaleros rurales, etc.).

La desafección gitana hacia el empleo se manifiesta, de manera negativa, en los cantes mineros yen aquellos otros que abordan la congoja de trabajar al modo payo:

 “Y sale el minero cantando.
Entra con pena en la mina,
y sale el minero cantando:
porque ve la luz del día
y sus niños lo están esperando.
¡Ay!, y se emborrachan los mineros
to los días, to los días, to los días, ¡ay!”.

[Carmen Linares, recreando un cante popular dramático. En Un siglo con duende…, 2002]

“¡Ay!, desgraciaíto de aquel
que come pan de la mano,
siempre mirando a la cara:
si la ponen mala o buena”.

[El obrero ante/bajo el empresario; a su merced, pues “come pan de la mano”… En la voz de el Diamante Negro. Tema incluido en Un siglo con duende…, 2002]

“Por una estrecha y oscura galería
un minero va cantando;
y en su cantar va diciendo
que cómo estará la prenda mía,
que me la dejé durmiendo”.

[Aflicción por la separación diaria de los amantes, que no se daba en la vida gitana tradicional.Taranta minera dela Niña de Linares, recogida en Antología. La mujer en el cante, 1996]

A modo de complemento, el amor gitano a la libertad, entendida ahora como independencia económica, como autogestión en la reproducción de la vida, fue cantado admirablemente por A.Pushkin en su poema Los zíngaros, uno de los documentos payos más interesantes sobre la idiosincrasia romaní. En una composición muy bella, verdaderamente heterotópica, el poeta evidencia la imposibilidad de la trans-etnicidad, elogiando la vivencia comunitaria gitana de la autonomía y denigrando el “individualismo” esclavizador eslavo-occidental. Los aspectos de la diferencia cíngara aparecen, todos, como en un pase de lista, en la composición: nomadismo, oralidad, laborofobia, sentimiento comunitario, educación clánica, derecho consuetudinario, antiproductivismo, aversión a las lógicas políticas. Buena parte de ellos se concentran en el concepto gitano de “libertad”, alrededor del cual gravitan el principio y el final del escrito.

Ante la independencia económica y la autogestión romaní, la fascinación era casi inevitable para el sujeto sedentario acosado por su propia mala consciencia de heteronomía y de servidumbre:como G. Borrow, acaso como A. Pushkin, Aleko la siente… Se produce la “agregación”, exasperada hasta el extremo de la fusión amorosa, y Aleko es admitido como un hermano en el grupo nómada cíngaro. Al final, no obstante, se trunca el experimento y sobreviene la dolorosa “desmembración”,motivada por la incompatibilidad radical entre el individuo eslavo egoísta (posesivo, acumulador también en el ámbito de los afectos y de la sexualidad) y las fibras de comunidad gitanas, siempre generosas, siempre desinteresadas, indeciblemente solidarias.

Que el amor fuera libre entre los cíngaros de principios del siglo XIX es discutible; y a este propósito se dividen las opiniones de los especialistas. Pero, según algunos biógrafos, A. Pushkin tuvo la ocasión de comprobarlo: admitido en un clan gitano, se sumó a su errar durante varios meses. A nuestros efectos, carece de importancia, no obstante: libre el amor o no tanto, el sentir gitano comunitario colocaba frente a los celos, de evitación tan difícil, unas barreras consuetudinarias —destinadas a preservar la paz y la armonía en el clan— que, sin abolir el sufrimiento, descartaban el crimen. Y no sucedía así en el mundo eslavo… Aleko mata a la mujer con la que convivía, Zemfira, y también a su joven amante romaní.

El fracaso de Aleko, que recuerda en lo superficial la derrota del hijo pródigo de A. Gide (debilitación por las privaciones, espesamiento de las dudas, nostalgia de las comodidades rehusadas), sanciona la ininteligibilidad del otro civilizatorio. Pero ilumina también el acercamiento parasitario, en absoluto sacrificial —el retorno queda siempre abierto, como una malla protectora,para el caso de la frustración de la aventura—, característico del hombre de la cultura hegemónica. G. Borrow, A. Pushkin y Aleko podían “regresar”; y, de hecho, no habiendo expuesto demasiado, y tras degustar la experiencia, se reincorporaron con facilidad al orden de la sociedad-bien…

A propósito del relato de A. Pushkin, objeto asimismo de diversas lecturas productivas, cabe distinguir dos grandes grupos de recreaciones. Por un lado, y en la línea de Mi Pushkin, obra de M. Tsvietáieva, se insiste en los distintos conceptos del amor: deslumbrante en la liberalidad honesta,espontánea y al mismo tiempo sabia, de los cíngaros; y conmovedor, en su patetismo, en el caso de Aleko, devorado por la pasión y el celo posesivo, víctima culpable de la mentalidad patriarcal. Porotro, y al modo de la ópera de S. Rachmaninov, se destaca la idea de “libertad”, aferrada por los gitanos y alcanzada y perdida por Aleko. En nuestro caso, más cerca de la interpretación del músico, subrayamos el alcance del choque de civilizaciones y los valores de la cultura minoritaria y perseguida (entre ellos, e inseparable del sentimiento de libertad, la elusión del trabajo explotador,el modo gitano de rehuir la servidumbre laboral).

El libreto de S. Rachmaninov, en efecto, manifiesta un interés secundario por el problema del amor y focaliza la atención en el asunto de la soberanía sobre uno mismo y de la oposición entre las culturas. Aleko procede, como el propio A. Pushkin, de la clase alta; y se aburre en ese entorno frívolo e insípido (queja característicamente romántica, de índole existencial: el vacío, la anemia y la esterilidad de la sociedad aristocrático-burguesa). Como en tantos creadores, la fuga adquiere la forma de un adhesión a la causa del otro, de una afiliación a lo lejano (Lord Byron y la lucha liberal-nacional en Grecia, G. Borrow y los gitanos, T. Gautier y Oriente, etcétera). Se cifra la libertad en una ingreso en la órbita del extraño; y S. Rachmaninov, partiendo de A. Pushkin, arroja una nota crítica al respecto: no es posible, o no siempre es posible, la transculturalidad. Lamentablemente, y desde el punto de vista civilizatorio, hemos sido sellados y lacrados como cartas antiguas —pero como misivas absurdas, mudas, sin dirección y sin remite. De ahí el fracaso de Aleko en su búsqueda de la libertad (escapar de un mundo de esclavos y amos de esclavos, de señores y siervos de señores, de empleados y empleadores); de ahí la frustración de su proyecto transétnico, arraigado en el malestar socio-cultural y en una laborofobia instintiva.

En Los cíngaros, y antes de que el relato aborde el nacimiento y la hipertrofia de los celos, unos versos muy sencillos presagiaban la corrupción de la empresa:

“Tú nos amas,
aunque hayas nacido entre los ricos.
Pero no siempre es dulce la libertad
para el que está acostumbrado al acomodo (…).

Habiendo desafiado las cadenas, Aleko es libre
y no se arrepiente de sus días nómadas.
De todos modos, él y el clan siguen siendo los mismos”.

Pedro García Olivo Extracto de su libro “La Gitaneidad Robada”

https://revistanada.com/2017/01/03/laborofobia-en-la-tradicion-gitana/


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Relacionado: Whack your boss 1


Trabajo sucio


Extraído del fanzine FLAMABLE #1 Trabajo sucio

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LA CONTRATERTULIA 133


Tres contratertulianos hablamos sobre el salario mínimo, su exigua subida, los sindicatos del poder, La gestión de la energía. Sobre el consumismo y su importancia central para el Sistema...con el desparpajo y acierto de siempre.

Oir: http://radioela.org/La-contratertulia-133-13-diciembre.html







El negocio del que nadie habla, las cárceles


Reflexiones de un preso en lucha sobre la explotación laboral en las cárceles del estado español.




Un compañero preso en lucha nos ha enviado las siguientes reflexiones sobre la explotación laboral en las cárceles del estado español.


El negocio del que nadie habla, las cárceles

Compañerxs en lucha anticarcelaria, SALUD, ANARQUÍA Y pronta  LIBERTAD, creo que es necesario sacar la basura de las cárceles. A nadie importa (medios NAZIonales) lo que pasa aquí, solo a lxs compañerxs que con sentir anarquista, dan luz a todo lo que buenamente pueden.Lógicamente a los medios de manipulación de masas, no les interesan las cárceles de esto que llaman España, prefieren irse a EEUU, a Venezuela, Brasil , etc., lo cual está muy bien, muy bonito, ¿Pero de las cárceles españolas por qué no habláis? Se me olvidaba que los medios de manipulación son propiedad del gobierno, de izquierda, derecha, centro y sus putas calaveras. Aquí existe un negocio que es necesario destapar para que la sociedad adormilada que lo sustenta, sepa donde van sus impuestos.

Desde el peculio que nos ingresan familiares y compañerxs, hasta los cursos subvencionados por la comunidad europea, de albañilería, pintura, mantenimiento, etc., que están remunerados para lxs presxs pero la subvención se lo embolsan las Instituciones Penitenciarias, y además utilizan dichos cursos para pintar la cárcel por la cara, para hacer trabajos de albañilería por el belfo, y de mantenimiento de la misma forma. Luego nos llaman a nosotrxs ladronxs, cuando en los módulos de respeto no pagan ni destino de ofis (reparto de comida), ni trabajo de limpieza, ni nada de lo que en ellos se hace. Increíble la cara dura de la S.G.I.P. Pero esto no es todo: talleres “remunerados”, sin sueldo estipulado, sino por piezas que hagas, es decir, si te das de baja médica, no cobras nada. Las empresas que usan las cárceles son el Corte Inglés, que hace desde ropa hasta perchas, un poco de todo explotando a lxs presxs, para que la institución penitenciaria  y el Corte Inglés se llenen los bolsillos. Talleres-trabajos “remunerados” de fibra de vidrio, de PVC, de metalurgia, de papelería, carpetas…, todo con un contrato que no tiene ni validez ante la seguridad social. No tienen equipamientos homologados ni previa preparación para ejercer trabajos con fibra de vidrio, con metales, con pintura, con productos tóxicos, esto es una vergüenza. Claro que la culpa la tiene desde el preso que consiente a la empresa que se embolsa la pasta y la institución penitenciaria, que alardea de reinserción socio-laboral… ¿A quién pretendéis engañar? Aun quedamos aquí, por suerte, personas que no os vamos  a permitir continuar con este declive, que a vosotrxs no os afecta, si no que os engrosa el bolsillo, pero que nos tendréis que coser la boca y atarnos las manos si no queréis que sigamos dando luz a vuestro constante abuso. Los destinos de limpieza que tenéis el belfo de pagar con “puntos”. ¿Puntos para qué? Para un vis-a-vis más al trimestre. ¡Qué falta de humanidad tenéis! Los talleres de cableado de la Opel, de lavadoras, etc. que tenéis la suerte de que lxs presxs no mandan las “nóminas” a la calle, para que sean investigadas, por ignorancia y por miedo  me atrevo a decir. Por supuesto, estáis cubiertos por el gobierno y la seguridad social se lava las manos. A lxs presxs que chantajeáis en los módulos de respeto, con que si no trabajan, no están ahí, sino en uno “conflictivo”, jugando con sus miedos, con sus sentimientos, o con la necesidad económica de lxs que tragan y tragan para intentar ayudar a sus familias con un sueldo inferior a 200 euros mensuales. Yo he visto nóminas de 7 euros por baja medica, ¿No se os cae la cara de vergüenza? Porque no la tenéis claro. El dinero que ingresan familiares y amigxs-compañerxs, no lo vemos, nos dais productos de baja calidad, vendiendo el aceite de oliva, la sal, el ketchup, la mostaza en envases de 10 ml o 10 mg, 10 ml de aceite de oliva a 19 centimos, son 19 euros el litro. Otro tanto con los demás productos, esto es poco, me quedo corto por falta de tiempo porque estoy de tránsito, pero habrá otra entrega de vuestra falta de humanidad y del esclavismo que hacéis. Quedan muchos temas, cocinas, lavanderías… en fin. seguiremos sacando la basura que no tienen cojones a sacar los medios de comunicación NAZIonales.

¡Rabia, constancia, lucha y anarquía, compañerxs!

4-XI-2016

Desvergüenza y esclavismo en el departamento de aislamiento de Soto del Real

Salud y rebeldía a lxs que luchan por sus libertades dignamente. Anarquía y posicionamiento ¡Rabia!

Os escribo desde el Centro de Exterminio de Soto (desde el búnker, más concretamente). aquí tenemos a dos compañeros, Pedro y Javi, que están intentando buscarse la libertad de forma humilde y dignamente. Están “trabajando” ¡EXPLOTADOS! haciendo reparto de comida, desayuno, cena, limpiando todo (seis galerías más una de mujeres), atendiendo a todas y cada una de las personas que aquí nos encontramos presxs, sin ponernos ni una sola mala cara, al contrario, procurando que estemos atendidos, con jabón, toallas, papel higiénico, cubiertos, comida, sábanas, mantas, almohadas, sillas y cubos, entre otras muchas cosas, como reparto de cepillos, recogedores y fregonas, etc. Los compañeros están hiperexplotados, catorce horas al día, siete días de la semana, cobrando 200 euros de mierda, ¿Esto es reinserción, resocialización? ¿O es esclavismo puro y duro?

Por desgracia no sólo son ellos quienes están sometidos a estos trabajos excesivos y mal remunerados. en todas las prisiones se genera una especie de “tratamiento regimental” en pos de una evaluación por “buena conducta”, explotando a los presos: si quieres salir de permiso, tener buenos informes y que los asentados en la juntas de tratamiento te valoren positivamente, ¡debes entrar por el aro! La canallada no es leve, es más bien INTENSA y ODIOSA, tienen tanto belfo que presentan el esclavismo y la explotación, como REINSERCIÓN, RECUPERACIÓN DE HÁBITOS, RESOCIALIZACIÓN y todas las putas grandilocuencias con que se llenan la bocaza, ante una sociedad que les premia con su ignorante aplauso, mientras miran el móvil. Igualmente, esta SOCIEDAD ABORREGADA vota al PP a pesar del aluvión degenerativo delas cajas B y los casos de corrupción, que son inmensos. Pero paso de politiqueo, vamos al tema de la explotación de presos, LOS ESCLAVOS DEL SIGLO XX Y XXI. Personalmente, sólo cojo el cepillo para barrer su celda, ya que, por desgracia, habito en ella, pero de puerta a fuera, me limito amis asuntos personales, y observo y veo y me encabrono, porque este sistema carcelero es un sistema fallido, mal logrado, falseado e inútil. Todxs lxs presxs sufrimos la TORTURA DE ESTAR ENCERRADOS, por lo que es inevitable luchar contra la tortura en toda su amplitud, por lo que debemos dividir la tortura como gajos de una naranja podrida: la tortura física, la tortura psíquica, la tortura del gran hermano, siempre vigilando, la tortura de la impunidad, la tortura del alejamiento geográfico, la tortura de la intervención de comunicaciones y, por lo tanto, la tortura de la falta total y completa de intimidad. No creo que en Valencia haya tantas naranjas y tantos gajos como para poder expresar lo que es la tortura en todo su contexto.

Es lícito que un preso se busque su libertad a base de trabajos esclavistas, no les juzgo ni de lejos, mientras se la busquen sin hacer de carceleros ni chivatos, por mí bien. Pero no comparto en absoluto entrar en el juego de las juntas de tratamiento y régimen ¡No comparto el ser esclavo! Me posiciono contra el esclavismo en las cárceles del territorio ibérico.

Y por lo tanto, propongo echarle cojones u ovarios al asunto. ¿Y si tiráis las escobas y fregonas? ¿Qué pasaría? ¿Traerían personal de la calle bien remunerado para limpiar las cárceles? ¿Aplicarían de nuevo las redenciones por trabajo y las extraordinarias de patio, como antiguamente? Me gustaría ver qué solución pondrían. Pero, claro, para este asunto, tendríamos que ser tdxs unx y echarle ovarios y cojones.

Aquí radica el PROBLEMA, ya no somos unx, nos han logrado dividir y han vencido. Pero la lucha activa continúa ¿y los cuatro insurrectos, ácratas, antisistema y anticarcelarios no nos vamos a callar NADA!

¿Qué pensáis hacer el resto? Pensad seriamente y posicionaos. Nosoxtrxs lxs presxs podemos hacer que la cárcel cambie de forma RADICAL. Está en las manos de TODXS ¡Tirad las fregonas y cepillos, no repartási comida, no hagáis NADA! Y HABRÁ CAMBIOS.

¡ÁNIMO, PRESXS EN LUCHA, NO HAY DERROTA, HAY LIBERTAD!

http://kaosenlared.net/reflexiones-de-un-preso-en-lucha-sobre-la-explotacion-laboral-en-las-carceles-del-estado-espanol/


EN DEFENSA DE LA PEREZA




Alguien ha dicho que el polvo es la materia que no está en su sitio. La misma definición se aplica a las nueve décimas de los llamados perezosos. Son personas extraviadas en una senda que no responde a su temperamento ni a su capacidad. Leyendo las biografías de los grandes hombres, choca el número de perezosos que hay entre ellos. Perezosos mientras no encontraron su verdadero camino, y laboriosos tenaces más tarde. Darwin, Stephenson y tantos otros figuraban entre esos perezosos. 
Harto a menudo, el perezoso no es más que un hombre a quien repugna hacer toda su vida la dieciochava parte de un alfiler o la centésima parte de un reloj, cuando se encuentra con una exuberancia de energía que quisiera gastar en otra cosa. También con frecuencia es un rebelde que se subleva contra la idea de estar toda su vida amarrado a ese banco, trabajando para proporcionar mil goces al patrono, sabiendo que es mucho menos estúpido que él, y sin otra razón que haber nacido en un cuchitril, en vez de haber venido al mundo en un palacio.

En fin, buen número de perezosos no conocen el oficio en que se ven obligados a ganarse la vida. Viendo la obra imperfecta que sale de sus manos, esforzándose vanamente en hacerla mejor y comprendiendo que nunca lo conseguirán a causa de los males hábitos de trabajo ya adquiridos, toman odio a su oficio y hasta al trabajo en general, por no saber otro. Millares de obreros y de artistas abortados se hallan en este caso.  

Por otro lado, quien ha aprendido desde su juventud a tocar bien el piano, a usar bien la plana, el cincel, el cepillo o la lima, de modo que siente que sus obras son bellas, nunca abandonará el piano, el cincel o la lima. Hallará placer en este trabajo que no le cansa, a menos que lo abrume.
Bajo una sola denominación, pereza, se ha agrupado toda una serie de resultados debidos a causas distintas, cada una de las cuales pudiera convertirse en un manantial de bienes en vez de ser un mal para la sociedad. Aquí, como en la criminalidad, como en todas las cuestiones concernientes a las facultades humanas, se han reunido hechos que nada tienen de común entre sí. Se dice pereza o crimen, sin tomarse siquiera el trabajo de analizar sus causas. Apresúrase a castigarlos, sin preguntarse siquiera si el castigo no contiene una prima a la pereza o al crimen.  

He aquí por qué una sociedad libre, si viera aumentar en su seno el número de holgazanes, pensaría sin duda en investigar las causas de su pereza para tratar de suprimirlas antes de recurrir a los castigos. Cuando se trata, según ya hemos dicho, de un simple caso de anemia, antes de llenar de ciencia el cerebro del niño, dadle ante todo sangre; fortalecedle para que no pierda el tiempo, llevadle al campo o a orillas del mar. Allí, enseñadle al aire libre, y no en los libros, la geometría, midiendo con él las distancias hasta los peñascos próximos; aprenderá las ciencias naturales cogiendo flores y pescando en el mar; la física, fabricando el bote en que irá de pesca. Pero, por favor, no llenéis su cerebro de frases y de lenguas muertas. ¡No hagáis de él un perezoso!

En el caso de un niño que carezca de orden o de costumbres regulares, dejad que los niños introduzcan en primer lugar el orden entre sí, y después, en el laboratorio, el taller, ante un trabajo a realizar en un espacio limitado, con muchas herramientas alrededor, siguiendo las instrucciones de un profesor inteligente, aprenderán a ser metódicos. Pero no les convirtáis en seres desordenados en vuestras escuelas, cuyo único orden es la simetría de sus bancos, y que –reflejo fiel del caos de lo que se les enseña- nunca enseñarán a nadie a amar la armonía, la solidez y la metodicidad en el trabajo.

"La Conquista del Pan Piotr Kropotkin 

CCOO y UGT frenan la movilización de los teleoperadores






Los sindicatos mayoritarios esperan que la patronal del Contact Center desbloquee las negociaciones del nuevo convenio en enero y anuncian que no emplearán "acciones severas" hasta reunirse. CGT critica el "cambio de estrategia injustificado" y recela de que se firme un convenio que mantenga las condiciones laborales precarias


MADRID.- Se acabó la unidad de acción de los sindicatos del telemárketing. CCOO y UGT frenarán las movilizaciones hasta reunirse con la patronal mientras que CGT, minoritario en la mesa negociadora pero mayoritario en los grandes centros de trabajo de los teleoperadores en ciudades como Madrid o Barcelona, ha convocado una nueva huelga de 24 horas en el sector del Contact Center, más conocido como telemárketing, siguiendo la senda de movilizaciones por un convenio colectivo nuevo que ponga fin a la acuciante precariedad de los teleoperadores, después de que el último convenio expirase hace casi dos años.

El paro será el 26 de enero y, en esta ocasión, no está respaldado por los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, con mayoría para firmar un convenio en la mesa negociadora con la Asociación de Contact Center Española (ACE), la patronal del sector, perteneciente a la CEOE.


En un comunicado, CGT critica el "cambio de estrategia injustificado" de CCOO y UGT, que se lleva por delante la unidad de acción que en las dos huelgas anteriores ha permitido que el paro tenga éxito y repercusión mediática. 

El mismo día que CGT anunciaba la nueva huelga, CCOO y UGT aseguraban en rueda de prensa conjunta que retomarán las negociaciones del convenio con la patronal la segunda semana de enero, después de que el último encuentro en el SIMA volviera a terminar sin acuerdo. De hecho, ambos sindicatos han descartado realizar "más acciones severas" hasta ver la actitud de la ACE en la reunión de enero, de la que debería salir un calendario de negociación concreto.

No obstante, fuentes de UGT niegan que hayan descartado participar en la huelga convocada por CGT y precisan que, de momento no pueden concretarlo porque tienen que valorarlo los delegados. Recuerdan que la primera semana de diciembre, UGT llevó a cabo una huelga en solitario durante varios días, que supuso un gran esfuerzo y ahora toca valorar las próximas acciones.

Según fuentes de CGT, la patronal puso como condición para desbloquear las negociaciones que cesaran las movilizaciones, pero el sindicato entiende que en este punto es necesario "doblar la presión hacia la patronal", que está dejando fuera de la negociación "asuntos tan básicos como la precariedad en la contratación, las facilidades para el despido, la grave pérdida de derechos en los cambios de empresa y el abuso de los contratos a tiempo parcial".

Aunque no se sumen a la huelga, CCOO y UGT han asegurado en la rueda de prensa que la ACE sigue "sin reaccionar" ante la "precaria" situación de los empleados, con un salario medio de menos de 700 euros, un excesivo número de contratos a tiempo parcial, jornadas de hasta once días de trabajo seguidos sin descanso o la presencia activa en el puesto de trabajo durante once horas seguidas, y los portavoces sindicales han dejado duras acusaciones como que "el sector aplica un modelo de trabajo oriental, impropio en Europa" o que "someten a sus trabajadores, durante la jornada laboral, a un control y vigilancia mayores que el Gran Hermano de Orwell a los ciudadanos”.

Desconfianza" entre sindicatos

No obstante, según explica a Público Santiago Alonso, delegado de CGT en la mesa negociadora, CCOO y UGT ya les han comunicado que no secundarán la huelga del 26 de enero. En la rueda de prensa de este lunes, el secretario general de Servicios de CCOO, José María Martínez, ha afirmado que su estrategia ahora será la de movilizar a las empresas que contraten servicios de atención telefónica al cliente para que no permitan el dumping, es decir, una reducción drástica del precio del servicio.

Fuentes de CGT han expresado su "desconfianza" ante esta postura de los grandes sindicatos y critican que CCOO y UGT se hayan reunido el pasado 21 de noviembre con la ACE, en solitario, sin comunicar a los demás sindicatos ni el encuentro ni el contenido del mismo, y recuerdan que los últimos cinco convenios del sector han contado con el beneplácito de CCOO y UGT.

Sin la movilización, CGT sólo puede esperar la firma de "un convenio continuista", que ignore la recuperación del poder adquisitivo perdido durante los años de congelación salarial en un sector que, según estimaciones de los sindicatos, factura 2.000 millones de euros al año y emplea a 85.000 personas, de las que 30.000 están subcontratadas por compañías telefónicas, 10.000 por bancos, 3.500 por compañías aseguradoras, 3.500 por empresas energéticas y 4.000 por las Administraciones Públicas.

CGT ya ha adelantado que no firmará ningún acuerdo que no modifique los artículos 17 y 18 del actual convenio estatal. El primero hace referencia a la desigual indemnización por extinción de contratos entre trabajadores temporales y fijos, y el segundo, a la subrogación obligatoria de los trabajadores tras un cambio de empresa contratista.

La administración pública, "cómplice" de la precariedad

Los sindicatos también responsabilizan de las malas condiciones laborales de los teleoperadores a las administraciones públicas, ya que servicios de atención al ciudadano como el 112, el 061, el 010 o la Agencia Trinutaria en varias comunidades autónomas están contratadas con empresas de la ACE.

De hecho, CGT ha convocado a la huelga a los teleoperadores del 112, del 061 y de Salud Responde en Andalucía los días 24, 25 y 31 diciembre y el 1, 5 y 6 de enero ante "la insumisión de Susana Díaz hacia el Parlamento Andaluz", que mediante Proposiciones No de Ley han tratado de revertir esta situación generada por las empresas Ilunion, de la ONCE, y Arvato Qualytel.



RELACIONADO:

¿Dónde estaban CC.OO. y UGT?




La última vez que los sindicatos CC.OO. y UGT convocaron una movilización que merezca ese nombre fue el 14 de noviembre de 2012. Desde entonces han pasado más de cuatro años, durante los cuales se ha pulverizado aquello que llamábamos derechos de los trabajadores, se ha pulverizado también la posibilidad de que los jóvenes accedan al mercado laboral, se ha creado una forma de trabajo que genera pobreza… Desde entonces, en fin, el Partido Popular ha campado a sus anchas y ha conseguido que el mayor problema de este país no sea el paro, sino el empleo: Ya nadie confía en encontrar un trabajo que le pague techo, alimento y suministros básicos.

***

Hoy los sindicatos han vuelto a salir a la calle. Como veo que han despertado quién sabe de qué tipo de sueño, les lanzo un puñado de preguntas:

¿Dónde han estado ustedes durante todo este tiempo en el que se ha destrozado todo? ¿Dónde se han metido en los últimos cuatro años?

¿Por qué reaparecen justo ahora, cuando nadie –ni siquiera ustedes– confía en que podamos recuperar si quiera una cuarta parte de lo que teníamos?

¿Qué tiene que ver su desaparición con la participación de algunos de sus líderes en escándalos de corrupción como, entre otros, las Tarjetas Black, y qué explicaciones nos han ofrecido?

¿Cómo se atreven a pedir a “los partidos de izquierdas” ahora que hagan algo? Es más, ¿qué son ya “partidos de izquierdas?

***

Sin duda, ha llegado el momento de que nos preguntemos a nosotros mismos qué entendemos por “trabajo”. Y una vez definido, nos preguntemos cómo y de qué va a vivir la mayor parte de la población.

No creo que en esta labor tengan nada que decir unos sindicatos que desaparecieron durante los años de la destrucción.

***

Me parece harto significativo que ningún partido, ni siquiera esos que se llaman “de izquierdas”, les pregunte dónde estaban.

***

Mañana, más. Aquí.

http://diario16.com/18122016-donde-estaban-cc-oo-y-ugt/


CC.OO y UGT o de cómo es imposible acudir a nada que convoquen




Bajo el lema «Las personas y sus derechos lo primero, defiéndelos», CC OO y UGT invitan a la movilización para reivindicar más y mejor empleo, salarios «dignos», pensiones «suficientes» y sostenibles y una renta mínima contra la pobreza y la desigualdad.

Con el curriculum reformista, de “paz social” a cambio de dinero de los Presupuestos Generales del Estado, de evitar el conflicto al precio que sea, de pactar y luego consultar a los trabajadores, de miles de liberados con un comportamiento clasista discutible, de no apoyar conflictos o a sindicalistas presos (el caso de Andrés Bódalo es sangrante), de no llamar a huelga general con la situación económica que padecen millones de trabajadores, por no hablar de casos de corrupción…. quieren ahora que la clase obrera secunde sus movilizaciones.

Las protestas de estos dos sindicatos dicen que culminarán el próximo domingo con gran marcha en Madrid, que arrancará a mediodía entre la plaza de Neptuno y Sevilla, encabezada por los secretarios generales de CC OO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Pepe Álvarez, respectivamente.

Las movilizaciones fueron convocadas el pasado 25 de noviembre por los líderes sindicales un día después de que se reunieran con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez. Los sindicatos resaltaron de ese encuentro las dos «restricciones» del Ejecutivo al diálogo social: cumplir el déficit y «no liquidar» las reformas del Gobierno en el anterior mandato.


El jefe me envejece










Angry Workers of the World; Condiciones de la clase obrera en el UK.


A cargo de “Angry Workers of the World” colectivo de trabajadorxs internacionalistas afincados en el oeste de Londres.

Comprometidos en el análisis militante e interés en organizarse con el resto de trabajadores, tratando de encauzar la rabia proletaria y la subsecuente lucha de clases en una zona que es mayoritariamente de migrantes y bajos sueldos pero que sin duda es estratégicamente importante, como las fábricas, la logística y el sector de manufactura de alimentos.

Podéis encontrarlos en: https://angryworkersworld.wordpress.com/

Apuntan hacia una confluencia de las luchas de los trabajadores en el plano internacionalista. Parten desde unos principios, métodos y reivindicaciones clasistas que tienden a preservar la independencia de los intereses de los obreros, y que no cortapisen las vías a la única posibilidad de emancipación de los obreros de su condición de explotados que no deja de ser la revolución.
Además de presentar sucintamente en lo que se ocupan y cómo fundamentan su perspectiva política, les gustaría tratar desde un punto de vista global, las últimas luchas que han tenido lugar en las fábricas en Italia, los trabajadores de comida rápida en EEUU, los conductores de Deliveroo en Londres y los trabajadores de la comunicación en España y las experiencias extraídas sobre formas de organizarse, límites y ventajas que pueden generalizarse.






Angry Workers of the World: organización en los centros de trabajo

El pasado 20 de noviembre acudí a una charla que se organizaba en la céntrica librería Traficantes de Sueños bajo el nombre de “Condiciones de la clase obrera en el Reino Unido” y cuyos ponentes eran dos miembros del colectivo londinense Angry Workers of the World (AWW a partir de ahora). Para quien no los conozca, son un pequeño grupo de trabajadores que desde hace unos tres años militan en un suburbio del oeste de Londres, Greenford, donde trabajan en varias de los numerosos almacenes de logística, procesamiento de alimentos o manufactura en general que crecieron al calor de la ampliación paulatina en estos últimos años del aeropuerto internacional de Heathrow.

En un primer momento, la idea de este artículo era hacer un pequeño resumen de lo comentado en la charla, complementándolo con varios extractos de diferentes textos escritos por los compañeros/as de AWW. Sin embargo, una vez puestos manos a la obra, vi que se me iba de las manos. Demasiados temas tratados, demasiadas cosas interesantes que comentar. Estas dudas coincidieron con la lectura de la traducción de una entrevista que la web inglesa Libcom les realizó durante este pasado verano, donde ante todo hablaban sobre su trabajo de organización concreta en los tajos. Así que pasé al plan B, centrarme en un par de las cuestiones tratadas en la charla a través de sus respuestas a la entrevista. Y este es el resultado, empezando por el análisis que ellos mismos hacen sobre su trabajo como colectivo:

“Pensamos que este encasillamiento en los centros de trabajo refleja un problema más general en la izquierda radical en Reino Unido: a saber, la separación entre las “actividades organizativas” y el “debate o la estrategia revolucionaria”. Como pequeño colectivo, tratamos de reunir estos dos elementos esenciales de la organización de la clase obrera:


  1. Recogiendo experiencias y fortaleciendo la auto-organización de los trabajadores en los centros de trabajo y en esta zona.
  2. Reflexionando acerca de estas experiencias dentro de un contexto más amplio –de relaciones de clase, políticas estatales, cambios tecnológicos, crisis–, como parte de la investigación y el debate sobre los cambios en la composición de clase y los puntos de ruptura revolucionarios.
  3. Tratando de animar tanto la reflexión acerca de las experiencias de la clase obrera como el debate, dentro de la izquierda no estatista, a un nivel internacional, en nuestro caso mediante discusiones acerca de la “huelga social” con Plan C o con la IWW sobre la organización en Amazon.
  4. Aceptando una “responsabilidad a nivel local” en la difusión de las posturas internacionalistas (por ejemplo, acerca de la guerra y la inmigración) y de las experiencias prácticas obreras de otras zonas además de donde nosotros vivimos y trabajamos. Esto lo llevamos a cabo sobre todo a través de nuestro periódico político, WorkersWildWest.


Nos inspiramos en grupos como Big Flame o Solidarity, en la década de los 70 en el Reino Unido, Potere Operario en Italia, o la Sojourner Truth Organisation y la League of Revolutionary Black Workers, en la misma época en Estados Unidos, quienes mientras “se manchaban las manos” trabajando junto a los obreros, empleaban estas experiencias como base a partir de la cual debatir y discutir acerca de política y estrategia. Estas discusiones se basaban en necesidades reales de organización y en experiencias de lucha de clases, más que en una aburrida pontificación. Al mismo tiempo que tratamos de animar acciones directas en los centros de trabajo, no ocultamos nuestra perspectiva revolucionaria, sino que intentamos ligarla estrechamente con nuestras experiencias en el trabajo.

Nuestros pequeños pasos diarios en este suburbio industrial se enmarcan en una discusión más amplia sobre los cambios en la producción y la distribución, y en el resurgimiento de los grandes centros de trabajo, como los centros de distribución de Amazon, Walmart, etc. Para nosotros este debate no era sectorial, es decir, que no se basaba solamente en el sector de la logística, sino que se refería a la naturaleza cambiante de la clase obrera y del trabajo en general. Nos dimos cuenta de que los límites entre la producción y la distribución se estaban difuminando: por ejemplo, muchos almacenes también procesan los bienes que ponen en circulación. Compañías como DHL están directamente involucradas en las plantas de fabricación de coches. Los trabajadores no pueden desarrollar su orgullo profesional basándose en sus habilidades individuales, sino que dependen de experiencias sociales más amplias: cómo manejar los ordenadores, aparatos electrónicos, cómo cooperar y comunicarse con trabajadores inmigrantes que han pasado por todo tipo de experiencias. Así pues esperamos que las luchas en este sector puedan llegar a desarrollar cierto poder no sólo por el tamaño de los centros de trabajo y su estratégica localización, sino porque también pueden generalizarse y afectar a otros trabajadores. No luchamos como un grupo profesional específico, todos tenemos que hacer frente al salario mínimo y los contratos de cero-horas, todos tenemos la propaganda anti-inmigración presente. Pensamos que la principal tarea de los revolucionarios es pensar en cómo las luchas en los centros de explotación (grandes centros de trabajo, las zonas desarrolladas) pueden vincularse con otras áreas más atomizadas de existencia de la clase obrera (esfera doméstica, áreas devastadas por la crisis, desempleo) y fortalecerse mutuamente.

La explosiva contradicción revolucionaria del capitalismo es el hecho de que el aumento de la productividad social viene acompañada de un empobrecimiento masivo, pero estas experiencias de alta productividad y empobrecimiento no se distribuyen equitativamente en la clase obrera global. ¿Dónde y cómo puede evolucionar un movimiento clasista para poner en contacto los dos polos de la contradicción y hacer que todo estalle? Para esto necesitamos discusiones estratégicas y revisar los viejos conceptos, como el de composición de clase o la teoría del “desarrollo desigual”. También necesitamos debatir acerca de la “transición revolucionaria”. En otras palabras, en una situación revolucionaria, cómo puede la clase obrera:


  1. Redistribuir los recursos existentes para nivelar las desigualdades regionales y
  2. Socavar cuanto antes la división del trabajo entre obreros manuales e intelectuales, productivos y domésticos, rurales y urbanos, jóvenes y ancianos.


Este no es un ejercicio mental, se requerirán millones de toneladas de acero y habrá que derruir y levantar millones de muros, ¡un enorme esfuerzo logístico! Quien piense que para ello no se necesita que los trabajadores de los invernaderos, hospitales, fábricas, centros de cuidados, transporte, energía, comunicaciones y escuadrones de demolición desempeñen un papel específico o científico, o bien es un capullo idiota de clase media o un estalinista que piensa que el Estado-partido resolverá todo esto, o ambas cosas a la vez.



Algunos dirán que esto es prever o especular demasiado, ¿por qué hablar de situaciones revolucionarias si cuando miramos alrededor vemos que la propia actividad de la clase obrera refluye? Pero sin este pensamiento estratégico el comunismo es una quimera, algo que damos por imposible. Discutir estas ideas en el contexto de nuestros esfuerzos organizativos en los centros de trabajo nos obliga a tener una perspectiva más amplia y global, más allá de los acuerdos salariales, acerca de cómo los diferentes grupos de trabajadores, del Reino Unido y de todas partes, pueden relacionarse entre sí. Para facilitar esto, nuestro papel como revolucionarios requiere que nos orientemos en una dirección y que tengamos una visión que vaya más allá de la “movilización para la siguiente manifestación”.

Los acontecimientos políticos o la amplia crisis social repercuten en los centros de trabajo, y viceversa. Por lo tanto no es descabellado discutir estos temas ligándolos a las cuestiones “sobre el trabajo”, en lugar de considerarlas como un terreno “político” separado, distinto del “económico”, de las llamadas cuestiones de “cuchillo y tenedor” para los obreros.”

Ante este análisis de la situación actual, cabe preguntarse cómo afrontar en la práctica todas estas cuestiones, cómo ir avanzando en la organización dentro de los curros. Lo primero que le suele venir a la cabeza a la gente cuando se trata lucha laboral son los sindicatos, sin lugar a dudas, y en este sentido nos parecen muy interesantes (sobre todo por estar basadas en la experiencia práctica) los planteamientos entorno a éstos (ya fueran grandes centrales sindicales como pequeños sindicatos de base) que los ponentes dieron:

“No nos negamos a trabajar con los sindicatos. Antes de trabajar en el oeste de Londres algunos de nosotros se unieron al GMB y luego a Unite, esperando encontrar asambleas locales donde conocer a trabajadores de varios sectores. Pero en los últimos 2 años no hemos visto este tipo de espacios sociales dentro de las estructuras sindicales. El nuestro no es un rechazo ideológico al trabajo desde dentro de las estructuras sindicales; pero según nuestra experiencia, sólo han tratado de conservar su posición, así como las divisiones entre fijos y temporales. Cuando los sindicatos han mostrado interés por nuestra actividad auto-organizativa con los eventuales, ha sido sobre todo para captar afiliados, lo cual no ayuda a reducir nuestra desconfianza.

Los sindicatos presentes en los almacenes y fábricas de por aquí no han sido capaces de construir verdadero poder obrero para evitar la reducción de los salarios, no digamos ya para aumentarlos y mejorar las condiciones. Han logrado, no obstante, cierta “estabilidad” en el sentido de que mantienen su status quo… Por nuestra experiencia: sus representantes no nos acompañaron a las reuniones disciplinarias; los temporales, incluso cuando articulan sus propias reivindicaciones, son ignorados por los sindicalistas; recogen las cuotas sindicales de los obreros que cobran el salario mínimo para seguir disfrutando del privilegio de cobrar 9 libras más.

Si creyéramos que merece la pena promover la afiliación entre nuestros compañeros, lo habríamos hecho. Pero pagar la cuota sindical cuando cobras el salario mínimo y ellos no se dedican a tratar de mejorar las condiciones o el salario, ni a defendernos realmente, no tiene ningún sentido y sería tirar el dinero. Por lo que hemos visto, los sindicatos presentes en los almacenes y fábricas se llevan bastante bien con los jefes. Así que a menos de que se dirijan a los trabajadores activamente con un plan de acción, no tiene mucho sentido tratar de emplear los sindicatos como principal vehículo organizativo.

La idea de “afiliarse a un sindicato” concebida como una estrategia general acerca de lo que los obreros pueden hacer en el trabajo no nos gusta mucho. Antes tendría que haber un grupo sustancial de trabajadores con voluntad y capacidad para analizar cómo trabajan los sindicatos, lo que dice la legislación laboral, cómo funciona la jerarquía interna del sindicato, etc. Tendrían que comprender el aparato sindical y las obligaciones legales del mismo modo en que tienen que comprender el aparato del capital y sus puntos débiles. Unicamente partiendo de esta discusión colectiva los trabajadores podrían “hacer uso de la estructura sindical” para sus propios fines, pero probablemente, cuando los trabajadores llegan a este nivel de colectividad y análisis, también se las pueden arreglar sin el apoyo (¡ni la intromisión!) del sindicato.



Tampoco estamos en contra de las syndicalist unions [sindicatos de base]. Uno de nosotros se ha unido recientemente a la IWW. Estamos abiertos a la posibilidad de que el hecho de ser miembros nos permita contar con cierto apoyo en algunos casos. Pero ya veremos. El principal problema a la hora de levantar cualquier organización obrera permanente han sido los cambios en la propia producción. La pregunta es: ¿qué tipo de organización puede hacer frente a esto? Los sindicatos del TUC hoy en día no parecen ser capaces. Así es que nuestro recelo se debe a razones prácticas, más que meramente “ideológicas”. La dificultad de construir una organización obrera estable estriba en:


  1. Cierta fracción de los trabajadores cambia mucho de trabajo.
  2. Cuando se trata de trabajadores fijos antiguos, el sindicato no promueve acciones militantes dirigidas por obreros, ni se interesa en defender el salario y las condiciones de los temporales.
  3. Muchos trabajadores, particularmente los de Europa del Este, detestan su vida en Londres y tan solo quieren ganar lo suficiente como para volver a casa ya para siempre. Mientras esta ilusión siga, y las condiciones de trabajo en sus países de origen sean una mierda, estarán poco inclinados a “luchar allí donde están”.
  4. Existe una desilusión general hacia los sindicatos, mientras al mismo tiempo siguen siendo vistos como única vía de expresión del poder obrero.
  5. La gente tiene pocos espacios donde verse y discutir, y esta carencia de espacios sociales los mantiene bastante aislados los unos de otros.


Si los sindicatos fueran capaces de afrontar estas cuestiones, la capacidad que ofrece su infraestructura sería beneficiosa. Pero también cuestionamos esa idea de que una gran estructura y unos amplios recursos son algo necesario para hacer cualquier cosa, al menos cuando estamos en las fases iniciales de la lucha de clases. Hasta ahora, esta idea ha sido más un obstáculo que un catalizador para la auto-organización.”

Una vez llegados a este punto, es importante plantear el problema de la organización en positivo. Durante la hora y media de charla, ambos compañeros de los AWW se refirieron en repetidas ocasiones a la idea de las redes de solidaridad a nivel territorial como complementos perfectos a la organización concreta en los centro de trabajo, ante la necesidad de generar apoyos más allá del curro para entablar según qué conflictos:

“En ello estamos. Hemos hecho alrededor de una docena de amistades en varios lugares, con las que nos llevamos bien política y personalmente, procedentes de todas partes del mundo. Saben que sacamos el periódico y que pretendemos construir redes de solidaridad más sólidas. A veces cenamos juntos, comentamos varias cosas, a veces vienen a las proyecciones u otras reuniones. En cierto modo nos cuidamos mutuamente. A un nivel básico nos gustaría poder pasar juntos más tiempo, todos, no en pequeños grupos. Eso podría impulsar la dinámica y la gente diría: hey, parece que somos un grupo de gente bastante grande con experiencia en la zona, esto podría ir para delante. Así que sí, también está el moderno problema urbano de encontrar tiempo para reunirse todos y esas cosas. Ese es un paso básico para nosotros, consolidar esas amistades y pensar juntos cómo podemos ayudarnos y potenciarnos unos a otros. Esto nos daría más capacidad para hacer todo el resto de cosas, como:


  • Construir pequeños grupos en los centros de trabajo que puedan discutir su situación y proponer actividades al resto de la fuerza de trabajo en su debido momento. Sólo estuvimos cerca de lograr esto en el almacén de Sainsbury.



  • Coordinar los grupos en los centros de trabajo en algún tipo de foro o asamblea, con propósitos tanto prácticos (acciones de solidaridad, por ejemplo), como políticos y educativos (como lo que hacemos con nuestras proyecciones, por ejemplo). Esta reunión podría formalizarse, darse un nombre y una presencia visual. Esta “red de solidaridad” sería capaz de apoyar a otros en sus campañas locales (para defender un centro de ocio, hacer una sentada en la empresa de trabajo temporal), y de distribuir panfletos y periódicos a las puertas de los centros de trabajo de unos y otros.



  • Construir un grupo de trabajadores con más afinidad política y que quieran emplear el periódico como medio de organizar su debate y difundir sus ideas. A largo plazo trataríamos de asumir cierta “responsabilidad local” de cara a una coordinación internacional: informar y reflexionar acerca de lo que pasa aquí y defender aquí, en el plano local, unas posiciones debatidas internacionalmente.


Como podéis ver, no se trata de pensamientos muy originales. Los clubs obreros de la Primera Internacional probablemente ya trabajaban sobre estas líneas, y muchos de los IWW o anarcosindicalistas de aquí intentan hacer lo mismo, o algo parecido. El problema es que ahora la gente se enfrasca en sus asuntos concretos y rechaza compartir y debatir su experiencia con otros, también fuera de su organización, o se centran en algún tipo de red o discusión sin gran conexión con la clase, por ejemplo todo el asunto de la “huelga transnacional”. Nuestros modestos esfuerzos consisten pues en compartir sistemáticamente nuestra experiencia y situarla en un contexto más amplio, invitando a la colaboración.”

Para ampliar esta información os recomiendo encarecidamente leer la entrevista completa que les hizo Libcom (y que podéis encontrar en la web Elsalariado con el título “Desde Greenford con amor”). También podéis leer el artículo escrito por AWW “¿Greenford?¡¿Pero dónde carajo está eso?!” que publicamos hace tiempo sobre la situación concreta en los centros de trabajo del barrio.

http://www.todoporhacer.org/angry-workers

Red de Autodefensa Laboral en Iruña




Nace la Red de Autodefensa Laboral en Iruña:

"Vivimos en un círculo vicioso en el que a mayor precariedad laboral, más difícil es organizarnos para defendernos, y que a menor capacidad de organización, peores condiciones sufrimos. La propia realidad laboral actual tampoco nos deja mucho margen: temporalidad, inestabilidad, dispersión, miedo…La falta de compañerismo nos lleva a mirar sólo a nuestro propio ombligo, pisando al de al lado si es preciso, lo que hace empeorar la situación de tod@s en conjunto. A su vez, debido a las sucesivas reformas laborales, sectores cada vez más amplios de la clase trabajadora están vendidos frente a las exigencias del capital. Ante esta situación, debemos crear herramientas útiles y ágiles, puestas al servicio de nuestros intereses de clase.
Para responder a todo esto nace la Red de Autodefensa Laboral, una estructura que desde los barrios y pueblos de Pamplona y su comarca articule prácticas de solidaridad activa y apoyo mutuo. En estos tiempos difíciles que nos ha tocado vivir, vemos imprescindible garantizar que nadie más esté sol@ frente a sus explotador@s. Vemos pues la necesidad de crear comunidad desde la que apoyarnos para perder el miedo y defender de manera conjunta nuestros intereses comunes.
Surgimos por tanto para llenar un hueco e intervenir en torno a una realidad que está ante nosotros y que así sufrimos. En nuestro caso desde lo laboral, entendemos como ineludible promover iniciativas que apunten a satisfacer las necesidades inmediatas de los sectores más golpeados de la clase trabajadora, donde éstos sean los protagonistas. Para ello trabajaremos en el seno del movimiento obrero y popular, tejiendo alianzas, socializando conflictos y extendiendo prácticas de autodefensa colectiva.

Nos vemos en las calles y en los curros.

En Pamplona, en el otoño de 2016."


Fragmento del libro "WORK" de CrimethInc. Ex-Workers' Collective.


Fragmento del libro "WORK" de CrimethInc. Ex-Workers' Collective.



Me dicen que he tenido mucha suerte




Mujer, trabajo y explotación II


Nueva Proyección y debate 2 diciembre de 19:30 a 21:00h.
Nueva cita  en torno a la mujer y el mundo del trabajo, que como en la vez anterior estará compuesto por una breve serie de proyecciones a modo de introducción y un debate continuación del realizado el día 12 de noviembre.



[CORTO] Recursos humanos



El problema del trabajo



“Nunca llegamos tan lejos como cuando ya no sabemos hacia dónde vamos.”
Goethe

“Tengo un amor dentro de mí que no te puedes imaginar, y una rabia que no te puedes creer. Si no puedo satisfacer el primero, daré rienda suelta a la segunda.”
Frankenstein




Durante el siglo XIX el trabajo y la cultura se convirtieron en la sustancia vital de la sociedad burguesa. Ningún siglo anterior había propagado semejante cantidad de cultura ni desarrollado, al mismo tiempo, tal energía de trabajo como el que Burckhardt irónicamente llamará «el siglo de la cultura», y al que Marx criticó desde el punto de vista del trabajo. Éste llegó a ser la forma de existencia propia del «obrero asalariado», y la «posesión» de cultura un privilegio de los «intelectuales». Sin embargo, en la división entre el trabajo y la cultura, dirigida a dos clases diferentes, aparece también la conexión esencial de estas últimas, pues la aspiración de los trabajadores era apropiarse de los privilegios de la cultura burguesa, mientras que los hombres pertenecientes a la clase culta no pudieron dejar de llamarse «trabajadores espirituales», con el fin de que el privilegio del que gozaban no apareciese como injusto. En Alemania el desconcierto de los intelectuales burgueses se mostró con máxima claridad después de la guerra, cuando —según el modelo de los consejos obreros rusos— fundaron un «Consejo de los trabajadores del espíritu», que se proponía la tarea de salvar la ruptura existente entre el trabajo proletario y la cultura burguesa. El aplanamiento de tal contraste constituyó uno de los propósitos principales del nacionalsocialismo, que puso en contacto —por medio de campos de trabajadores— a la juventud de estudiantes con el pueblo e impregnó a la masa de obreros asalariados con una «concepción del mundo» política, derivada de la cultura burguesa.

Tanto la diferenciación del trabajo y la cultura —diferencia que culminó en extremos que se condicionaban recíprocamente— como el allanamiento de dicha distinción, establecida a través de una «cultura popular» media, testimonian, desde dos aspectos distintos, que el trabajo en su condición actual ya no educa al hombre en tanto hombre.

La naturalidad con que hoy cada uno —sea comerciante, médico o escritor— designa la actividad que cumple como «trabajo» no existió siempre. Sólo muy gradualmente el trabajo se procuró validez social. Según la concepción cristiana, el trabajo no era originariamente una actividad meritoria, sino la consecuencia del pecado y del castigo correspondiente. El hombre tiene que trabajar con el sudor de su frente, pues es por su culpa que está condenado a ello. Como obligación dura y maldita, el trabajo es esencialmente penuria, fatiga y padecimiento. El hombre bíblico no goza los «frutos» producidos por la «bendición» del trabajo, sino que éste existe porque se apoderó de los frutos del paraíso. Pascal aun sostenía que el trabajo sólo mostraba la vacuidad del trajín del mundo, aparentemente realizado de modo industrioso, ya que por medio de esa dispersión el hombre olvidaba la miseria de su existencia. Sólo con el protestantismo nació la positiva apreciación cristiana del trabajo mundano. Pero la decisiva mundanización de la tradición cristiana, bajo la forma en que se produjo en el siglo XVIII, se produjo en contradicción con la doctrina de la Iglesia (a lo que ésta no respondió como era costumbre con lo que contrariaba su doctrina y las hogueras no se llenaron de burgueses, curiosamente). Mediante esa mundanización, adquirió vigencia la valoración burguesa —desde entonces dominante— del trabajo, que fue considerado como una actividad que llenaba de sentido a la vida humana.

Ahora se goza, consciente y voluntariamente, de los frutos del trabajo cumplido. Se convierte en el camino preferido, capaz de conducir a la satisfacción y al éxito, a la fama, al goce y a la riqueza. El hombre de la época burguesa no sólo tiene que trabajar, sino que quiere hacerlo, pues una vida sin trabajo no le parece digna de ser vivida, por cuanto sería «vana». El trabajo no regía para él como una mera actividad ascética, que aleja los vicios del ocio y de la disolución, obligando a una actividad regulada, sino que en cuanto trabajo que rinde resultados y produce consecuencias, adquiere significación autónoma y constructiva. Es la fuente de toda habilidad, virtud y alegría. En semejante apreciación del trabajo, la valoración cristiana sólo aparece a través del acento puesto en su dureza meritoria, lo que siempre implica la representación de un maleficio, tanto como la liberación causada por el trabajo es un estado cuasi paradisíaco, aunque el ocio continuo produzca en el hombre —destinado a trabajar— un aburrimiento mortal. Ambos significados fundamentales del trabajo, entendido como necesidad y fatiga (molestia) y, al mismo tiempo como obra (opus opera), también están presentes en la historia de la significación del vocablo. Labor quería decir, originaria y primordialmente, el duro trabajo del cultivo de los campos y, por tanto, una labor de sumisión servil. Pero al mismo tiempo el trabajo que pesa sobre el siervo y se cumple por una paga diaria también es efecto de un rendimiento creador, semejante al de las demás obras.

Sin embargo ese doble significado del término no fue decisivo para una caracterización del trabajo. Éste pertenece al ser del hombre, en cuanto es un ser activo en el mundo. La última vez que se lo concibió en ese sentido pleno y originario fue en la filosofía de Hegel. Según él, el trabajo no constituye una actividad económica singular, diferente del ocio o del juego sino el modo fundamental en el que el hombre puede producir su vida y configurar el mundo. La ética protestante del capitalismo y de la fundamentación del trabajo está servida.

El mundo mediterráneo del cristianismo original que concebía el trabajo como castigo (y por ello era por lo que no trabajan los señores, tocados por la virtud de Dios en el orden esclavista, luego feudal, y posteriormente capitalista, sino los siervos) para expiar la culpa y constituía así un modo de sometimiento —la Iglesia y el señor te castigan en representación de Dios por tus faltas, arrepiéntete y trabaja— va sucumbiendo filosóficamente al mundo anglosajón protestante del trabajo como estatus social, difundido por un capitalismo impulsado por la Europa nórdica y evangelista, basado, curiosamente, en formas más arcaicas de sometimiento que son mediterráneas (desde la invención de la agricultura y la conformación de los primeros estados antiguos a las repúblicas italianas en donde se crearon los bancos y el dinero tal y como hoy se conoce). El duro trabajo de los «trabajadores espirituales» fue apropiarse y crear medios de producción para su laboriosa actividad de producir riqueza sobre las espaldas de los embrutecidos trabajadores que eran, y siguen siendo, los que se rompían el espinazo para mantener a todos los demás. Pero el burgués, el comerciante, el industrial es un emprendedor laborioso e incluso un trabajador y al «pobre obrero asalariado» se le concede también su estatus siempre y cuando produzca, consuma y calle y se le obsequia con un salario con el que comprar lo que él mismo produce y con una «cultura popular». Así por ley —filosófica, jurídica, mundana y divina—, todos somos iguales (tenemos cultura y trabajo).

La rueda sigue y se acabó la juventud.

Fragmento de “De Hegel a Nietzsche: la quiebra revolucionaria del pensamiento en el siglo XIX” de Karl Löwith (2008)



Después de los políticos estas son las que más roban




Huelga telemarketing




Leer más:
http://bit.ly/2fChP8X
http://bit.ly/2gFe8iF





"Si ves a alguien robando en tiendas;
Si ves a alguien robando en el trabajo;
NO SE CHIVE DE LAS PERSONAS DE SU CLASE (SOCIAL)
NO DEFIENDA UN SISTEMA QUE PERPETÚA NUESTRA POBREZA"

¡Abajo los jefes!

¡Abajo los jefes! - Joseph Déjacque (1859). “Todo lo que no es la libertad está contra la libertad. La libertad no es cosa que se pueda conceder. No corresponde al capricho de cualquier personaje o comité de salud pública el decretarla o el entregarla como regalo. La dictadura puede cortar las cabezas de los hombres, pero no hacer que vuelvan a crecer y que se multipliquen; puede transformar las inteligencias en cadáveres; puede hacer que los esclavos se arrastren y agiten bajo su bota y su fusta, como si fuesen gusanos u orugas, aplastarlos bajo su dura pisada, pero sólo la libertad puede darles alas”.
Obrero decorador, especializado en papel pintado, poeta, revolucionario de los del 48 (1800, se entiende), preso político en diversas ocasiones, anarquista de los de la primera hornada, discípulo respondón de Proudhon, publicista de la Idea, migrante en el Nuevo Mundo, editor del primer periódico comunista libertario de la historia de los Estados Unidos, autor de El Humanisferio, utopía anárquica, Joseph Déjacque o Déjacques (1821-1864), según el caso, es conocido por haber entregado a la lengua francesa el neologismo libertaire.
Leer/descargar: Aquí

Elogio de la pereza refinada




Elogio de la pereza refinada - Raoul Vaneigem (1996). Aportación del ex-situacionista belga Raoul Vaneigem a la serie Los Pecados Capitales del Centro Pompidou.  Leer/descargar: Aquí

Conflictos por el tiempo. Poder, relación salarial y relaciones de género.




Lunes, 14 de noviembre de 19:00 a 21:00
Traficantes de Sueños Calle Duque de Alba, 13, Madrid

Con la participación de Enrique Martín Criado, profesor de Sociología en la Universidad Pablo de Olavide y miembro de “Denunciemos los abusos patronales.” Ha publicado sobre Sociología de la educación, transformaciones en las familias de clases populares, metodología cualitativa y teoría sociológica y Carlos Prieto, catedrático emérito de Sociología de la Universidad Complutense y directos de Cuadernos de Relaciones Laborales. Ha publicado sobre trabajo, empleo, relaciones de género y políticas sociales.

El tiempo es una dimensión esencial de las relaciones de poder. La posibilidad de organizar y de decidir sobre nuestros tiempos depende de la posibilidad de obligar a supeditar los tiempos ajenos a los nuestros. De ahí que el tiempo sea objeto de continuos conflictos. Estos se han agudizado en las últimas décadas por las transformaciones experimentadas en dos ámbitos claves del orden social.

En primer lugar, en el ámbito laboral. La desregulación laboral, el consiguiente incremento del poder empresarial frente a la clase asalariada y la intensificación de la competencia han llevado a las empresas a reducir los costes laborales eliminando trabajo en los períodos de menor intensidad productiva. Este proceso se ha visto acentuado por el crecimiento del sector servicios, en el que se compite por la clientela ofreciendo horarios más amplios y mayor celeridad en la atención al cliente. En estas condiciones se han multiplicado las jornadas atípicas, los contratos precarios y a tiempo parcial, los horarios fragmentados, las horas extraordinarias, la flexibilización de la jornada: la exigencia a los asalariados de supeditar sus tiempos a las necesidades empresariales.

En segundo lugar, en las relaciones de género. Las mujeres abandonan cada vez menos el trabajo asalariado al emparejarse y tener hijos para dedicarse en exclusiva al trabajo reproductivo. Pero este es poco asumido por los varones, generándose las problemáticas de la "doble jornada" femenina y de la conciliación entre la vida familiar y la laboral.

La conjunción de ambas transformaciones acentúa la tensión entre las temporalidades laborales y las de las otras actividades sociales, multiplicando los conflictos en los ámbitos laboral y familiar en torno al tiempo.

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