El trabajo como ocio



No hay que olvidar que el trabajo no es solo la riqueza productiva, sino también toda esa basura que nos han inculcado desde muy pequeñ=s para que consumamos como cosacos, además de todo el ocio oficial y alternativo cono todos sus conciertos, discotecas, cines, bares, playa o montaña. Todo crea trabajo y riqueza aquí no se libra ni dios.

El ocio es una continuación del mundo del trabajo y como tal forma parte de este, cuando termina uno empieza el otro y al revés. Por lo tanto el objetivo de este no es tanto descansar y pasarlo bien sino con sumir la diversión como algo impuesto socialmente.

La arquitectura del ocio parte del consumo producido por el mismo trabajo y sin ocio no puede haber trabajo, lo fuerte es que nos lo venden como tiempo nuestro, como recompensa de un esfuerzo realizado en el tiempo de trabajo y en realidad no nos pertenece. Otra forma de controlar la mente enferma de una sociedad enferma es mantenerla distraída y con el ocio se consuma este acto, no hay recetas mágicas, dependerá de la dosis: telenovelas, fútbol, ir de compras, éxtasis en la discoteca, prensa rosa, afiliarse a una asociación, partido o sindicato, ver pisos, etc...

Es curioso ver como el ocio permite crear la ilusión de poseer riquezas que nos hacen sentir inhibidos de frustraciones diarias. Podemos vivir sin el ocio es una pregunta que dependerá de cada persona. lo que está claro es que la diversión no es de libre albedrío y por lo tanto no natural, quién quiere divertirse consumiendo obligadamente en unas horas determinadas y en unos sitios determinados. La diversión es de lunes a lunes y en todos los lugares que a mí me dé la gana.

Extraído del fanzine: Detrás del trabajo existe la vida