Hamburguesas VS valor


El trabajo asalariado siempre es explotación. Las condiciones de trabajo son, por supuesto, mucho mejores para un obrero de un restaurante sueco que para, por ejemplo, un niño que trabaja en una fábrica de zapatos en China. El problema es que sólo hay un mundo, donde las condiciones y la explotación de los obreros en Suecia y en China están conectadas entre sí. Si uno se toma en serio el cambiar al mundo, hay que atacar la base misma de la que depende el capital: el trabajo asalariado.

Kämpa Tillsammans “Hamburguesas vs valor”


Texto completo aquí


Detenido tras empotrar un coche contra la sede del PP


Un empresario arruinado estrella su coche con dos bombonas de butano contra la sede del PP



Agentes de los Tedax se han desplazado a la sede del PP en la calle Génova de Madrid, donde ha sido estrellado un vehículo que transportaba dos bombonas de butano y una pequeña cantidad de una sustancia que inicialmente se pensaba que podría ser explosiva. 

El primer análisis realizado sin embargo ha revelado que dicha sustancia es inflamable pero no explosiva, según han informado fuentes de la investigación. Imágenes 4 Fotos El coche sí iba cargado con varios sacos que contenían abono industrial, cuyos componentes tienen propiedades que podrían ser utilizados para explosivos, según fuentes de la investigación. El hombre que ha empotrado el vehículo, identificado como Daniel P.B., es un empresario de 37 años que se ha visto arruinado, según han comentado a Europa Press fuentes policiales. Ha sido detenido y según las mismas fuentes podría tener problemas mentales. El portavoz de la Policía Nacional, Antonio Nevado, ha señalado que será evaluado psiquiátricamente. Natural de la provincia de Teruel, el hombre ha declarado a los policías que le han arrestado que ha llevado a cabo esta acción por la situación que está sufriendo tras haberlo perdido todo. 

La Policía ha acordonado la zona, a la que se han desplazado varias unidades de Intervención Policial, además de los técnicos de desactivación de artefactos explosivos. Se ha establecido un perímetro de más de 500 metros alrededor del edificio, al que no pueden acceder ni los vehículos ni los peatones. Las líneas de metro que pasan por la parada más cercana, la de Alonso Martínez, se están viendo afectadas. La L4 está cortada entre San Bernardo y Goya y la 5 y la 10 no se detienen en esa estación. Ningún herido Los servicios de emergencia del Samur no han tenido que atender a ningún herido, según han confirmado fuentes de Emergencias Madrid. Ha sido activada la 'Circular 50', el protocolo de seguridad para casos de atentados con explosivosLa Policía ha pedido al partido que comunique a sus trabajadores que no acudan a la sede hasta que termine la investigación de la carga del coche, según han informado fuentes populares. En el lugar hay una decena de furgonetas de Policía Nacional, además de unidades de atención sanitaria y bomberos. Un helicóptero de la Policía sobrevuela la zona. La llamada Circular 50, el protocolo de seguridad para casos de atentados con explosivos, ha sido activada. 

En una bolsa de empleo municipal Daniel P.B. está incluido en una bolsa de empleo del término municipal de Bronchales (Teruel), del que es natural. Según consta en el acta levantada por el citado Ayuntamiento, el pasado 29 de agosto se constituyó un tribunal calificador para valorar las pruebas selectivas de los aspirantes a proveer la plaza de "vigilante informador de aprovechamiento micológico". En la selección de los candidatos, el hombre que ha empotrado su coche contra la sede del PP se encuentra en quinto lugar. El tribunal calificador le otorgó 4,75 puntos, frente al primer seleccionado, que obtuvo una puntuación de 13,70 puntos.

http://www.20minutos.es/noticia/2329132/0/estrellan-coche-contra/sede-pp-madrid/podria-tener-explosivos/?%3F%3F#xtor=AD-15&xts=467263

http://www.elmundo.es/espana/2014/12/19/5493c89ee2704ea7438b456b.html?a=63ededc87aab5755aef33e2b66d7cad5&t=1418977864



Si el dinero no fuera importante...



Si el dinero no fuera importante, ¿buscarías lo que realmente deseas? Cómic retoma esta inquietante pregunta de Alan Watts.




BAJO LA JUSTIFICACIÓN DEL DINERO MUCHAS VECES ENCUBRIMOS LO QUE REALMENTE DESEAMOS, UNA DECISIÓN ESTÚPIDA QUE ALAN WATTS CONFRONTÓ EN ALGÚN MOMENTO.


En su Elogio de la ociosidad, Bertrand Russell imagina la posibilidad de un mundo en el que la jornada laboral esté suficientemente reducida como para que una persona pueda dedicarse al cultivo de su espíritu, a pintar o escribir, a desarrollar esa otra parte de nuestra naturaleza que, desde cierta perspectiva, es la que realmente constituye nuestra humanidad, la que justifica nuestra existencia en este mundo.

Sin embargo, sabemos bien que el sistema dominante tiene como uno de sus engranajes principales la supresión de dicha humanidad, la alienación como antecedente y consecuencia del trabajo, el dinero como aparente sucedáneo de eso que se pierde al dedicar la mayor parte del tiempo a generar la ganancia de otro.

¿Pero podría ser distinto? En algún momento de su trayectoria, el filósofo de origen británico Alan Watts, uno de los principales introductores del budismo en Occidente, confrontó el sistema educativo preguntando a un auditorio hipotético de jóvenes estudiantes qué harían de su vida si el dinero no importara, cómo les gustaría disfrutar sus días. La respuesta, por supuesto, se encuentra en aquello que se desea realmente, en los sueños, las aspiraciones auténticas, la felicidad que nace de hacer lo que se ama.

Entonces, ¿por qué no hacerlo? ¿Sólo porque creemos que el dinero es más importante? ¿Esa creencia justifica el hecho de dedicarnos a algo que realmente no queremos hacer ni ser?

La alternativa que planeta Watts tiene su propia lógica. No se trata de abrazar la vida del anacoreta que renuncia al mundo y vive, como San Antonio, de aquello que las aves traigan a nuestras manos. Watts es un tanto más realista y aventura una hipótesis: si renunciamos a lo que no nos gusta para hacer lo que nos gusta, aunque esto de inicio no nos reporte ganancia, ¿no pasará que con el tiempo dominaremos esa labor? ¿Y no se traduce casi siempre el dominio en algún tipo de recompensa?

El cómic que ahora presentamos es una adaptación de esta inquietante pregunta de Watts. Originalmente fue publicado en el sitio zenpencils, el mismo que hace un tiempo dio a conocer otra historieta basada en un demoledor poema de Bukowski. La traducción que compartimos fue elaborada para el sitio elguindilla.com

Mira. Lee. Reflexiona. Y escucha la pregunta de Watts: ¿Qué es lo que realmente deseas?



Una diatriba contra el trabajo



Una diatriba contra el trabajo: la carta de Bukowski al hombre que le pagó por escribir


EN ESTA CARTA, ESCRITA A LOS 66 AÑOS, CHARLES BUKOWSKI EMPRENDE UNA FURIOSA ARENGA EN CONTRA DEL CARÁCTER ALIENANTE DEL TRABAJO, CON MOTIVO DEL GOLPE DE SUERTE QUE TUVO AL ENCONTRARSE CON UN MECENAS DE LA PUBLICIDAD QUE LE PAGABA 100 DÓLARES MENSUALES POR DEDICARSE A ESCRIBIR.


La condición existencial del trabajo es paradójica. Por un lado, el discurso de la normalidad dicta que es necesario trabajar para vivir, trabajar para ganar el dinero que nos permita sostener una vida, trabajar para emplear nuestro tiempo y nuestra energía en algo productivo. Pero, desde otra perspectiva, parece pertinente citar el título de la novela de Milan Kundera y decir que “la vida está en otra parte”. Si es cierto que el ser humano está llamado a realizarse, a ser más que los confines que lo limitan, quizá el trabajo no sea la mejor manera de conseguirlo.

A mediados de la década de 1980, Charles Bukowski se encaminaba ya a los 70 años. Para entonces era, irónicamente, un autor respetado, un escritor que de las márgenes del vagabundeo y la vida desenfrenada se asentó en el canon de la literatura estadounidense, no con plena comodidad, pero había ganado ese lugar y lo defendía con suficiencia.

A esa época pertenece la carta que ahora compartimos. Grosso modo, se trata de una disertación en torno al trabajo y sus consecuencias sobre el ser humano —así, casi filosóficamente. Bukowski eligió este tema porque el destinatario fue John Martin, publicista de Black Sparrow Press que en 1969 le hizo una proposición extraordinaria: le pagaría 100 dólares mensuales con tal de que Bukowski renunciara a su trabajo y se dedicara únicamente a escribir. Bukowski, que llevaba casi 15 años trabajando como cartero para el servicio postal de Estados Unidos, aceptó de inmediato y un par de años después entregó a Black Sparrow Press su primera novela: Post Office (traducida como Cartero en español).

¿Un golpe de suerte? Probablemente. Quizá tan importante como tener el talento suficiente para responder a eso. O, por lo menos, el deseo de hacerlo.



12 de agosto de 1986

Hola, John:

Gracias por la carta. A veces no duele tanto recordar de dónde venimos. Y tú conoces los lugares de donde yo vengo. Incluso las personas que intentan escribir o hacer películas al respecto, no lo entienden bien. Lo llaman “De 9 a 5”. Sólo que nunca es de 9 a 5. En esos lugares no hay hora de comida y, de hecho, si quieres conservar tu trabajo, no sales a comer. Y está el tiempo extra, pero el tiempo extra nunca se registra correctamente en los libros, y si te quejas de eso hay otro zoquete dispuesto a tomar tu lugar.

Ya conoces mi viejo dicho: “La esclavitud nunca fue abolida, sólo se amplió para incluir todos los colores”.

Lo que duele es la pérdida constante de humanidad en aquellos que pelean para mantener trabajos que no quieren pero temen una alternativa peor. Pasa, simplemente, que las personas se vacían. Son cuerpos con mentes temerosas y obedientes. El color abandona sus ojos. La voz se afea. Y el cuerpo. El cabello. Las uñas. Los zapatos. Todo.

Cuando era joven no podía creer que la gente diera su vida a cambio de esas condiciones. Ahora que soy viejo sigo sin creerlo. ¿Por qué lo hacen? ¿Por sexo? ¿Por una televisión? ¿Por un automóvil a pagos fijos? ¿Por los niños? ¿Niños que harán justo las mismas cosas?

Desde siempre, cuando era bastante joven e iba de trabajo en trabajo, era suficientemente ingenuo para a veces decirle a mis compañeros: “¡Eh! El jefe podría venir en cualquier momento y echarnos, así como así, ¿no se dan cuenta?”.

Ellos lo único que hacían era mirarme. Les estaba ofreciendo algo que ellos no querían hacer entrar a su mente.

Ahora, en la industria, hay muchísimos despidos (acererías muertas, cambios técnicos y otras circunstancias en el lugar de trabajo). Los despidos son por cientos de miles y sus rostros son de sorpresa:

“Estuve aquí 35 años…”.

“No es justo…”.

“No sé qué hacer…”.

A los esclavos nunca se les paga tanto como para que se liberen, sino apenas lo necesario para que sobrevivan y regresen a trabajar. Yo podía verlo. ¿Por qué ellos no? Me di cuenta de que la banca del parque era igual de buena, que ser cantinero era igual de bueno. ¿Por qué no estar primero aquí antes de que me pusiera allá? ¿Por qué esperar?

Escribí con asco en contra de todo ello. Fue un alivio sacar de mi sistema toda esa mierda. Y ahora estoy aquí: un “escritor profesional”. Pasados los primeros 50 años, he descubierto que hay otros ascos más allá del sistema.

Recuerdo que una vez, trabajando como empacador en una compañía de artículos de iluminación, uno de mis compañeros dijo de pronto: “¡Nunca seré libre!”.

Uno de los jefes caminaba por ahí (su nombre era Morrie) y soltó una carcajada deliciosa, disfrutando el hecho de que ese sujeto estuviera atrapado de por vida.

Así que la suerte de, finalmente, haber salido de esos lugares, sin importar cuánto tiempo tomó, me ha dado una especie de felicidad, la felicidad alegre del milagro. Escribo ahora con una mente vieja y con un cuerpo viejo, mucho tiempo después del que la mayoría creería en continuar con esto, pero dado que empecé tan tarde, me debo a mí mismo ser persistente, y cuando las palabras comiencen a fallar y tenga que recibir ayuda para subir las escaleras y no pueda distinguir un azulejo de una grapa, todavía sentiré que algo dentro de mí recordará (sin importar qué tan lejos me haya ido) cómo llegué en medio del asesinato y la confusión y la pena hacia, al menos, una muerte generosa.

No haber desperdiciado por completo la vida parece ser un logro, al menos para mí.

Tu muchacho,

Si vas a renunciar a tu trabajo, hazlo con estilo.



Si vas a renunciar a tu trabajo, hazlo con estilo: mira el ejemplo de Faulkner


“MALDITO SEA SI ME PONGO A LAS ÓRDENES Y LA DISPOSICIÓN DEL PRIMER HIDEPUTA ITINERANTE CON DOS CENTAVOS PARA INVERTIR EN UNA ESTAMPILLA POSTAL“, ESCRIBIÓ EL JOVEN WILLIAM FAULKNER PARA RENUNCIAR A SU TRABAJO COMO ADMINISTRADOR DE CORREOS QUE, DE TODOS MODOS, DISTABA MUCHO DE CUMPLIR CABALMENTE.


Hacia 1921, William Faulkner, entonces con 24 años, comenzó a trabajar en la oficina postal de la Universidad de Mississippi como administrador de correos, puesto en el que continuamente era sorprendido leyendo, escribiendo, ignorando, perdiendo o francamente desechando las cartas que llegaban a sus manos, desdeñando a compañeros y clientes por igual, jugando bridge en horarios laborales, llegando tarde y yéndose temprano y algunas otras conductas con las que parecía empeñado en llegar al muro del antihonor de los empleados postales.



Sorprendentemente, el joven Faulkner se mantuvo en este trabajo durante 3 años, hasta septiembre de 1924 (cerca del día de su cumpleaños 27, pero lejos todavía de Soldiers’ Pay, su primera novela, publicada en 1926), hasta que después de una inspección se vio forzado a renunciar.

Pero, antes de irse, el futuro nobel dejó a sus superiores una singular misiva que, como los adjetivos que caracterizan su estilo literario, parece la puntilla que penetra en el hueco exacto de una situación que de otra forma quedaría ambigua y sin fijar. Aquí la traducción del documento, del cual, en vista de su brevedad, ofrecemos también el original en inglés, tomado del sitio Letters of Note.


[Octubre, 1924]

Mientras viva en el sistema capitalista sé que mi vida estará influenciada por las demandas de la gente adinerada. Pero maldito sea si me pongo a las órdenes y la disposición del primer hideputa itinerante con dos centavos para invertir en una estampilla postal.

Esta, señor, es mi renuncia

(Rúbrica)


[October, 1924]

As long as I live under the capitalistic system, I expect to have my life influenced by the demands of moneyed people. But I will be damned if I propose to be at the beck and call of every itinerant scoundrel who has two cents to invest in a postage stamp.

This, sir, is my resignation.


http://pijamasurf.com/2012/10/si-vas-a-renunciar-a-tu-trabajo-hazlo-con-estilo-mira-el-ejemplo-de-faulkner/



@madridriolucha



Huelga Madrid Río | 95% seguimiento en la quinta jornada de huelga. ¡Paremos el ERE!




Seguimiento de la huelga en: https://twitter.com/CntMadridRio


Working class against mondays





Toxo y Méndez vuelven a avalar al PP


Toxo y Méndez vuelven a avalar al PP firmando la miserable prestación de 426 euros para algunos parados de larga duración.





La degeneración de CCOO y UGT, verdaderos instrumentos del capital y de su gobierno contra la clase trabajadora, vuelve a mostrarse en toda su crudeza: acaban de firmar un acuerdo para que algunos parados de larga duración cobren una miserable prestación de 426 euros por seis meses, condicionada además a que realicen formación.

Cuando el número de parados es de casi 6 millones, cuando la mitad de ellos no perciben prestación alguna, cuando los salarios y los derechos laborales han sido pisoteados por el neofranquista gobierno del PP y por la patronal, los jefes sindicales de CCOO y UGT vuelven a la bochornosa imagen de sentarse a la misma mesa que ellos para avalar con su firma una vergonzosa prestación para una mínima parte de parados (se calcula que no alcanzará ni los 400.000), vinculada además a cursos de formación, auténtica vía de financiación fraudulenta de unos aparatos sindicales que se han convertido en un medio de vida para una casta de vividores sindicales. Había otra vía: si el gobierno quería aprobar esa humillante y vergonzosa limosna  para mejorar su maltrecha imagen de cara al próximo período electoral, que lo haga, pero para ello no hacía falta ni el consentimiento ni el aval sindical.

Lo que sí hace falta -pero eso sería pedir peras al olmo teniendo en cuenta de quienes estamos hablando- es denunciar la maniobra del gobierno y, entre otras medidas elementales, exigir el derecho universal a cobrar el subsidio de empleo indefinido mientras no se proporcione a los parados el empleo digno que la monárquica constitución reconoce como derecho (esa con que tanto se llenan la boca los herederos de Franco), reivindicar las 35 hores semanales sin reducción salarial para crear empleo,  y preparar una amplia y sostenida movilización de la clase trabajadora por sus derechos y contra el gobierno que los cercena, para que estas reivindicacones sean posibles. Pero para ello hay justamente que remover obstáculos, y los Toxo y Méndez y toda la casta de dirigentes burocráticos que los rodean, son uno de ellos.  Esperemos que la clase trabajadora los ponga, más pronto que tarde, en el lugar que se merecen.


Toxo dice que el acuerdo sobre la ayuda a parados "no tiene peros" y que ha costado mucho conseguirlo
Gobierno y agentes sociales firman en La Moncloa el nuevo programa para atender a desempleados de larga duración

Los sindicatos aseguran que ha sido un pacto difícil porque el Ejecutivo no quería incrementar el déficit

Rajoy matiza su discurso sobre la recuperación y asegura que "no ha llegado a todos ni a todos por igual"

El secretario general de CC.OO., Ignacio Fernández Toxo, ha afirmado este lunes que el acuerdo sobre  la nueva ayuda a parados de larga duración "no tiene peros", porque es un acuerdo "positivo" que además ha costado conseguir debido a que el Gobierno no quería incrementar el déficit.

"El calendario de consolidación fiscal era el que era y había que sacar los recursos de debajo de las piedras. Ha sido difícil. Ha habido una reconversión mental de todos los negociadores, seguramente también nuestra, pero me alegro de que se haya producido y espero que ahora esto no se pare aquí, porque las necesidades de mucha gente siguen estando presentes", ha subrayado el dirigente sindical.

Toxo, en declaraciones a RNE, ha señalado que este acuerdo para parados de larga duración sin ingresos y con responsabilidades familiares no ha sido posible alcanzarlo antes porque se rompió el diálogo social, pero ha precisado que "llega en un tiempo adecuado para dar cobertura a mucha gente que ahora no tiene ninguna posibilidad". "Me alegro que, aunque sea tarde, haya llegado", ha añadido.

El secretario general de CC.OO. ha recordado que este acuerdo sólo es un aspecto parcial de la declaración que firmaron Gobierno y agentes sociales en julio, por lo que espera que ahora se siga adelante con el resto de proyectos "ambiciosos" contenidos en la misma, porque hay 5,5 millones de parados en España. En la reunión de julio, los sindicatos  volvieron a reclamar a Rajoy un subsidio para las personas que ya no percibían ninguna prestación.

Toxo ha afirmado que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sigue teniendo sobre la mesa propuestas "serias, muy consistentes y financiables" para ayudar a las personas con necesidades. Así, ha instado al Gobierno a completar el mapa del estado de la protección social en España antes de que finalice este año y a negociar el establecimiento de una renta mínima garantizada.

Toxo ha advertido de que, aunque la recesión ya ha quedado atrás, "de una crisis no se sale hasta que se recuperan los pasos perdidos", es decir, hasta que el país recupere los estándares de calidad de vida, de protección de empleo que tenía antes. Por eso, "aventurar salidas de la crisis", como hizo la semana pasada Rajoy, le parece "demasiado aventurar", y ha pedido que "la propaganda no despiste" a nadie.

El líder sindical ve el horizonte con "bastante preocupación", porque, aunque las cosas han mejorado, muchísima gente todavía no lo nota en su vida, y a ello hay que añadir la situación internacional. Toxo cree que la UE lleva mucho tiempo "fabricando humo" y que ahora le ha dado una especie de tregua a España porque ha puesto el foco sobre Italia y Francia, "a las que está acogotando como antes hizo con España".

El dirigente de CC.OO. piensa que 2015 será un año de transición, pero teme lo que pueda pasar en 2016 y 2017 porque España tiene comprometido un "durísimo" programa de ajuste fiscal para esos dos años. "O se hacen políticas de verdad que atiendan las necesidades o lo podemos pasar muy mal en esos años, no diré tanto como en 2009 y 2010, pero las cosas se pueden poner duras. Por eso es importante reaccionar ahora e impulsar políticas que lo eviten", ha subrayado.

Rajoy matiza
Gobierno, sindicatos y patronal se han dado cita en La Moncloa para firmar el acuerdo. Los primeros en estampar su firma han sido los presidentes de CEOE y Cepyme, Juan Rosell y Antonio Garamendi. Esta imagen ha tenido un significado especial ya que ambos representantes se disputarán este miércoles la Presidencia de la patronal en las elecciones que celebrará CEOE.

A continuación, los firmantes han sido los secretarios generales de CC.OO y UGT, Ignacion Fernández Toxo y Cándido Méndez, quienes han pasado el testigo, finalmente, a la ministra de Empleo, Fátima Báñez.

Para terminar el acto, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha tomado la palabra y ha matizado sus palabras de la pasada semana: después de reiterar que "en muchos aspectos la crisis es historia del pasado", ha admitido que "no son historia sus secuelas".

"La recuperación no será completa hasta que no llegue a cada español que no tiene trabajo y no se sienta en los bolsillos de todos los españoles", ha dicho, para volver a admitir que "la recuperación no ha llegado a todos ni a todos por igual".

Con todo, Rajoy ha mantenido el tono optimista de los últimos días y, si el ministro de Economía, Luis de Guindos, manifestaba horas antes que las previsiones oficiales de crecimiento del 2% en 2015 son hoy por hoy "moderadas", el presidente del Gobierno señaló que "no es lo mismo que la economía se contraiga o que crezca por encima del 2% el próximo año".

"No es lo mismo que se destruya empleo a que el desempleo se haya reducido en más de 500.000 personas en un año, o la sangría de afiliados a la Seguridad Social a que, con el último dato disponible, ésta haya crecido en 400.000 personas en doce meses", ha apostillado.



Así es el nuevo subsidio para parados de larga duración que firman hoy el Gobierno y los sindicatos


La ayuda será de 426 euros durante seis meses e irá acompañada de acciones de orientación y formación

Se estima que entre 400.000 y 450.000 personas puedan percibirla

Hará falta tener al menos un familiar a cargo y llevar como mínimo seis meses sin cobrar ninguna prestación

El Gobierno y los agentes sociales se reúnen este lunes en La Moncloa para estampar la firma a una medida que los sindicatos llevan meses reclamando: un nuevo subsidio para parados de larga duración. Será uno de los pocos acuerdos concretos que las centrales y el Ejecutivo cierran durante esta legislatura. El objetivo: aumentar la tasa de cobertura del sistema de protección social, que ha caído veinte puntos desde 2010 y trece desde que comenzó a gobernar Rajoy a finales de 2011.

¿En qué consiste la ayuda?

Se trata de un subsidio de 426 euros que podrán percibir durante seis meses los parados de larga duración. Además de la prestación económica, los servicios públicos de empleo tendrán que hacer un itinerario personalizado de cada beneficiario y ofrecerles servicios de orientación y formación para recualificarles. La idea es, según han explicado los sindicatos, que estas personas reciban también ofertas de empleo acordes a su recualificación. De ser así, la prestación económica sería compatible con el empleo.

¿Quién puede cobrarla?

Las personas que sean paradas de larga duración, es decir, que lleven al menos doce meses en el paro. Esa situación de desempleo tiene que haber sido ocasionada por la pérdida de un trabajo, es decir, no es una prestación asistencial como puede serlo la Renta Activa de Inserción ni una ayuda para los que buscan su primer empleo. Hará falta también tener al menos un familiar a cargo. Los beneficiarios no pueden tener ingresos superiores al 75% del IPREM (unos 480 euros mensuales) y deben llevar al menos seis meses sin percibir ninguna prestación, un plazo que se ha reducido desde la anterior propuesta del Gobierno, que planteaba que hubiera transcurrido un año.

¿Cuánto dura?

La ayuda entrará en vigor en enero de 2015 y estará vigente hasta el 15 de abril de 2016. Tres meses antes de que venza, el Gobierno y los sindicatos se sentarán para evaluar el programa y considerar una prórroga. Aunque este es el plazo de vigencia, la ayuda económica solo podrá cobrarse durante seis meses, aunque las acciones de orientación y formación podrán prolongarse durante todo el periodo.

¿A cuánta gente se estima que llegue?

Se espera que entre 400.000 y 450.000 personas perciban esta ayuda. Según los cálculos de los sindicatos, esta prestación hará que la tasa real de cobertura crezca entre 7 y 8 puntos por encima de la actual, que se sitúa en el 57,3%.

¿Cómo puede hacerse compatible con un empleo?

Si durante el tiempo que dura la prestación económica, la persona encuentra un empleo, podrá hacer compatibles ambas cosas. En ese caso, la ayuda serviría para abaratar el coste económico del trabajador: se detraería del sueldo que cobre. Es decir, si a una persona le ofrecen un sueldo de mil euros, de ellos 426 serán pagados por el Servicio Público de Empleo. De esta forma, el empresario abonaría menos dinero. Será, además, acumulable a todas las bonificaciones a la contratación que ya existen, aunque se fijará un límite.

¿Cuál es el presupuesto para este programa?

El Gobierno cifra el coste entre 1.000 y 1.200 millones de euros. Esa sería la cantidad destinada a sufragar las prestaciones económicas, pero el Gobierno tendrá que aumentar también la partida de políticas activas para que los servicios públicos de empleo lleven a cabo las acciones de orientación y recualificación. La cantidad, sin embargo, se desconoce por el momento.

¿Tienen algo que ver las comunidades autónomas?

Sí. Aunque las prestaciones son competencia del Estado, las políticas activas lo son de las comunidades autónomas. Es por eso que el Gobierno también ha consultado con ellas. Serán las comunidades las que implanten, por tanto, las acciones de formación y orientación.

Enlace con la noticia


http://www.kaosenlared.net/component/k2/102148-toxo-y-m%C3%A9ndez-vuelven-a-avalar-al-pp-con-su-firma-la-miserable-prestaci%C3%B3n-de-426-euros-a-a-parados-de-larga-duraci%C3%B3n

Enhorabuena. Adiós.





El trabajo os hará tristes







Muere un trabajador en Getafe


Muere un trabajador tras caer desde un tejado en una nave industrial de Getafe.

Un trabajador de 60 años ha fallecido este viernes tras caer desde una altura de cinco metros cuando se encontraba en un tejado de uralita de una nave ubicada en el Polígono Industrial Los Ángeles de Getafe, según ha informado un portavoz de Emergencias Comunidad de Madrid 112.

La primera llamada ha entrado a las 11.35 horas y avisaban de un accidente laboral en la calle Carpinteros, número 1, en la citada localidad. En este punto se encuentra la empresa Sintax Logística, especializada en transporte.

El 112 ha derivado el aviso al SUMMA, que ha trasladado hasta el lugar una UVI móvil. Los efectivos sanitarios, a su llegada, se han encontrado al hombre ya fallecido con un traumatismo craneoencefálico severo, pues ha caído de cabeza. Ante la imposibilidad de hacer maniobras de reanimación, los sanitarios han dejado el cuerpo en manos de la Policía, que se encarga de la investigación de lo ocurrido.


http://www.madridiario.es/sucesos/accidente-laboral/caida/muere/-trabajador/418207

El sabotaje como forma de vida




Un fantástico método para el juego conspirativo es el sabotaje, conocido por causar una interrupción no deseada en el engranaje del trabajo, gracias a las milagrosas tuercas de un/a despiadad= consciente.

El sabotaje es una herramienta que no sólo se plasma en actos económicos sino que puede y debe causar contradicciones en el orden social. Por ejemplo, el caótico día de los "sinsemáforos" o la famosa avalancha de todos los animales del zoo por el centro de la ciudad.

No hay reglas para el sabotaje de allí surge la magia y su poder, es imperiosamente imprevisible y causa mucho malestar a la sociedad del trabajo.

Una sociedad donde todo vienen regulado por unas normas y unas leyes, cualquier acto que transgreda éstas puede ser entendido como un sabotaje a la sociedad y su estado.

El sabotaje debe ser entendido como pequeños puentes hacia la sociedad futura, son puntos de fuga donde la sociedad cárcel no puede llegar.

La mayor aspiración del sabotaje es la utopía corriente del caos, donde atacados varios pilares de la sociedaddesencadenan un cúmulo de siyuaciones contradictorias para el sistema creando el idealizado putno de no retorno, donde todos los daños son iireversibles y perpetuos.

Llegados al punto del no-retorno todo puede ser posible menos volver a la situación sedentaria actual donde el estado-capital dirige nuestras vidas.

Es una época donde la revolución social se ve como algo imposible y las masas sociales ilustran la estupidez más absoluta. El sabotaje debe ser una táctica diaria, desde negarse a pagar impuestos hasta llegar a fases de verdadera guerra social, donde la aspiración insurreccional debe ir encaminada a crear el mayor caos posible saturando a la sociedad y a todas las fuerzas estatales abriendo más la grieta hacia la nueva anarquía.



Extraído del fanzine: Detrás del trabajo existe la vida


STRIKE! MAGAZINE







Grupos Autónomos




Joni D.
Prólogo Mateo Seguí.

En septiembre de 1973 era desarticulado el MIL pero aquella razia no acabó con el movimiento autónomo armado sino que lo reforzó. Las acciones para intentar evitar la ejecución de Puig Antich, primero, y las que se llevaron a cabo para expresar la rabia un vez realizada ésta, se extendieron como una mancha de aceite.

Un año después de la desarticulación de la OLLA y los GARI moría el dictador, en poco tiempo se pasó de luchar contra una dictadura fascista a hacerlo contra una democracia capitalista y monárquica.

Fueron los tiempos en que el rey juró los Principios del Movimiento Nacional y la Constitución, el PSOE abandonó el marxismo, el PCE dejó atrás el republicanismo y el capital fundamentó las bases del sistema social que ha terminado aplastando social y económicamente a la ciudadanía del estado español.

Fue una lucha que duró poco más de diez años hasta que en 1984 se desmantelaron los últimos grupos activos.

Este libro nos acerca a los jóvenes que formaron parte de aquellos grupos autónomos que se rebelaron ante la gran mentira llamada “transición democrática” y también al contexto en el que vivieron: la contracultura, la autonomía obrera, la clandestinidad y, por supuesto, la represión. La muerte del Jebo, al estallar el artefacto que manipulaba en Toulouse o el asesinato de Agustín Rueda en la cárcel de Carabanchel forman parte de nuestra historia silenciada.



Después de la presentación del libro habrá:

CENADOR VEGANO Y CONCIERTO DE KALEKO RUMBA


http://subeltz.noblogs.org/post/2014/12/10/abenduak-12/



El rechazo de la fábrica universal está en todas partes...







Sobre el fenómeno de los trabajos de mierda



¿Alguna vez has tenido la sensación de que tu puesto de trabajo es una pura invención? ¿Qué el mundo seguiría girando si dejaras tu puesto de trabajo de 40 horas semanales? David Graeber, antropólogo estadouni­dense, explora el fenómeno de los trabajos absurdos en un texto de gran interés para cualquier trabajador/a, que analiza el mundo laboral con altas dosis de ironía y desde un punto de vista anglosajón, de una manera poco convencional en los tiempos que corren.

En el año 1930, John Maynard Keynes predijo que, para finales del Siglo XX, la tecnología habría avanzado lo suficiente para que países como Gran Bretaña o EEUU hubieran conseguido una sema­na laboral de 15 horas. Hay muchas razones para creer que estaba en lo cierto: en términos tecnológicos, seríamos perfectamente capaces. Y sin embargo, nada más lejos de la realidad. En su lugar la tecnología ha sido empleada para inventar maneras de hacernos trabajar más a todos/as. Para alcanzar este fin ha habido que crear puestos de trabajo que son, a todas luces, inútiles. Gran cantidad de personas, sobre todo en Europa y Norteamérica, pasan la totalidad de su vida laboral des­empeñando tareas que, en el fondo, creen bastante innecesarias. El daño moral y espiritual derivado de estas situaciones es profundo. Se trata de una cicatriz sobre nuestro alma colectiva. Sin embargo, apenas se habla sobre el tema.

¿Por qué nunca llegó a mate­rializarse la utopía prometida por Keynes (aún esperada con impa­ciencia en los años 1960)? La res­puesta más manida hoy en día dice que no supo predecir el incremento masivo del consumismo. Presenta­dos/as con la elección entre currar menos horas y obtener más jugue­tes y placeres hemos, colectivamen­te, optado por la segunda opción. Si bien esto daría para una bonita his­toria moralista, una breve reflexión nos demuestra que no se puede tratar de eso, que la respuesta no es tan sencilla. Sí, hemos sido testigo de la creación de una variedad in­terminable de nuevos trabajos e in­dustrias desde la década de los años 1920, pero muy pocos tienen algo que ver con la producción y distri­bución de sushi, iPhones o zapati­llas deportivas molonas.

¿Entonces cuáles son estos nuevos trabajos, exactamente? Un estudio reciente comparando la si­tuación del empleo en EEUU entre 1910 y 2000 nos da una respues­ta bastante clara (y extrapolable a los países europeos). A lo largo del siglo pasado el número de trabajadores/as empleados/as como per­sonal de servicio doméstico, en la industria y en el sector agrícola se ha desplomado de forma dramática. Al mismo tiempo, las categorías de “profesionales, directivos, administrativos, comerciales y trabajado­res de servicios varios” han triplicado sus números, creciendo “de un cuarto a tres cuartos del empleo total”. En otras palabras, los trabajos productivos, exactamente como se predijo, han sido en gran parte sustituidos por procesos automatizados (incluso si contamos a los/as trabajadores/as de la industria globalmente, incluyendo a las masas trabajadoras en India y China, el número de estos/as trabajadores/as sigue estando lejos de alcanzar el gran porcentaje de la población mundial que suponía antes).

exploitedapePero en lugar de permitir una reducción masiva de horas de traba­jo que permitiera a la población mundial dedicarse a la consecución de sus propios proyectos, placeres, visiones e ideas, hemos visto la in­flación no tanto del sector “servicios” como del sector administrativo, incluyendo la creación de industrias enteras como la de los servicios financieros o el telemarketing, o la expansión sin precedentes de sec­tores como el del derecho empresarial, la administración educativa y sanitaria, los recursos humanos y las relaciones públicas. Y estas cifras ni siquiera reflejan a todas aquellas personas cuyo trabajo consiste en proporcionar soporte administrativo, técnico o de seguridad para es­tas industrias, o, es más, todo un sinfín de industrias secundarias (pa­seadores de perros, repartidores nocturnos de pizza), que sólo existen porque todo el mundo pasa la mayoría de su tiempo trabajando en todo lo demás.

Estos son a los que yo propongo llamar trabajos de mierda. Tra­bajos absurdos.

Es como si alguien estuviera por ahí inventando trabajos inútiles por el mero hecho de mantenernos a todos/as trabajando. Y aquí, precisamente, radica el misterio. En el capitalismo, esto es precisa­mente lo que se supone que no debería pasar. Por supuesto, en los vie­jos e ineficientes Estados socialistas como la Unión Soviética, donde el empleo era considerado tanto un derecho como un deber sagrado, el sistema inventaba tantos puestos de trabajo como era necesario (esto es por lo que en los grandes almacenes soviéticos había tres de­pendientes/as para vender un trozo de carne). Pero, desde luego, este es el tipo de problema que la compe­tencia generada por el libre merca­do se suponía que solucionaba. De acuerdo con la teoría económica, al menos, lo último que una empresa con ánimo de lucro pretende hacer es pagar dinero a trabajadores/as a los/as que realmente no necesita emplear. Sin embargo, de alguna manera, esto ocurre.

A pesar de que las empresas pueden efectuar implacables reduc­ciones de plantilla, los despidos y las prejubilaciones invariablemente caen sobre la gente que realmente está haciendo, moviendo, reparan­do y manteniendo cosas; por una extraña alquimia que nadie consi­gue explicar, el número de burócra­tas asalariados en el fondo parece aumentar, y más y más empleados/as se ven a sí mismos/as, en realidad de forma no muy diferente a los/as trabajadores/as soviéticos/as, traba­jando 40 o incluso 50 horas sema­nales sobre el papel, pero trabajando efectivamente 15 horas, justo como predijo Keynes, ya que el resto de su tiempo lo pasan organi­zando y asistiendo a cursillos de motivación, actualizando sus perfiles de Facebook o descargando temporada tras temporada de series de televisión.

La respuesta, evidentemente, no es económica: es moral y política. La clase dirigente se ha dado cuenta de que una población feliz y productiva con tiempo libre es un peligro mortal (piensa en lo que comenzó a suceder cuando algo sólo moderadamente parecido em­pezó a existir en los años 1960). Y, por otro lado, la sensación de que el trabajo es un valor moral en sí mismo, y que cualquiera que no esté dispuesto/a a someterse a algún tipo de intensa disciplina laboral durante la mayor parte de su tiempo no se merece nada, es extraordi­nariamente conveniente para ellos/as.

Una vez, al contemplar el crecimiento aparentemente intermina­ble de responsabilidades administrativas en los departamentos aca­démicos británicos, se me ocurrió una posible visión del infierno. Elinfierno como un grupo de individuos que se pasan la mayor parte de su tiempo trabajando en una tarea que no les gusta y que no se les da especialmente bien. Digamos que fueron contratados/as por ser excelentes ebanistas, y entonces descubren que se espera de ellos/as que pasen una gran parte del tiempo tejiendo bufandas. La tarea no es realmente necesaria, o al menos hay un número muy limitado de bufandas que es necesario tejer. Pero, de alguna manera, todos/as se obsesionan tanto con el rencor ante la idea de que algunos/as de sus compañeros/as de trabajo podrían dedicar más tiempo a fabricar muebles, y no a cumplir su parte correspondiente de confección de bufandas, que al poco tiempo hay interminables montones inútiles de bufandas mal tejidas acumulándose por todo el taller, y es a lo único que se dedican.

Creo que ésta realmente es una descripción bastante precisa de la dinámica moral de nuestra economía.

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Bueno, soy consciente de que cada argumento va a encontrar ob­jeciones inmediatas: “¿quién eres tú para determinar qué trabajos son realmente ‘necesarios’? De todos modos, ¿qué es necesario? Tú eres profe­sor de antropología, ¿qué ‘necesidad’ hay de eso?” Y a cierto nivel, esto es evidentemente cierto. No existe una medida objetiva de valor social.

No me atrevería a decirle a alguien que está convencido de que está haciendo una contribución significativa al mundo de que, real­mente, no es el caso. ¿Pero qué pasa con aquellas personas que es­tán convencidas de que sus trabajos no tienen sentido alguno? No hace mucho volví a contactar con un amigo del colegio al que no veía desde que tenía 12 años. Me sorprendió descubrir que, en este tiempo, primero se había convertido en poeta y luego en el líder de una banda de indie rock. Había oído algunas de sus canciones en la radio sin tener ni idea de que el cantante era alguien a quien conocía. Él era obviamente brillante, innovador, y su trabajo indu­dablemente había alegrado y mejorado la vida de gente en todo el mundo. Sin embargo, después de un par de discos sin éxito había perdido el contrato y, plagado de deudas y con una hija recién na­cida, terminó, como él mismo dijo, “tomando la opción por defecto de mucha gente sin rumbo: la facultad de derecho.” Ahora es un abogado empresarial que trabaja en una destacada empresa de Nueva York. Él es el primero en admitir que su trabajo no tiene absolutamente ningún sentido, no contribuye en nada al mundo y, a su propio juicio, realmente no debería existir.

Hay muchas preguntas que uno se puede hacer aquí, empezando por, ¿qué dice esto sobre nuestra sociedad, que parece generar una demanda extremadamente limitada de poetas y músicos con talento, pero una demanda aparentemente infinita de especialistas en dere­cho empresarial? (Respuesta: si un 1% de la población controla la mayoría de la riqueza disponible, lo que llamamos “el mercado” re­fleja lo que ellos/as piensan que es útil o importante, no lo que piensa cualquier otra persona.) Pero aún más, muestra que la mayoría de la gente con estos empleos en el fondo es consciente de ello. De hecho, no estoy seguro de haber conocido a algún/a abogado/a empresarial que no pensara que su trabajo era absurdo. Lo mismo pasa con casi todas los nuevos sectores anteriormente descritos. Hay una clase en­tera de profesionales asalariados/as que, si te encontraras con ellos/as en fiestas y admitieras que haces algo que podría ser considerado interesante (un antropólogo, por ejemplo), querrán evitar a toda cos­ta hablar de su propio trabajo. Dales un poco de alcohol, y lanzarán diatribas sobre lo inútil y estúpido que es en realidad la labor que desempeñan.

Hay una profunda violencia psicológica en todo esto. ¿Cómo puede uno empezar a hablar de dignidad en el trabajo cuando se­cretamente siente que su trabajo no debería existir? ¿Cómo puede este hecho no crear una sensación de profunda rabia y de resenti­miento? Sin embargo una peculiar genialidad de nuestra sociedad es que sus dirigentes han descubierto una forma, como en el caso de los/as tejedores/as de bufandas, de asegurarse que la rabia se dirige precisamente contra aquellos/as que realmente tienen la oportunidad de hacer un trabajo valioso. Por ejemplo: en nuestra sociedad parece haber una regla general por la cual, cuanto más evidente sea que el trabajo que uno desempeña beneficia a otra gente, menos se percibe por desempeñarlo. De nuevo, es difícil encontrar un baremo objetivo, pero una forma sencilla de hacerse una idea es preguntar: ¿qué pasa­ría si toda esta clase de gente simplemente desapareciera? Di lo que quieras sobre enfermeros/as, basureros/as o mecánicos/as, es obvio que si se esfumaran como una nube de humo los resultados serían in­mediatos y catastróficos. Un mundo sin profesores/as o trabajadores/as portuarios/as pronto tendría problemas, incluso uno sin escritores/as de ciencia ficción o músicos/as de ska sería claramente un sitio inferior. No está del todo claro cómo sufriría la humanidad si todos los/as ejecutivos/as del capital privado, lobbyistas, investigadores/as de relaciones públicas, notarios, comerciales, técnicos de la adminis­tración o asesores legales se esfumaran de forma similar. (Muchos/as sospechan que podría mejorar notablemente.) Sin embargo, aparte de un puñado de excepciones (cirujanos/as, etc.), la norma se cumple sorprendentemente bien.

Aún más perverso es que parece haber un amplio sentimiento de que así es como las cosas deben ser. Ésta es una de las fortalezas secretas del populismo de derechas. Puedes verlo cuando los perió­dicos sensacionalistas avivan el rencor contra los/as trabajadores/as del metro por paralizar las ciudades durante los conflictos laborales: el propio hecho de que los/as trabajadores/as del metro puedan para­lizar una ciudad muestra que su trabajo es realmente necesario, pero esto parece ser precisamente lo que molesta a la gente. Es incluso más evidente en los Estados Unidos, donde los republicanos han tenido un éxito notable movilizando el resentimiento contra maestros/as o trabajadores/as del automóvil (y no, significativamente, contra las ad­ministraciones educativas o los gestores de la industria del automó­vil, quienes realmente causan los problemas). Es como si les dijeran “¡pero si os dejan enseñar a niños/as! ¡O a fabricar coches! ¡Tenéis trabajos auténticos! ¿Y encima tenéis el descaro de esperar también pensiones de clase media y asistencia sanitaria?”

Si alguien hubiera diseñado un régimen laboral adecuado per­fectamente para mantener el poder del capital financiero, es difícil imaginar cómo podrían haber hecho un trabajo mejor. Los/as traba­jadores/as reales y productivos/as son incansablemente presionados/as y explotados/as. El resto está dividido entre un estrato aterrori­zado de los/as universalmente denigrados/as desempleados/as y un estrato mayor a quienes se les paga básicamente por no hacer nada, en puestos diseñados para hacerles identificarse con las perspectivas y sensibilidades de la clase dirigente (gestores, administradores, etc.) – y particularmente sus avatares financieros – pero, al mismo tiempo, fomentarles un resentimiento contra cualquiera cuyo trabajo tenga un claro e innegable valor social. Obviamente, el sistema nunca ha sido diseñado conscientemente. Surgió de casi un siglo de prueba y error. Pero es la única explicación de por qué, a pesar de nuestra ca­pacidad tecnológica, no estamos todos/as trabajando 3-4 horas al día.

Texto originalmente publicado en www.strikemag.org; traducción re­visada y adaptada por Todo por Hacer.

El trabajo como ocio



No hay que olvidar que el trabajo no es solo la riqueza productiva, sino también toda esa basura que nos han inculcado desde muy pequeñ=s para que consumamos como cosacos, además de todo el ocio oficial y alternativo cono todos sus conciertos, discotecas, cines, bares, playa o montaña. Todo crea trabajo y riqueza aquí no se libra ni dios.

El ocio es una continuación del mundo del trabajo y como tal forma parte de este, cuando termina uno empieza el otro y al revés. Por lo tanto el objetivo de este no es tanto descansar y pasarlo bien sino con sumir la diversión como algo impuesto socialmente.

La arquitectura del ocio parte del consumo producido por el mismo trabajo y sin ocio no puede haber trabajo, lo fuerte es que nos lo venden como tiempo nuestro, como recompensa de un esfuerzo realizado en el tiempo de trabajo y en realidad no nos pertenece. Otra forma de controlar la mente enferma de una sociedad enferma es mantenerla distraída y con el ocio se consuma este acto, no hay recetas mágicas, dependerá de la dosis: telenovelas, fútbol, ir de compras, éxtasis en la discoteca, prensa rosa, afiliarse a una asociación, partido o sindicato, ver pisos, etc...

Es curioso ver como el ocio permite crear la ilusión de poseer riquezas que nos hacen sentir inhibidos de frustraciones diarias. Podemos vivir sin el ocio es una pregunta que dependerá de cada persona. lo que está claro es que la diversión no es de libre albedrío y por lo tanto no natural, quién quiere divertirse consumiendo obligadamente en unas horas determinadas y en unos sitios determinados. La diversión es de lunes a lunes y en todos los lugares que a mí me dé la gana.

Extraído del fanzine: Detrás del trabajo existe la vida

"No pacto porque no creo en este sistema"


La objetora que se negó a participar como vocal en una mesa para las elecciones europeas está imputada por un delito contra la ley electoral.




Le gustaría no estar en la situación en la que se encuentra. «Estoy muy nerviosa, es la primera vez que me veo inmersa en un proceso judicial y no me gusta», reconoce Nuria Zurita Aragonés. Para declarar, inmediatamente, que seguirá en él hasta el final. Esta madrileña residente en el municipio cacereño de Hervás decidió el pasado mayo no presentarse a la mesa electoral a la que había sido convocada como primera vocal. Y lo anunció públicamente en HOY.

Alegó objeción de conciencia en un escrito ante la junta electoral, pero su recurso fue desestimado. Aun así no se presentó. Por eso no le extrañó recibir la primera citación judicial. Compareció en calidad de imputada el 13 de agosto ante el Juzgado de Instrucción Número 2 de Plasencia para reconocer los hechos. Ayer tenía una oportunidad para terminar con este proceso judicial.

Acudió de nuevo al juzgado, junto a su abogado Crescencio Canelo, para tener un juicio rápido previa conformidad con el fiscal. Sin embargo, ese acuerdo no se llegó a producir, a pesar de que el mismo le hubiera garantizado una rebaja en la pena.

«No puedo pactar», declara Nuria Zurita. «He decidido luchar contra una ley que considero injusta y que tengo la obligación moral de desobedecer; por eso no acudí a la mesa electoral y por eso tampoco ahora puedo pactar la condena». De tres a doce meses de cárcel o de seis a 24 meses de multa en función de su capacidad económica por el delito electoral que se le imputa. «Esperaré a que se fije la fecha del juicio oral, para explicar en él mis motivos y confiaré en obtener una sentencia absolutoria», asegura.

«La objeción de conciencia no es un derecho fundamental, pero sí está reconocido en la Constitución y, por eso, vamos a pelear», explica Crescencio Canelo. «¿Hasta dónde tienes que colaborar cuando tu conciencia no te lo permite?», se pregunta el letrado, quien también confía en la absolución. «Porque la sociedad avanza y la de hoy poco tiene que ver con la de hace treinta años, cuando los delitos electorales se incorporan al código penal»..

Si la sentencia no es absolutoria, Nuria continuará con su lucha en la Audiencia, en el Supremo...
«Llegaré hasta el final, porque defiendo mi objeción de conciencia, mi derecho a no participar en un sistema en el que no creo». Como ella, afirma, hay otras diez personas en el país. Todas optaron por no acudir a su cita con las mesas electorales a las que fueron convocadas el pasado 25M. Nuria es la primera que ha iniciado el proceso judicial. «Me ha tocado a mí, pero confío en que nos unamos e iniciemos una campaña en las diferentes comunidades autónomas en las que estamos para trabajar por el cambio».

Por un nuevo sistema, explica, en el que los ciudadanos de verdad participen en la política, sin delegar su responsabilidad cada cuatro años. «A través de asambleas en las que debatamos y decidamos entre todos, sin participar en el juego entre élites que está montado y que ha dejado de lado a la democracia».

Para ello mantiene que no hay que estar dentro del sistema. Motivo por el que no está a favor de la formación política de moda. «Podemos, un partido falto de ideología que aglutina a personas que poco tienen que ver, ha decidido jugar dentro y así no se cambian las cosas, porque dentro te transformas, porque el poder corrompe», opina esta licenciada en Ciencias Ambientales que hoy completa su formación en la Universidad de Murcia con un máster en Gestión de Fauna Silvestre. Una de sus pasiones son los animales, a ellos les dedica tiempo y esfuerzo en Hervás, localidad a la que decidió trasladarse desde su Madrid natal para poder vivir rodeada de naturaleza y con menos recursos económicos. «Trabajo seis meses al año como recepcionista de un camping, gasto poco y dispongo de tiempo para dedicarme a otros trabajos y proyectos, aunque no sean remunerados».


http://www.hoy.es/extremadura/201412/03/pacto-porque-creo-este-20141203213834.html



El trineo de Papá noel




Decenas de obreros de Foxconn, donde se ensambla Iphone, se han quitado la vida desde 2009



La denuncia del poeta suicida Xu Lizhi, que trabajaba en la fábrica donde se ensambla el iPhone, estremece China.

Decenas de obreros de Foxconn, donde trabajan 800.000 personas, se han quitado la vida desde 2009.

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Decenas de obreros de Foxconn, la compañía que ensambla en China el iPhone, se han quitado la vida desde 2009, pero uno de ellos ha conmovido de forma especial al país al dejar escrita antes de morir una colección de poemas que resumen magistralmente el lamento de toda su alienada generación.

Xu Lizhi, de 24 años, se quitó la vida el 30 de septiembre al arrojarse por la ventana de su dormitorio en Shenzhen, una de las ciudades chinas donde el gigante taiwanés Foxconn ensambla para otras multinacionales el iPhone, el iPad, la Xbox, la Playstation, la Blackberry o la Wii, que luego se venderán en todo el planeta.

El de Xu sería uno más en la veintena de casos similares que, sobre todo en el año 2010, han sacudido a Foxconn, la mayor fabricante global de componentes electrónicos y la firma privada en China con más empleados, 800.000.

Sin embargo, este suicidio adquirió inesperadas ramificaciones literarias, ya que el veinteañero era poeta en sus ratos libres y dejó versos en los que la dura vida en la fábrica era su tema más recurrente.

“Taller, línea de ensamblaje, máquina, tarjeta de fichar, horas extra, salario./ Me han entrenado para ser dócil./ No sé gritar o rebelarme,/ cómo quejarme o denunciar,/ sólo cómo sufrir silenciosamente el agotamiento”, escribía Xu en ellos.

Tras el suicidio, amigos y compañeros del joven poeta decidieron recopilar los trabajos de éste, traducirlos al inglés y publicarlos en internet, donde en las últimas semanas se han convertido en todo un símbolo para muchos jóvenes obreros emigrantes como Xu.

El joven, nacido en un pueblo de la sureña provincia de Cantón y huérfano desde pequeño, había viajado a la ciudad, como millones de jóvenes de su edad, para buscar trabajo, y en 2011 consiguió empleo en Foxconn, contó el diario local Shenzhen Evening News, uno de los primeros que rescató su figura del olvido.

En sus primeros poemas, Xu ya mostraba el impacto que le causaban el cambio de medio rural a urbano o el paso de la infancia al duro trabajo de adulto, algo que le pasa a muchos jóvenes de su generación.

“La juventud se detuvo en las máquinas, murió antes de tiempo”, decía Xu en uno de sus versos.eaebb_500x_12foxconn-workers


Las nuevas generaciones de jóvenes chinos, más formadas y más protegidas por sus padres que en épocas anteriores, tienen mayores problemas para adaptarse a la realidad de las grises e impersonales fábricas que mueven la economía china y, por ende, la mundial, con bajos sueldos, horarios interminables y duras condiciones.

“Soy como un muerto/ que abre lentamente la tapa del ataúd”, escribía Xu en 2013, en un poema en el que relataba su regreso al dormitorio de trabajadores, tras una dura jornada en la cadena de ensamblaje.

Sus compañeros contaban que Xu intentó en varias ocasiones dejar el empleo para ser contratado en bibliotecas o librerías de Shenzhen, pero no tuvo suerte.

También buscó sin éxito trabajar fuera de la cadena de montaje, como supervisor, o en una librería de la propia Foxconn, en cuya revista interna para los empleados había conseguido publicar alguno de sus poemas.

A principios de este año había tomado por fin la decisión de dejar Foxconn e irse a Suzhou, ciudad del este de China, para reunirse allí con su novia, pero acabaron rompiendo.

Un día antes de quitarse la vida, Xu se había reincorporado al mismo puesto que había dejado en Shenzhen, y en la noche anterior al triste desenlace escribía un poema cuyo título, “En mi lecho de muerte”, ya era premonitorio.

“Quiero tocar el cielo, sentir ese azul tan ligero/ pero no puedo hacerlo, así que dejaré este mundo./ Todos los que han oído de mí/ no se sorprenderán de mi marcha”, apuntaba Xu en su cuaderno.

En 2010, cuando los medios denunciaron más de una docena de suicidios de empleados de Foxconn en Shenzhen en el plazo de pocas semanas, la firma puso en marcha una serie de medidas para reducir el malestar de los trabajadores, desde la contratación de servicios psicológicos a mejoras en las condiciones laborales o la simple colocación de rejas en las ventanas

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El propio Xu escribió entonces sobre esos suicidios: “Un tornillo cayó al suelo/ en su negra noche de horas extra./ Cayó vertical y tintineante/ pero no atrajo la atención de nadie,/ igual que aquella última vez,/ en una noche como ésta,/ en la que alguien se lanzó al vacío”.

Las medidas preventivas lograron reducir el número de suicidios en la firma, aunque sigue habiendo casos esporádicos, y el de Xu, amplificado por la amargura de sus poemas, volvió a recordar las duras condiciones, a veces inhumanas, de los trabajadores en cadena de China, la también llamada “fábrica del mundo”.




Los trabajadores de McDonalds denuncian en Sol condiciones laborales de `semi-esclavitud´





Cientos de trabajadores de McDonalds de la Comunidad de Madrid se han concentrado este mediodía frente al establecimiento de la Puerta del Sol para protestar contra "las medidas abusivas que les quiere imponer la compañía" y que, denuncian, "suponen la destrucción de sus derechos laborales".   

Estas medidas aparecen reflejadas en las propuestas para el nuevo convenio colectivo para la provincia de Madrid que la empresa puso en conocimiento de los representantes de los trabajadores hace algunas semanas y que incluyen turnos partidos con 5 horas entre turnos, la reducción de la jornada mínima a 2 horas, la desaparición de los descansos en turnos de menos de 6 horas o la reducción de los derechos maternales y paternales. 

"Esto implica que la gente tiene que emplear en desplazamiento mucho más tiempo que en el propio tiempo de trabajo", explica Raúl Rivas, trabajador del MacDonalds de la cale Montera, que define las medidas que quiere negociar la empresa como "condiciones laborales de semi-esclavitud".

Los trabajadores, explica Rivas, se han negado rotundamente a negociar estas condiciones y quieren además reivindicar "la recuperación de los derechos que les han arrebatado en los últimos años y que sí se han mantenido en otras provincias" y que se equipare al de éstas otras provincias su salario que, aseguran, "es el más bajo del Estado español".

Denuncian además que, mientras se reducen sus derechos, la compañía gana "millones y millones de euros al año" y hacen por eso un llamamiento "al conjunto de los trabajadores de Madrid y del resto del Estado a solidarizarse con su lucha", poniendo como ejemplo "la victoria de los trabajadores de Coca-Cola" que, sostienen "ha demostrado se pueden paralizar los ataques de una multinacional tan poderosa".

A la protesta de los trabajadores de McDonalds en la Puerta del Sol se han unido precisamente los trabajadores de Coca-cola pasadas las 13:30 horas y todos juntos -unos 400 manifestantes en total- se han dirigido al McDonalds de la calle Montera primero y al de Gran Vía después