Ella te contará sobre Amancio Ortega e Inditex
Ella te contará lo que la prensa española se niega a investigar sobre Amancio Ortega e Inditex
Adquirir una prenda de ropa de las marcas del grupo Inditex que se haya confeccionado en Marruecos supone refrendar un sistema de producción en el que las trabajadoras acumulan hasta 65 horas a la semana detrás de una máquina para cobrar un salario de 178,72 euros mensuales, condiciones laborales que las mantienen “viviendo en situación de pobreza” mientras el fundador del imperio textil, Amancio Ortega, se consolida como la mayor fortuna del planeta.
La multinacional española feudo de Amancio Ortega, quien ostenta la tercera mayor fortuna en el mundo, propietaria de las marcas Zara, Zara Home, Massimo Dutti, Pull & Bear, Bershka, Oysho, Kiddy’s Class, Uterqüe o Stradivarius, entre otras, ha recibido numerosas denuncias en países como Marruecos, Portugal, Argentina o Brasil, tras descubrirse talleres clandestinos donde vivían niños menores de edad que eran explotados en condiciones infrahumanas, realizando jornadas que excedían las doce horas según informa tres24.
Estos hechos, que se vienen sucediendo con escaso impacto mediático por parte de los grandes grupos informativos en el mundo (¿complicidad, tal vez?) desde los inicios de la Compañía, siguen repitiéndose a pesar de que el código de conducta de la Empresa prohíbe terminantemente la esclavitud, tanto de manera interna como en las subcontratas. Estas últimas son frecuentes víctimas de la justificación de sus prácticas; Inditex alega que los cientos de talleres clandestinos repartidos por el mundo que han sido y son investigados por albergar a niños y familias enteras que trabajan en condiciones de esclavitud confeccionando prendas y calzado para Inditex son ajenos a su conocimiento y su gestión corporativa.
La prensa nacional se niega a investigar que ha detrás del rentable y sucio negocio de la explotación de millones de trabajadores. Sin embargo, el periódico noruego Aftenposten creó un “reality” donde 3 jóvenes fueran a Camboya para ver cómo se produce la ropa que se ponen a diario. En su apartado de video lanzó varios capítulos bajo el nombre Sweat Shop (ya disponible en español). En ella, se muestra a tres jóvenes noruegos que estuvieron en este país asiático, viviendo durante un mes en las mismas condiciones de vida y trabajo que las trabajadoras textiles. El resultado cambió sus vidas
Más allá del objetivo de esta serie: ver a estos jóvenes enamorados de la moda llorando por todo lo que ven, es una oportunidad excepcional para mostrar las denunciables condiciones de trabajo que se vive en Camboya. Las largas jornadas de trabajo y un salario muy por debajo del nivel de vida ocasiona que más de 1.000 trabajadoras ya hayan perdido incluso el conocimiento mientras trabajaban en estas fábricas. Y eso sólo en lo que llevamos de 2014. Aunque recordemos que no es la única bajo sospecha, en este mismo blog contamos hace poco otro caso de explotación en Primark.
El ‘low cost’ de Primark tiene una doble cara. El convenio colectivo para las dependientas establece un salario base de 15.247 euros al año para los trabajadores a tiempo completo, que se reparte en 12 pagas mensuales y tres extras. Y mucho más: un informe elaborado por el prestigioso Centre for Research on Multinational Corporations, organización independiente holandesa sin ánimo de lucro y el India Committee of the Netherlands, una ONG del mismo país impulsora de la campaña Clean Clothes (Ropas Limpias) contra la explotación vinculada al comercio textil, nos advierte de las prácticas “esclavistas” de algunos de los gigantes mundiales de la moda. Entre otras marcas, citan a Tommy Hilfiger, Timberland, H&M, Marks&Spencer, Diesel, Gap, C&A, El Corte Inglés, Cortefiel, Inditex( propietaria entre otras de las tiendas Zara).
http://muhimu.es/economia/slowfashion/
CCOO y UGT se reparten 1,1 millones de euros anuales
CCOO y UGT se reparten 1,1 millones de euros anuales del arbitraje laboral
Los sindicatos CCOO y UGT reciben cada año 1,1 millones de euros de dinero público destinado a la resolución de conflictos extrajudiciales en el ámbito laboral. Junto con la patronal integran una fundación que duplica las funciones del Ministerio de Empleo y que sólo logra cerrar con éxito el 26% de los procesos iniciados.
Los dos principales sindicatos de España, CCOO y UGT, reciben cada año 1,1 millones de euros de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para gestionar los procesos de mediación y arbitraje en el ámbito laboral español. Junto con CEOE y Cepyme dirigen la Fundación SIMA, organización que se encarga de resolver los conflictos extrajudiciales con bastante poco éxito, ya que sólo una cuarta parte de los procesos acaban en acuerdo entre las partes.
Según han denunciado fuentes sindicales a Okdiario, esta fundación es en realidad “una herramienta de enjuague a través de la cual CCOO y UGT pactan bajo cuerda con las organizaciones empresariales acuerdos que en muchas ocasiones van en contra de los intereses de los trabajadores”. Por eso la mayoría de los procesos acaban en los juzgados tras la negativa de los afectados a aceptar la resolución.
El SIMA actúa cuando existen conflictos colectivos en el ámbito laboral que afecten a más de una comunidad autónoma. En ese caso, empresarios y trabajadores están obligados a acudir a esta fundación para resolver el problema antes de acudir a la vía judicial. La única forma de no atarse a este organismo es fijar en el convenio colectivo correspondiente, de forma expresa, que no se está dispuesto a someterse a los dictados del SIMA.
Las fuentes consultadas denuncian que “se trata de un sistema cerrado en la que no se puede elegir, ya que los mediadores y árbitros son designados por los sindicatos CCOO y UGT”, sin dejar margen a la entrada de profesionales que no estén dentro del organismo. “De esta forma se garantizan el trabajo y, además, les permite llegar a acuerdos de forma privada sin la presión de los medios de comunicación. Ante la opinión pública se enfrentan pero luego pactan con la excusa de la mediación”.
Además, el organismo duplica las funciones del Ministerio de Empleo, ya que esta labor de acercamiento de las partes para lograr un acuerdo antes de iniciar un proceso judicial “puede realizarse perfectamente desde la Inspección de Trabajo, ahorrando a los contribuyentes el coste de la fundación y limitando el poder de CCOO y UGT en el ámbito de la mediación y el arbitraje”.
En lo que va de año el SIMA ha gestionado 319 mediaciones y ningún arbitraje. Los conflictos solucionados suponen el 26% del total, mientras que el 63% concluye con “total desacuerdo”, según los datos de la fundación. El 4% se archiva y el 7% restante se considera “intentados sin efecto”. Casi una tercera parte de los expedientes tienen que ver con incumplimientos salariales.
Por sectores, las compañías dedicadas a la atención telefónica (call centers) son las que más expedientes proporcionan al SIMA, seguidas de las entidades financieras, las empresas metalúrgicas, las consultoras dedicadas a los estudios de mercado y las aerolíneas.
Hipsters vs Chavs?
Talking social class in the city
In the post-industrial city, a variety of new class identities are emerging. But are they galvanizing class struggle or only fragmenting it further?
Sánchez aprobó la mayor emisión de preferentes
Pedro Sánchez salió ayer el paso de la información publicado por este diario sobre su pertenencia a la Asamblea General de Caja Madrid entre 2004 y 2009
Pedro Sánchez salió ayer al paso de la información publicada por este diario sobre su pertenencia a la Asamblea General de Caja Madrid entre 2004 y 2009 negando cualquier responsabilidad personal sobre la política de la entidad bajo el mandato de su expresidente, Miguel Blesa. Como consejero general de la entidad, sin embargo, contribuyó con su voto a que la Asamblea diera luz verde a la emisión de preferentes en 2007, 2008 y, especialmente, en 2009, el año en el que Blesa llevó a cabo la mayor emisión de preferentes lanzada hasta la fecha por la banca española (3.000 millones de euros).
seguir leyendo: http://www.elconfidencial.com/espana/2014-07-11/sanchez-participo-en-la-asamblea-de-la-caja-que-autorizo-la-mayor-emision-de-preferentes_160324/
La Caixa paga un sueldazo de 246.000€ a la portavoz de CCOO en Cataluña
La Caixa paga un sueldazo de 246.000€ a la portavoz de CCOO en Cataluña Maria Dolors Llobet María e Isidre Fainé.
María Dolors Llobet María acumula cargos tanto en el sindicato CCOO como en La Caixa. La histórica dirigente sindical es, además, banquera.
La portavoz de CCOO en Cataluña, María Dolors Llobet María, forma parte del Consejo de Administración de CaixaBank y de dos de sus filiales. Por esos tres cargos cobró 246.000 euros el año pasado. En 2013 había cobrado 208.00 euros. Casi medio millón en dos años. La sindicalista banquera compagina su actividad de consejera con la de representante de CCOO en esa misma entidad.
Llobet María es, según datos recogidos en la propia web de CaixaBank, miembro de la Comisión Ejecutiva, secretaria de Comunicación y Redes Sociales y portavoz de CCOO de Cataluña. A esto suma su condición de miembro del Consejo Nacional de Comisiones Obreras de Cataluña (CONC) desde el año 2000 y del Consejo Confederal de CCOO de España desde 2004. En 2012 se incorporó al Comité de Dirección Confederal del sindicato.
Tras la reforma normativa de 2012 la caja catalana tiene una nueva estructura. La Fundación La Caixa (encargada de la obra social) posee un holding financiero, Criteria, del cual depende Caixa Bank. Hasta 2012 había cobrado 75.000 euros como consejera, pero después continuó en el puesto.
En la actualidad forma parte del Consejo de CaixaBank en representación de Saba Infraestructuras, y tiene una retribución muy superior a la de entonces. Según los datos oficiales de la entidad, cobró 108.000 euros anuales tanto en 2013 como en 2014.
María Dolors Llobet María además es consejera de dos sociedades participadas por la entidad, Nuevo MicroBank y Vida Caixa S.A. de Seguros y Reaseguros. Por sentarse en dichos consejos cobró el año pasado 138.000 euros. Esto supone un aumento de 38.000 euros con respecto al año anterior, cuando fue retribuida por esas funciones con 100.000 euros.
Otro cargo que ocupa, si bien este no tiene remuneración, es el de miembro del Consejo Asesor de Contenidos y de Programación de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales.
Llobet María fue incapaz de mantener la hegemonía de CCOO en La Caixa tras las elecciones sindicales celebradas en noviembre del año pasado. Por primera vez desde 1990, Comisiones Obreras no fue la organización más votada, al ser superada por el Sindicato de Empleados de la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona (SECPB). El SECPB logró 311 delegados, frente a los 295 que conseguidos por la central de Llobet María.
No es el único caso. Josep Francesc Zaragozà Alba, también de COOO, fue otro sindicalista que supo colocarse en la nueva estructura de la entidad tras su reestructuración. Desde la misma creación de lo que hoy es Criteria Caixaholding, ocupa un cargo su Consejo de Administración, donde es vocal. Lo mismo ocurre con Justo Bienvenido Novella Martínez, del Sindicato de Empleados de Cajas (SEC). Los mismos que pregonan contra el capitalismo y denuncian la “dictadura del mercado” trabajan luego en entidades financieras. Una cosa es predicar y otra dar trigo.
¿Por qué "no votan" los anarquistas?
Nos hacen esta pregunta una vez más. Cada convocatoria electoral, y principalmente desde "las izquierdas", poniéndose la venda antes de hacerse la herida, culpan al abstencionismo de la hegemonía de la derecha en la farsa electoral.
Es una pregunta que no tiene una respuesta simple. En primer lugar y frente a lo que a algunos, y no precisamente anarquistas, les gustaría, el anarquismo no es un dogma, nunca se planteó que tenía la verdad revelada en sus manos, en consecuencia ha operado siempre, a la vez que en lo social y lo cotidiano, en una labor de crítica y reflexión permanente. El preguntar por qué no votamos es equivalente a preguntar ¿cómo concibe el anarquismo la intervención política? ¿Considera el anarquismo que hay un nivel político en el que se debe actuar? ¿Las elecciones no son parte sustancial de toda práctica política? ¿Ningún anarquista vota nunca?
Entendemos que, mientras el pueblo alimente, mantenga y enriquezca a los grupos privilegiados de la población mediante su trabajo, incapacitado para el auto-gobierno por verse forzado a trabajar para otros y no para sí, estará invariablemente regido y dominado por las clases explotadoras. Esto no puede remediarlo ni siquiera la constitución más democrática, porque el hecho económico es más fuerte que los derechos políticos, que carecen de significado sin igualdad económica.
Hablar de elecciones es aludir sólo a una parte de una estructura de poder que es bastante más amplia. En la actualidad, cuando el aparato ideológico del sistema (administraciones, poder judicial, medios de comunicación…) hace la guerra abierta a lo solidario, a todo lo que pueda generar culturas de cooperación y apoyo mutuo, al tiempo que alimenta la fragmentación, la atomización, el que cada cual vaya a lo suyo, no resulta sencillo plantear algunas cosas.
Dentro de las reflexiones -que ya muchos se hacen- está el papel que juegan las elecciones en un sistema como el presente: ¿Tiene esto algo que ver con una democracia auténtica? Consideramos que es cuando menos ingenuo, pretender poner patas arriba los mecanismos del sistema, empleando para ello sus herramientas de legitimación (elecciones): todo el juego electoral cumple fines tendentes a la legitimación del sistema.
Mientras el sufragio universal se ejerza en una sociedad donde la mayoría de la población está económicamente dominada por una minoría que controla de modo exclusivo y excluyente la propiedad y el capital; por libre que pueda parecer el pueblo desde el punto de vista político (libertad política que, muchos ya lo han comprobado, se reduce a poder elegir la papeleta que metes en el sobre, ojito con ir más allá), esas elecciones sólo pueden ser ilusorias y antidemocráticas en sus resultados, que invariablemente se revelan absolutamente opuestos a las necesidades y a la verdadera voluntad de la población.
Bajo el capitalismo, la burguesía está mejor equipada que los trabajadores para hacer uso de la democracia parlamentaria. Es cierto que las clases dominantes saben mejor que el pueblo lo que quieren y lo que deben tener: el propósito que persiguen no es nuevo ni inmensamente vasto en sus fines, como acontece con el nuestro. Al contrario, es un propósito conocido y completamente determinado: la preservación de su dominio político y económico.
La falsedad del sistema representativo descansa sobre la ficción de que el Gobierno o y las Cortes o Parlamento surgidos de elecciones deben representar la voluntad del pueblo, o al menos de que pueden hacerlo. El pueblo quiere instintiva y necesariamente dos cosas: la mayor prosperidad material posible dadas las circunstancias, y la mayor libertad para sus vidas, libertad de movimiento y libertad de acción.
¿Cómo puede el pueblo controlar los actos políticos de sus representantes? ¿No es evidente que el control ejercido en apariencia por los electores sobre sus representantes es, en realidad, una pura ficción?
Abismo entre quienes gobiernan y quienes son gobernados: las finalidades de quienes gobiernan —de quienes elaboran las leyes del país y ejercitan el poder ejecutivo— se oponen diametralmente a las aspiraciones populares debido a la posición excepcional de los gobernantes y de la clase política en general: sean cuales fueren sus sentimientos e intenciones democráticas, sólo pueden considerar esta sociedad desde la elevada posición en la cual se encuentran. La posesión del poder induce a un cambio de perspectiva. Tal ha sido la eterna historia del poder político desde el momento mismo de establecerse en este mundo. Esto explica también por qué y cómo hombres demócratas y rebeldes de la variedad más roja, se hicieron extremadamente conservadores cuando llegaron al poder. Por lo general, estos retrocesos suelen atribuirse a la traición. Pero es una idea errónea; en su caso, la causa dominante es el cambio de posición y perspectiva.
Puesto que el Estado político no tiene otra misión que la de proteger la explotación del trabajo por parte de las clases económicamente privilegiadas, el poder de los Estados sólo está destinado a oponerse a la libertad del pueblo. Quien dice Estado dice dominación, y toda dominación supone la existencia de masas dominadas. Por consiguiente, el Estado no puede tener confianza en la acción espontánea y en el movimiento libre de las masas, cuyos intereses más queridos militan contra su existencia. Es su enemigo natural, su invariable opresor, y aunque tiene buen cuidado de no confesarlo abiertamente, tiende a actuar siempre en esta dirección. Por democrático que pueda ser en su forma, ningún Estado puede proporcionar al pueblo lo que necesita, es decir, la libre organización de sus propios intereses de abajo arriba, sin interferencia, tutela o violencia de los estratos superiores. Porque todo Estado, hasta el más republicano y democrático es esencialmente una máquina para gobernar a las masas desde arriba, a través de una minoría privilegiada, que supuestamente conoce los verdaderos intereses del pueblo mejor que el propio pueblo.
De este modo, incapaces de satisfacer las exigencias del pueblo o de suprimir la pasión popular, las clases poseedoras y gobernantes sólo tienen un medio a su disposición: la violencia estatal, en una palabra, el Estado, porque el Estado implica violencia, un gobierno basado sobre una violencia disfrazada o, en caso necesario, abierta y sin ceremonias.
La producción capitalista y la especulación financiera se llevan muy bien con la llamada democracia representativa; porque esta forma moderna del Estado, basada sobre una supuesta voluntad y soberanía popular, supuestamente expresada por los representantes en los parlamentos, unifica en sí las dos condiciones necesarias para la prosperidad de la economía capitalista: sometimiento efectivo del pueblo a la minoría que teóricamente le representa e identificación con los valores “sociales”.
Los anarquistas hemos votado en muchos lugares e instancias: sindicatos, cooperativas, centros sociales y populares, asambleas. El problema no es el voto ni la democracia. La cuestión es a qué mecanismo pertenece tal voto y de qué democracia hablamos.
En estas circunstancias, cuando la agresión ideológica del sistema es alta, cuando los medios de comunicación son la única fábrica de opinión, cuando coordinarse y movilizarse se criminaliza y reprime, cuando la miseria de las poblaciones crece… hay una búsqueda -en la que está mucha gente- de herramientas que permitan la lucha. En esa búsqueda queremos estar. No es tanto el votar o no votar, sino qué hacemos entre convocatoria y convocatoria electoral y en qué condiciones nos “enfrentamos” a las mismas.
Encontrado en: http://www.portaloaca.com/pensamiento-libertario/textos-sobre-anarquismo/10977-por-que-no-votan-los-anarquistas.html
Extraído de: http://www.apoyo-mutuo.org/por-que-no-votan-los-anarquistas/
El trabajo (William Burroughs)
Dejamos el enlace a un programa de radio monográfico sobre el libro
El Trabajo de William Burroughs.
Escuchar: aquí
La experiencia organizativa de Angry Workers of the World
Pues bien, Greenford es donde hemos estado trabajando algunos de nosotros desde enero de este año (2014), y tratando de organizarnos en algunos de los muchos almacenes que ocupan el terreno que hay entre la A40 y la M4, a unos 24 kilómetros de Heathrow y que forma parte del corredor oeste de Londres, un área fuertemente industrializada que abastece a Londres y mantiene sus estantes llenos. Park Royal ocupa 700 hectáreas y emplea a 40.000 personas, la mayor parte en la producción, almacenamiento, distribución, logística y call centers. Park Royal es una de las regiones más industrializadas de Europa, situada en la zona 4 de la Línea Picadilly. Los alrededores son una mezcla de viviendas de los años 50 y núcleos industriales y almacenes. Sin embargo, toda esta zona parece abandonada a su suerte, a pesar de que el 60% de la comida que se consume en Londres pasa por los almacenes de este sector oeste.
Solemos pensar que la comida que comemos se produce muy lejos, que las grandes concentraciones de trabajadores son cosa del pasado, que la “nueva economía” es la reina y señora mientras nosotros nos pasamos el día tecleando frente a la pantalla, sintiéndonos super-alienados. “¿Dónde está la clase obrera?”, nos decimos. Pero si sólo nos centramos en este aspecto de la economía, pasaremos por alto el hecho de que están surgiendo nuevas concentraciones de fuerza de trabajo, prácticamente ante nuestras narices. Se está desplegando todo un proceso de recomposición, y si nos tiramos 45 minutos delante de la tele, podremos ver cuáles son los efectos de los nuevos patrones de migración y cómo se está organizando el capital, a sí mismo y a nosotros, mediante este trabajo mal pagado que se extiende masivamente y es el modelo estándar de nuestras condiciones laborales bajo la austeridad económica.
Entre 2008 y 2013, el número de empleados en almacenes y actividades auxiliares del transporte pasó de 256.000 a 315.000 trabajadores en Gran Bretaña. Esto refleja una tendencia similar, aunque por ahora a menor escala, a lo que está ocurriendo en los Estados Unidos, donde masas enteras de trabajadores están siendo contratadas y empleadas en enormes complejos de almacenes, como Inland Empire, en California. Pensamos que esta concentración de trabajadores, buena parte de los cuales viven y trabajan en el mismo lugar, ofrece buenas oportunidades para la organización, que suele ser más difícil cuando la fuerza de trabajo está más dispersa. Podríamos afiliarnos a algún sindicato, pero sabemos que la fuerza de trabajo con contratos de “cero horas” y que cobra el salario mínimo poco puede esperar de los sindicatos. Entre el aeropuerto de Heathrow, como puerta de entrada de las importaciones, y los grandes almacenes y tiendas del casco urbano, hay una cadena de plantas de procesamiento, empaquetado y distribución, todas interdependientes. Trabajando aquí, uno se puede hacer una idea de cómo se está organizando el capital ante los ajustados márgenes de beneficio, de la falta de firmeza del terreno que pisa, de dónde están sus puntos débiles y dónde se puede comenzar a desarrollar una contraofensiva colectiva.
La gente está ya harta. Si estalla algún conflicto aquí, puede influir a muchos. Hace poco estalló uno en el centro de distribución de Argos, por ejemplo, donde trabajan en circunstancias parecidas a las nuestras. Pero fue bastante difícil conseguir información sobre lo que estaba sucediendo realmente allí y establecer contacto con aquellos trabajadores. Y lo que nosotros buscamos precisamente es entablar contacto con este tipo de trabajadores, así que si puedes ayudarnos, ya tengas información sobre algún conflicto en algún almacén o trabajes en uno, por favor, escríbenos.
¡No somos robots!
Trabajamos en dos de los almacenes más grandes que hay por aquí, en centros de distribución que suministran comida a dos grandes cadenas de supermercado y a una compañía de cosméticos de moda. En total, somos 700 trabajadores. Nosotros atendemos sobre todo órdenes de pedido, colocando el producto correcto en el lugar adecuado para la empresa que lo solicita[1]. Todos trabajamos para la misma empresa temporal, en la misma compañía logística, pero para diferentes clientes y en dos lugares distintos.
Las modernas estrategias del capital aparecen por todas partes, a veces claramente, otras de manera caótica: desde el escáner que te atas al brazo y a los dedos, que registra y graba cada movimiento que haces, hasta las cuentas garabateadas en las cajas de cartón. La introducción de la nueva tecnología es, obviamente, una nueva forma de controlarnos. Pero eso no nos convierte en robots. La gente se las apaña para engañar al ordenador. Memorizan códigos y se escaquean a los vestuarios durante media hora sin ser vistos. Entre esta abigarrada mezcla de nacionalidades y experiencias, mientras cargamos aún charlamos entre nosotros sobre lo que nos trajo aquí, sobre la vida al regresar a casa, la mierda que tragamos aquí, los rumores de que han despedido a alguien, o de que el jefe ha llamado a uno para echarle la bronca, de que todo nos importa un carajo, de cómo escapar al ojo avizor del capataz, de que deberíamos trabajar más lentamente o de que estamos buscando otro trabajo que esté (esperemos) mejor pagado.
Divide y vencerás
Por supuesto, hay divisiones entre nosotros con las que debe lidiar cualquier intento serio de organización. La primera, y probablemente la más importante, es la división entre trabajadores fijos y eventuales. Aunque que la mano de obra eventual no suele estar sindicada, sí que hay sindicatos operando en los almacenes de mayor tamaño, defendiendo sólo los intereses de los trabajadores fijos. Sin embargo hay poca afiliación sindical incluso entre los empleados permanentes, pues todos piensan que no hay mucho que se pueda hacer, al menos en lo que respecta a las cuestiones importantes: salarios, turnos y pick-rate (ritmo al que tenemos que trabajar). Pagar la cuota mensual no parece que merezca la pena para la mayor parte de los trabajadores. Los sindicatos no hacen mucho para atajar la división entre los trabajadores fijos y eventuales, que hacen el mismo trabajo pero reciben diferente retribución: en un almacén, los trabajadores fijos cobran en torno a 9 libras/hora por el mismo trabajo por el que un eventual cobra el salario mínimo. En otro lugar, los nuevos trabajadores fijos tienen el mismo salario que los temporales; su única ventaja son los turnos garantizados. Los antiguos trabajadores fijos con mejores contratos ganan 9 libras, por lo que cunde el descontento entre los nuevos fijos. Esta flagrante erosión de los salarios y las condiciones de trabajo en tan poco tiempo es peligrosa para la gerencia: se ven obligados a hacer profundos recortes que encabronan a la plantilla y generan resentimiento contra la compañía. Y aún confían en que esos mismos trabajadores cooperen y trabajen más deprisa, aumentando así los beneficios.
La segunda división más importante es la que se deriva de la nacionalidad. La fuerza de trabajo es mayoritariamente polaca, aunque también hay importante presencia de otros trabajadores del este de Europa, sobre todo de Rumanía y Bulgaria, y del sur de Europa (portugueses, italianos). Hay también muchos trabajadores africanos y del sur de Asia. El alto desempleo en sus países de origen ha originado una migración a gran escala, normalmente gente joven que termina en un trabajo de mierda que no les permite volver a casa en condiciones. El estrés del trabajo, combinado con el desconocimiento del idioma, suele derivar en que los trabajadores permanecen en sus respectivos grupos de nacionalidad/lengua; esto afecta sobre todo a la “comunidad polaca”, que suele ser mayoritaria en los centros de trabajo (el polaco suele ser el idioma más hablado). Cuentan con la ayuda material de otros polacos que ya están aquí, por ejemplo, para encontrar un lugar donde vivir (como normalmente es inasumible buscarlo mediante una agencia, muchas personas terminan viviendo hacinadas y sin contrato), un trabajo, gestionar los trámites burocráticos u otras cosas como conseguir subsidios o el número de la seguridad social. Pero esto también significa que les resulta relativamente cómodo trabajar y vivir sin saber mucho inglés, conviviendo sólo con otros polacos. Y esto es algo que el capital explota cuando se trata de profundizar la división entre los trabajadores.
En la zona también habitan muchos viejos inmigrantes indios, más acomodados y que forman parte de la pequeña burguesía, a menudo ocupando puestos intermedios de dirección, caseros y tenderos. Muchas mujeres polacas sufren las estupideces de los indios más viejos, que piensan que son prostitutas. Esto sienta las bases materiales para que entre los polacos recién llegados que no están acostumbrados a esta “diversidad” surja la sospecha y el racismo contra los indios, a los que llaman chapattas.
Si bien en gran medida todos estos prejuicios se derrumban cuando estamos trabajando juntos (muchos indios recién llegados trabajan en esta misma mierda), aún se conserva un instinto de “apego por los tuyos” y de natural confianza en aquellos que hablan el mismo idioma, aunque sean los jefes. La gerencia conoce esta situación, por eso ascienden deliberadamente a indios y polacos, para que este clientelismo se reproduzca también en los almacenes.
Lo más aterrador de todo esto es que sólo el UKIP[2] habla de la competencia y desconfianza hacia los extranjeros que se manifiesta en los centros de producción. La izquierda tradicional proclama las maravillas del multiculturalismo, lo que resulta irrelevante en un contexto en el que la división entre los diversos sectores de los trabajadores migrantes puede afectar a su capacidad para hacer causa común contra sus verdaderos enemigos. Los polacos de Greenford suelen compartir piso y habitación, lo cual, al reducir el monto del alquiler (que suele ser abusivo), les permite aceptar salarios más bajos que los trabajadores británicos. Bastantes de los polacos que conocemos piensan que volverán a su país dentro de poco (aunque esto no sea sino una ilusión); y por eso hacen turnos de 16 horas, pensando que será sólo durante un corto periodo de tiempo. Esto hace más fácil que los turnos de 12 horas se conviertan en la norma para el resto. Los inmigrantes indios que han llegado hace poco sí que tienen un mejor dominio de inglés debido a su historia colonial, lo que es una gran ventaja a la hora de medrar en el puesto de trabajo, aunque hayan trabajado menos tiempo. Esto puede causar resentimiento. Y ocurre lo contrario allí donde predomina la fuerza de trabajo polaca: “¿Por qué los hacen fijos si apenas saben inglés? No es justo”, etc. Por ende, vemos que la retórica anti-inmigración del gobierno es una forma de agravar la división entre los grupos de migrantes recién llegados, sobre todo en aquellos centros de trabajo copados por trabajadores no británicos. Tenemos que hacer frente a la realidad de estas diferencias en términos de esfuerzos organizativos. No podemos simplemente olvidarlas y llamar a una unidad voluntarista.
El gran exprimidor
El trabajo es repetitivo, profundamente aburrido, los niveles de estrés aumentan conforme los capataces nos aprietan, pues saben que a la mínima oportunidad nos escaqueamos. Por eso siempre están pensando en la forma de presionarnos: ¿cómo exprimir al máximo una fuerza de trabajo que cobra una mierda y puede cambiar de trabajo en cualquier momento? Mantener a la gente trabajando duro requiere de todo su esfuerzo: desde darte todos los días el parte de tu pick-rate, hasta quitarte horas de trabajo si no alcanzas el objetivo; llamarte a evaluaciones disciplinarias, mostrarte tablas de productividad a diario para compararte con otros, amenazas cotidianas de despido al iniciar el turno si no trabajas más rápido o no sigues las reglas; horas y horas siendo acosado por los capataces, diciendo a la gente que deje de hablar y trabaje, que se concentre, contratación de nuevos empleados para sustituir a los más lentos, controles arbitrarios de drogas y alcohol, etc.
Un método que emplean para “motivarnos” es el de ponernos delante esa zanahoria del “contrato fijo”. Si tenemos un buen pick-rate, simplemente cumplimos. Si nos herniamos (lo que a veces ocurre) doblando turno porque les da la gana y nos hacemos cargo de su mierda, “a lo mejor” nos hacen fijos. Pero eso casi nunca sucede. La empresas de trabajo temporal hacen lo mismo: ellos deciden quién trabaja y quién no; a veces te quitan días de trabajo como castigo por haber llamado la semana pasada diciendo que te estabas enfermo.
A qué nos enfrentamos
Recientemente, hubo un conflicto que surgió a raíz de un plan para reducir el pago de horas extra a los trabajadores temporales en un almacén. Cosa rara, estos trabajadores ganaban 9 libras por hora extraordinaria. Un día, la dirección les hizo firmar una hoja para escamotearles ese “bonus”. Algunos rehusaron firmar. La mano de obra, en su mayor parte masculina y polaca, hacia especial uso de las horas extra, trabajando como perros en turnos de 12-16 horas para ahorrar un poco. Una considerable minoría se negó a firmar y empezó una huelga de horas extra.
Nosotros distribuimos un panfleto el día después de que la dirección intentara esta maniobra, lo que despertó unos cuantos debates dentro del almacén. La dirección vio en todo ello un esfuerzo colectivo y pospuso la aplicación de la medida durante cuatro semanas. Luego, distribuimos otro panfleto el día en el que se iba a introducir la medida, explicando cómo veíamos la situación. La gerencia ya se había encargado de socavar la huelga pidiendo a los indefinidos que hicieran horas extra. También contrataron personal de una empresa de trabajo temporal distinta. Así, introdujeron el recorte sin armar mucho alboroto y los esfuerzos colectivos se esfumaron. Hubo un intento de organizar una reunión fuera del trabajo, pero se dieron los problemas habituales: muchos no aparecieron, algunos de los que lo hicieron estaban borrachos, otros querían una huelga salvaje sin atender a las consecuencias porque querían dejar el trabajo de todas formas; y la mayoría estaban cansados tras salir de trabajar. Fue un pequeño caos.
Y, siguiendo con lo anterior, la rotación de la fuerza de trabajo es alta y la población obrera, móvil. Aunque esto es un obstáculo a superar a la hora de construir un proyecto colectivo antagónico a la dirección en un determinado almacén, también significa que la gente tiene ya experiencia en otros almacenes de la zona, que no están sujetos a un trabajo, pueden estar más dispuestos a correr riesgos y las ideas y la resistencia se pueden extender más rápidamente. La gente está en contacto, grupos de trabajadores cambian de trabajo juntos. Quienes son despedidos de un trabajo consiguen otro en otro almacén… ¡aunque pertenezca a la misma compañía!
Hay, por tanto, un margen de actuación: algunos de nosotros organizamos recientemente una concentración enfrente de una empresa de trabajo temporal local que se negaba a pagarnos las vacaciones a algunos. Durante seis semanas nos habían estado dando largas, cuando íbamos uno por uno a pedir nuestro dinero (por ejemplo, “ya te hemos enviado tu P45, por lo que no podemos pagarte las vacaciones”, “tienes que llamar a la oficina central, aquí no podemos hacer nada”, “lo tienes en tu cuenta del banco el viernes”, “sí, te corresponde, pero tengo que comprobar algunos detalles, te vuelvo a llamar”, lo cual por supuesto nunca sucedía, etc.). Pero después de que 10 personas ocuparan la pequeña oficina y montaran alboroto durante media hora, nos dieron nuestro dinero. Está bastante extendida la idea de que “los extranjeros no harán nada”, tanto entre los jefes como entre algunos trabajadores, de la cual nos podemos aprovechar, pues lo cierto es que no esperan respuesta y se ponen nerviosos en cuanto ven una pancarta y panfletos, es decir, un cierto grado de organización que puede aumentar en un momento dado.
Hemos participado en otros esfuerzos colectivos: cartas de protesta a la dirección por las horas extra obligatorias, visita en grupo a la empresa de trabajo temporal después de que nos dijeran que teníamos que ir a trabajar media hora antes para luego no pagarnos ese tiempo. Han sido pequeños pasos “pluri-nacionales”, pero se han quedado dentro de los límites de las micro-luchas diarias.
¿Qué hacer?
La pregunta es: ¿cómo organizarnos en estas condiciones, que se extienden a lo largo y ancho del sector logístico y entre el resto de los trabajadores peor pagados? No podemos confiar en la ley o en los derechos legales. La Agency Workers Directive es completamente inútil, pues las leyes se pueden burlar fácilmente: por ejemplo, la estipulación de que los trabajadores temporales que trabajen durante doce semanas continuas en un mismo lugar de trabajo tienen derecho a las mismas condiciones y el mismo salario que los trabajadores fijos, se evita interrumpiendo el trabajo durante una semana u obligándote a firmar un contrato indefinido con la empresa de trabajo temporal). La ley es pues inútil, y no podemos confiar en los sindicatos que se basan sólo (o principalmente) en esa ley. No somos una organización que pueda prometer el éxito de los trabajadores. Sólo podemos promover intentos de hacer las cosas colectivamente, sin que nadie tenga que destacar y dar la cara a lo héroe, dado que al día siguiente, cuando todo esté en calma, a esos los despedirán.
Hablamos con gente mientras trabajamos, pero es difícil mantener conversaciones largas. Las pausas son cortas, lo suficiente para devorar un pollo con patatas en la cantina o comer algunas sobras de la noche anterior dentro de un contenedor mal ventilado. La gente está de acuerdo en que este trabajo apesta. Se escaquean a la primera oportunidad (sobre todo cuando un fallo en el sistema nos dice que no hay nada que cargar). La gente coincide también en que el salario no es suficiente para vivir, algunos tienen dos o tres trabajos para llegar a fin de mes o ahorrar de cara al futuro. Tenemos buenos contactos con gente de la zona, pero extender nuestra palabra más allá es difícil. Invitar a la organización colectiva también requiere un medio para promover la discusión colectiva. Y ahí está el típico y viejo folleto. Oportuno, conciso, y que, de alguna manera, muestra una situación común, como un espejo, ante una fuerza de trabajo dividida. A partir de aquí, veremos qué sucede.
Pero en una zona en la que todo el mundo te conoce, no podemos distribuir los folletos nosotros mismos.
Trabajadores de logística/almacenes de varias ciudades italianas (Piacenza, Milán, Padua, Verona y Bolonia) han estado luchando durante más de un año, luchas que a menudo derivaban en violenta represión por parte de la policía. Una minoría de trabajadores, casi todos inmigrantes ilegales del norte de África, se han unido a un sindicato, S.I. Cobas, y han hecho piquetes a la entrada de los almacenes para impedir que los camiones entraran y saliesen. Podemos debatir sobre los límites de esas tácticas y si es oportuno comparar esa situación con la que existe aquí, pero el caso es que lo que necesitaban ellos y efectivamente han conseguido, es el apoyo de los activistas y estudiantes de los centros sociales de izquierda de las ciudades cercanas.
Es difícil hacer cosas solo, dada la composición del trabajo y cómo se organiza el proceso productivo. Y esto también sucede aquí. Es difícil preparar encuentros con compañeros porque trabajamos en turnos diferentes y tenemos un tiempo y capacidad limitados para, por ejemplo, empezar un periódico local enfocado en los trabajadores de estos almacenes. ¡Por eso es tan necesaria la ayuda externa para impulsar la auto-organización de los trabajadores!
Planeamos distribuir pronto un panfleto a nuestros compañeros de trabajo de los dos almacenes. Las condiciones están maduras, pues un considerable grupo que comenzó a trabajar al mismo tiempo que nosotros, que hemos estado hasta hace poco, están en un punto de no retorno: luchar o largarse. Hay un sentimiento de que algo tiene que pasar, pero con toda la división interna y los diferentes turnos, pensamos que un panfleto oportuno puede galvanizar alguna acción y extender poco a poco una estrategia común a largo plazo, algo de lo que ya se ha hablado en varias conversaciones cara a cara y que también nos permitiría entrar en contacto con más trabajadores de ambos almacenes. Nosotros obviamente no podemos hacer esto solos, porque trabajamos allí; y tampoco pensamos disfrazarnos para que no nos vean. ¡Así que esto es una llamada al apoyo práctico!
Algunos Obreros Cabreados
[1] Aquí se pueden ver algunos vídeos promocionales de Ocado, la mayor empresa de comida on-line, que muestran un poco todo el proceso y lo feliz que trabaja todo el mundo.
[2] En español, las siglas del Partido por la Independencia del Reino Unido, representante del sector de la burguesía británica más conservador y xenófobo.
http://www.todoporhacer.org/greenford
Jornadas libertarias
ORGANIZA: ASAMBLEA LIBERTARIA DE GETAFE
Sábado 17:
- 19:00 h. “Mordiendo el anzuelo: La institucionalización de los movimientos sociales”. A cargo del grupo libertario Equilibrismos.
+ Enlaces de interés: https://www.diagonalperiodico.net/blogs/equilibrismos
Domingo 18:
- 12:00 h. Charla-taller: "Educación libertaria; Acompañar para transformar o educar para reproducir, ¿Eres tábula o esponja?"
-14:30 h. Comedor 100% vegetariano. Habrá paella y postre sorpresa.
-17:30 h. Presentación de la iniciativa Apoyo Mutuo. A cargo de algunxs de sus integrantes.
"¿Qué es Apoyo Mutuo y qué busca? Apoyo Mutuo es una red de militantes de diversas organizaciones populares en el Estado español que tiene como objetivo una transformación social en base a una democracia de personas libres e iguales, entendida como:
Democracia económica: un modo de producción que sustituya al capitalismo por la economía de propiedad colectiva, gestionada por productores y consumidores de forma cooperativa, en una relación con el entorno natural desde el respeto y no desde la depredación que fomenta el modelo capitalista.
Democracia política, con un modelo que sustituya al Estado por la decisión confederal en pie de igualdad de todas las personas que habitan cada territorio, combatiendo y eliminando todo tipo de dominio de clase, patriarcal o étnico.
Nuestra red pretende funcionar como un método de coordinación, análisis y formación de las personas que la integran. Desde ella, pretendemos aportar a los movimientos populares, porque quien debe llevar a cabo la tarea de la transformación social debe ser el pueblo organizado, acumulando progresivamente experiencia y recursos en base a un programa y a las tácticas necesarias para llevarlo a cabo, ejerciendo desde ya un poder popular que pueda ser germen de esa otra sociedad. Entendemos ese poder popular como el poder del pueblo organizado en las más diversas formas de participación para la toma de decisiones en todos sus ámbitos (político, económico, social, ambiental, organizativo, internacional) y para el ejercicio pleno de su soberanía. Un poder que supere el marco político e institucional establecido".
+Para más información del proyecto ver: http://apoyomutuo.net/
--------------------------
Durante todo el fin de semana:
- "Fotógrafxs surrealistas y anarquistas”. Exposición de Man Ray y Kati Horna.
- Habrá cafeta/bar (100% vegetariana). Todo lo recaudado se destinará a sufragar los gastos de las jornadas así como al apoyo de otros proyectos libertarios.
El trabajo ya no te saca de pobre
Artículo encontrado ayer (7/10/2015) en el diario El Mundo "el trabajo ya no te saca de pobre" el cual expone los datos del informe presentado por Cáritas en relación a datos sociodemográficos de las personas que han acudido a dicha organización por motivos económicos.
Enuncia que el 53% de las personas que acudieron en ayuda a la organización vive en hogares en los que algún miembro posee un trabajo, en contraposición con lo que sucedía hace años en que el trabajo era una impulsor de inclusión social; Familias que aun trabajando necesitan la ayuda de organizaciones sociales; El trabajo no asegura un mínimo vital para sobrevivir.
Además, otro porcentaje de personas que acuden a estas instituciones llevan un año o más sin empleo. La pobreza en España está alcanzando un carácter intergeneracional, pasa de padres a hijos (Cronificación de la pobreza).
Más de 2 millones de solicitantes de ayuda reflejan una elevada tendencia, a parte de la aparición de los llamados "pobres de corbata", personas que con la crisis han experimentado un empeoramiento económico progresivo hasta rozar la pobreza.
*Hemos querido hacer mención de tal artículo por el oximoron que en sí mismo supone la sorprendente afirmación de que el trabajo ya no te saca de pobre, no para dar altavoz a una ONG u organizaciones con similares modus operandi, ni potenciar un tipo de resignación como es la limosna propia del carácter religioso y, en este caso, cristiano.
Lo realmente importante es preservar el trabajo...
En los años noventa, el cambio de léxico no fue gratuito, se prefirió el término "trabajo" en lugar del término "empleo". Antes se hablaba de pleno empleo, de subempleo, mientras el uso de la palabra "trabajo" quedaba limitado a la expresión "condiciones de trabajo". El cambio de léxico no fue gratuito, sino que formaba parte de una doble perspectiva; por un lado se pretende subrayar las razones por las que el empleo, entendido como manifestación concreta de la genérica actividad humana denominada "trabajo", resulta esencial y, por el otro, trata de relativizar e incluso criticar las diversas formas que hasta estos momentos ha ido adoptando el trabajo. Esta relativización pretende señalar que, por encima de estas formas y quizá precisamente por encima del empleo, lo realmente importante es preservar el trabajo: actividad fundamental del ser humano.
Dominique Méda (Filósofa y socióloga francesa)
Independencia y revolución social La patria que todo lo pudre
Después de tanto
desencanto, del auge de protestas
sociales, resulta decepcionante ver que la
exaltación del patriotismo sigue siendo una
técnica infalible que, agitándose, es capaz de
saber desviar la atención a la miseria cotidiana.
Una invocación que consigue distorsionar la
lógica de dominación.
Al necio poco le importa el color que mande sobre
todo lo demás. Y bandera que lleve. Porque todo
patriota sigue las consignas programadas de
antemano. La ideologías equivalen a lo mismo si
se promocionan como tales, puesto que no puede
haber hegemonía en el pensamiento humano si
queremos sentirnos libres.
Cuando los estados, capitales y sus lacayas
mediáticas hablan de independencia hablan de
cuestiones territoriales y tributarias; o sea dinero
y más dinero. Y no de la libertad real de un
pueblo a decidir ser independiente. Porque para
nosotras, independencia es libertad. Y este
sentimiento no pasa por la aceptación de un
nuevo estado que de por sí ya lo vivimos todos los
días. ¿Acaso no sufrimos la represión en nuestro
propio idioma?.
Un barrio, un vecindario, un municipio es libre
cuando consigue ser autosuficiente. Sólo así
podemos hablar en un plano de independencia de
clase en lo territorial. Porque en definitiva, el
territorio es donde una vive, se relaciona y asume
la identidad local, ¿no?.
Cuando periodistas y todólogas hablan de cultura,
en realidad hablan de formación de masas, del
mercado de los sentimientos grupales, los idiomas
y tradiciones tasado según versión propagada por
cada grupo de poder. Así pues, podemos oír
imbecilidades como españolización o que aupando
un nuevo estado todo se solucionará. ¿Y quién da
la cara? El pueblo, la clase pagadora. ¿Quién se
beneficia? la casta política, la burguesía y sus
tejidos empresariales.
No olvidemos de qué va lo libertario, porque parece que hay que recordar que apoyando a partidos políticos no son formas coherentes de actuar. Ciudadanismo y socialdemocracia no es lo nuestro.
¿Y quiénes somos nosotras para criticar así?. Gente anónima como tú, como todas. Con nuestros problemas, ignorancias, carencias, debilidades y fortalezas. Y con ideología. De eso se trata. De ser autocríticas y combativas. Es fuerte leer, oír.., que lo libertario en cuestión de elecciones democráticas es tratar de tener la libertad de ir o no a votar. Como si se cuestionara la libertad de cada individuo a hacer lo que tenga que hacer.
No se trata de esto. Se trata de no seguir los dictámenes de comportamiento y concertación social. No es cuestión de quedarnos en la decisión en sí de ir a votar, sino que lo esencial es no reconocer la validez del mismo sistema puesto que cualquier participación política de este calado, es una justificación de la existencia y necesidad del sistema de dominio. Lo libertario,para mantenerse libre y luchar por ello, tiene que pasar al ataque. Visualizar al enemigo en su conjunto, y en este caso se quiere destruir el estado, la autoridad, es lógico que se pase como mínimo a no colaborar con tus
supuestos enemigos. Votar es seguirles la corriente. Y la verdad, parece mentira que a estas alturas de drama social, aún estemos confiando en las bondades de los partidos políticos.
¿Qué pasa aquí?. ¿Nos están borrando la inteligencia colectiva?. ¿ Aún queda algo por ahí
de conciencia?. Ni siquiera las izquierdas más enrolladas nos darán nada a cambio sin pagar un alto precio.
Eso lo pagamos el pueblo llano. Y es que la fe
mueve montañas. Es un arma potencial en contra
de cualquier insurgencia que quiera destruir este
sistema.
La ilusión de que la solución a los problemas
económicos pasa por dejarse delegar por los
propios saqueadoras de nuestras vidas,
demuestra que es un grave síntoma de
degradación humana de forma masificada.
La fe, pura ilusión infundada, es potenciada en
este caso como circo dentro de lo espectacular y
patriótico. Una manipulación y falsificado del
pasado que consigue exaltar el sentimiento
identitario de un pueblo, llegando así a crear una
falsa expectativa de liberación. Viejos trucos que
siguen funcionando en los períodos de crisis
económicas agudas. Más bien reestructuraciones
de capital y reafirmación del poder.
No existen naciones sin estados. Ni siquiera los
pueblos kurdos, saharauis -vago ejemplo- se libran
de la gestión jerárquica y mediatizadas por sus
fuerzas políticas pro-estatales. Son las mismas
movilizaciones y partidos que fuerzan a la
población esclavizada a enfrentarse entre ellas.
Son los colectivos sociales más explotados los que
son sometidos a un constante control y
precariedad de su situación económica. Divide y
vencerás.
Son pueblos libres los grupos de personas que
logran romper con la impunidad del orden social
que les somete y tortura a diario: Un contrato a
perpetuidad de trabajo y sumisión para una
minoría de ganadoras a la hora de parasitar sobre
todo lo demás. Y esos enemigos, al igual que el
dinero, son el mismo objetivo a derribar para no
ser eliminadas y borradas de la historia. Para que
no desaparezca su identidad cultural, su lengua,
su cultura. Porque sin lucha no hay victoria. Y sin
naciones ni estados vivimos de forma más
saludable.
Extraído:
http://barcelona.indymedia.org/usermedia/application/11/revista_prou_CAST_n%C2%BA2_JUNIO_2013.pdf
PROU!
El Ministerio de Interior de España podría haber manipulado los datos de las últimas elecciones
Una supuesta trama corrupta en el Ministerio del Interior de España habría amañado la adjudicación del contrato para la gestión de datos de las elecciones europeas de 2014 y las autonómicas y las municipales del pasado mes de mayo, recoge un informe que la Policía Nacional y la Guardia Civil han enviado a la Fiscalía General del Estado.
Los investigadores del caso concluyeron que, al menos, uno de los tres funcionarios supuestamente implicados en el escándalo habría cambiado los pliegos de condiciones de las licitaciones para favorecer a la empresa tecnológica Base 100, en la que trabaja uno de sus familiares en primer grado y en la que podría tener intereses comerciales, según el documento citado por 'El Confidencial'.
Ese funcionario responde a las iniciales L.F.P.G. y, hasta el pasado mayo, era vocal asesor de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en la Subdirección General de Política Interior y Procesos Electorales del ministerio, desde donde podía influir en la redacción de los pliegos y orientar la selección de las compañías candidatas.
El escándalo se desató cuando se supo que el principal acusado había enviado información privilegiada a la multinacional francesa de servicios tecnológicos Atos sobre los requisitos que debían cumplir las compañías que quisieran optar al contrato del Ministerios del Interior para el recuento de las elecciones generales. Su objetivo era que esa compañía llegara a una alianza con Base 100, de menor tamaño, para concurrir a la licitación de manera conjunta.
Este fraude se detectó a tiempo y los pliegos se redactaron de nuevo, pero la trama sí habría influido en el concurso para el recuento de las elecciones europeas de 2014 y los comicios municipales y autonómicos de mayo de 2015, en los que se detectaron irregularidades técnicas después del cierre de los colegios electorales.
Los ludditas, los primeros rebeldes de la era industrial
Excelente retrato de este movimiento resistente y emancipador.
La Revolución Industrial no fue una fiesta. Bajo la óptica de quienes se centran en el avance que supuso con respecto a los tiempos anteriores, y vertebran su mirada en la idea de progreso, tanto relacionándola con « el sentido de la historia» que conduce a mejor a la humanidad, como identificando progreso con desarrollo tecnológico, tal convulso tiempo fue un gran paso adelante , en el que se dieron luminosos descubrimientos y en el que la producción se disparó debido precisamente a los inventos científicos y técnicos. No todo fueron luces en aquellos tiempos sino que las sombras fueron amplias y su huella perdura hasta nuestros días, en los que el afán por producir como polo esencial del quehacer humano, ha ido revistiendo diferentes rostros en la « construcción del socialismo», como en la actualidad de la producción a destajo en la China continental, por no hablar de las «deslocalizaciones» que hacen que algunos países, del llamado Tercer Mundo, se hayan convertido en el vivo reflejo de la situación que padeció la clase obrera inglesa, e irlandesa, en la incipiente sociedad industrial.
El escenario que se nos ofrece es de unos seres malnutridos y hacinados en verdaderos tugurios en los que habitaban hacinados, quienes no lo hacían en las dependencias adjuntas de los telares. Los horarios de trabajo eran , cuando eran contratados ya que dependía de la cantidad de trabajo que hubiese, infernales con breves pausas para desayunar( es un decir), comer( es otro decir), para posteriormente marchar a casa a compartir la miseria con la familia, que muchas veces también se veían implicada en las labores de la producción y a precios más ventajosos para los insaciables patronos( los niños desde los cinco años vigilados por capataces que no se privaban a la hora de utilizar el látigo ante cualquier negligencia; también las mujeres, sin obviar a numerosa gente venida de otros lugares, del campo irlandés muy en especial, huyendo de la miseria y en busca de menos hambre). De las condiciones higiénicas mejor no hablar, si bien a veces las autoridades en comandita con los pastores( metodistas y anglicanos) dictaban ciertas prohibiciones so capa de la salud de los trabajadores: cierre de los bares en los días festivos para evitar que « las clases peligrosas » se gastasen el mísero sueldo en alcohol y otros vicios propios de la plebe; hasta las reducciones de los ya reducidos salarios se justificaban por parte de la voraz patronal por el bien de los trabajadores que no sabrían cómo gastar el dinero o lo harían de mala manera lo cual perjudicaría su salud y, en consecuencia, la producción. El hambre o la mala alimentación estaban al orden del día: pan, algo de avena y alguna untada de tocino de vez en cuando, eran todo los que podían, cuando podían, llevarse a la boca los tejedores y sus familias, esto provocaba los llamados « motines del hambre » que conducían a la gente a hacerse con provisiones de los comerciantes y mercaderes o bien para entregarlo a quienes carecían de medios , o bien para venderlos a un precio más ajustado y no al disparado al que acostumbraban los comerciantes que se aprovechaban de la situación impuesta por los patronos ayudados en cuerpo y alma( también en armas, soplones, provocadores…)por las autoridades gubernativas ( torys y wigs…tanto monta, o casi) .
Quienes se rebelaban contra el injusto orden de cosas eran considerados por las autoridades seguidores de los temidos « jacobinos» franceses o de algunas fuerzas papistas que intentaban desestabilizar la pax britannica. Las primeras formas de resistencia fueron las de los conocidos como luddistas, supuestos seguidores de Ned Ludd, joven que estando hasta el gorro del maltrato que recibía de su patrón decidió romper las máquinas, convirtiéndose en fugitivo y en la imagen de los mecanoclastas; en trono a tal personaje corrieron leyendas, poemas y canciones que alababan las gestas liberadoras que iban creciendo reivindicando su nombre. Las acciones en las que los cabreados obreros atacaban las máquinas iban creciendo y las cartas y proclamas en las que se anunciaban las condiciones que debían seguir los propietarios si querían evitar la furia destructora se multiplicaban bajo diferentes firmas, la mayor parte relacionadas al « general Ludd» ( al que se otorgaban diferentes graduaciones o del que se hablaba en su nombre), y muchas enviadas desde el mítico bosque de Shewoord…la sombra de Robin Hood perduraba como leyenda, y la de fantasmática de Ludd crecía provocando un respeto y admiración entre los ciudadanos de la zona, que no cesaban de alabar a los insurrectos y atacar con sorna a los patrones y a las autoridades (disfraces incluidos como puede verse en la ilustración que acompaña a este artículo) . Obviamente no sucedía lo mismo entre los patrones y sus lacayos políticos, eclesiásticos y periodísticos que clamaban al cielo ante la ola de « bandidismo» y ante la amenaza de la revolución. Las medidas policiales brutales, las leyes promovidas con el fin de castigar duramente a los culpables de los ataques al « progreso» se endurecían, el prestigio de los seguidores de Ludd también , al tiempo que se extendían a otras localidades textiles, desde Nottigham, Leicestershide, Rótterdam, Manchester…que en sus inicios centraban su ataques en las máquinas ( no por mero anti-maquinismo sino ya que éstas provocaban el despido de obreros y la conversión de muchos de ellos en medros apéndices de la máquina-Moloch ) más tarde las amenazas también se dirigieron contra los dueños y sus propiedades; la furia destructora no era más que una de las caras del espíritu de reacción que los ludditas tenían contra el capitalismo salvaje que se iba imponiendo a máquina limpia y a tiro sucio; . La represión era feroz y el número de militares movilizados increíble ( treinta mil que dan cuenta de la desproporción si se tiene en cuenta que fueron cuarenta y cinco mil los movilizados por Wellington en su campaña hispana), las leyes represivas contemplaban la pena de muerte( judiciales y extra-judiciales) o los destierros a Tasmania, Australia.
La lucha de clases era palpable y encarnizada y las clandestinas organizaciones, los comités secretos y su coordinación que más tarde darían lugar al nacimiento de los trade-unions y las organizaciones sindicales) estaban al orden del día.
La poesía romántica, a su modo y con sus titubeos, se unía al combate: ahí están las voces de lord Byron, los Shelley, Woordstock o William Blake, por citar algunos.
Realmente cualquiera que pretenda enterarse de estas primeras formas, ignoradas y marginadas, de resistencia a las imposiciones del Capital tiene una soberbia ocasión con el exhaustivo libro de Julius Van Daal, editado por Pepitas de calabaza: « La cólera de Ludd. La lucha de clases en Inglaterra al alba de la Revolución Industrial ». La obra es clarificadora donde las haya, y ello además de ser meritorio per se, lo es más, si cabe ( y sí cabe) teniendo en cuenta lo ignorados, perseguidos, prohibidos( de ahí que hallar textos que pertenezcan a ellos, pues las condiciones de estricta clandestinidad les obligaba a cuidar por no dejar pistas)despreciados o desdibujados-hasta a niveles del mismo diccionario- que han sido los luddistas, y sus seguidores o aquellos que se han reivindicado de su nombre; Van Daal ha hurgado en los archivos, y en textos que han estudiado dicho fenómeno y ha logrado dar una imagen del movimiento en sus ramificaciones y en su amplitud, sin obviar la magistral contextualización económico-política y social, como anteriormente ya nos había ilustrado acerca del que puede considerarse el primer alzamiento proletario que se dio en el viejo continente en su « Bello como una prisión en llamas », editado por la misma editorial riojana , y del que di cumplida cuenta en las ondas de Info 7 irratia»
Escuchar aquí: Propuesta literaria – #706997
http://kaosenlared.net/los-ludditas-los-primeros-rebeldes-de-la-era-industrial/
"Hacer que la gente comience el trabajo antes de las diez de la mañana es una tortura"
Un académico de la Universidad de Oxford sostiene que el horario laboral de las personas debe ajustarse al 'reloj interno' de cada una de ellas, en función de factores como la edad. Así, indica que el clásico horario laboral de 9:00 a 15:00 tiene altos riesgos para la salud de los trabajadores.
Forzar al personal a empezar a trabajar antes de las 10:00 es equivalente a la tortura y supone una "grave amenaza" haciendo que los trabajadores tengan menor producción, estén agotados y estresados y se enfermen con mayor facilidad, ha declarado Paul Kelley, investigador del Instituto del Sueño y Neurociencia Circadiana de la Universidad de Oxford, en el marco del Festival Británico de Ciencias, informa 'The Telegraph'.
Así, Kelley hace hincapié en la necesidad de un gran cambio social con el objetivo de mover los tiempos de trabajo encajándolos con el reloj biológico natural de los seres humanos.
El investigador sostiene que los ritmos circadianos de las personas con menos de 55 años están completamente desincronizados con el horario laboral clásico, es decir, de 09:00 a 15:00 horas.
Basándose en estudios del reloj biológico interno de los seres humanos, Kelley afirma que los niños de 10 años deberían comenzar la escuela a las 8:30, mientras que aquellos de 16 años, a las 10:00 am. En lo que respecta a los estudiantes universitarios, la hora óptima para comenzar las clases es a las 11:00. El académico sostiene que a partir de los 55, se vuelve a tener el mismo periodo de sueño que con 10 años.
Cabe destacar que, según Kelley, el simple hecho de adaptar el inicio de las clases de manera correspondiente a la edad, mejoraría las calificaciones de los estudiantes en un 10%.
Diversos estudios han demostrado que la privación de sueño tiene un gran impacto sobre la salud y está directamente relacionado con enfermedades como diabetes, depresión, obesidad y deficiencias en el sistema inmunológico. "Este es un problema social enorme (…) el hígado y el corazón tienen patrones diferentes y se les está pidiendo cambiarlos en dos o tres horas. Se trata de un asunto internacional. Tenemos una sociedad con falta de sueño", indica el académico.
De la tecnología, la Renta Básica y la extinción del trabajo
Según una concepción determinista de la tecnología, no muy distante del animismo, el progreso tecnológico está abocado a destruir el trabajo. Algunos partidarios de la Renta Básica encuentran tentador justificarla de esta manera. Pero es un error. A comienzos del XIX las luchas de los ludditas no eran solo contra los telares automatizados que dejaban a muchos sin empleo, sino contra algo más amplio. Las fábricas no solo disminuían el número de trabajadores necesarios para producir cierta cantidad de bienes. Acababan con una forma de vida y trabajo (la de las comunidades de tejedores, tan bien descritas por E.P. Thompson) para instaurar otras muy distintas; ya en su momento criticadas por los Enciclopedistas, de los que Smith tomará su famoso ejemplo de la fábrica de alfileres, que más tarde utiliza Marx para arremeter contra la alienación.
Por supuesto, también hay quien sostiene lo contrario, que la tecnología crea más trabajo del que destruye. Pero volvemos a estar en la misma. En verdad, no existe una relación intrínseca entre la tecnología y el número de empleos, por cuanto el trabajo como categoría no es algo estable. Lo que significa y comprende no ha dejado de mutar. La tecnología, de por sí, ni crea ni destruye trabajo. La decisión de contar como trabajo y regular como empleo las labores domésticas aumentaría en millones los puestos de trabajo de un país de tamaño medio, sin importar los avances en las tecnologías domésticas. En muchos más millones se incrementaría si se considerase y reconociese como trabajo la producción de contenidos y la distribución de los mismos que realizan los “usuarios” (prosumidores = consumidores + productores) en las redes sociales y otras empresas de internet, cuya actividad no deja de ser la fuente de riqueza de las empresas propietarias (a este respecto, véanse los textos de Benkler, Terranova, Jenkins, Lazzarato). Dicho reconocimiento tan solo en una empresa como Facebook, con un capital de mercado de 222 miles de millones de dólares y que emplea a poco más de 10.000 trabajadores, implicaría la creación de unos 1.000.000 millones de puestos de trabajo a lo largo del planeta.
Lo cierto es que no hemos dejado de crear empleos, trastocando con ello lo que el trabajo significa. Un día, hace no hace mucho tiempo, crear marcas y asociarlas a mundos simbólicos pasó a considerarse trabajo, haciendo florecer la industria del marketing, que tarde derivó en el acoso al cliente desde los call centers, y el espionaje y la apropiación más o menos indebida que llevan a cabo los cool hunters (véase el artículo de David Graeber sobre la fenomenología de los “bullshit jobs”). En los últimos años, la venta de clicks, “likes” y “retweets”, seguidores y amigos, dio lugar a nuevas empresas, en una mezcla de puesta en valor de la visibilidad y la autoestima de sus clientes. Como también lo hizo la externalización del amor en manos de redes sociales con servicios de coaching asociados, que mercadean legalmente con el erotismo, los sentimientos y el encuentro sexual, mientras la prostitución sigue sin ser reconocida formalmente como un trabajo.
Recientemente, Franco Berardi (Bifo) escribió: “El Foreign Office, en su informe del pasado año, decía que el 45% de los trabajos con los que hoy la gente se gana la vida podría desaparecer mañana porque ya no son necesarios. […] No nos hacen falta ya todos esos tristes personajes que quieren convencernos de que el empleo y el crecimiento se recuperarán pronto. Trabajemos menos con una renta de ciudadanía, preocupémonos de la salud, vayamos al cine, aprendamos matemáticas y hagamos ese millón de cosas útiles que no son trabajo y no tienen necesidad de intercambiarse con un salario. Porque ¿sabéis lo que os digo? El trabajo ya no es necesario”.
Y tal vez sea cierto. Todo depende de cómo sea conceptualizado. Pero, en cualquier caso, lo que está en juego es una economía vital del valor. ¿Qué se valoriza y en qué términos? La Renta Básica no debería ser una respuesta ante el hipotético desvanecimiento del trabajo fruto del avance tecnológico, sino un elemento dentro de una plataforma de políticas públicas que, ante el cambio tecnológico, se inserte en el terreno conflictivo de la valorización (salarial o no). La lucha se cierne sobre el valor, las formas de vida y sus distintas alternativas para su gobierno.
Antón Fernández de Rota
@AntonFdezdeRota
https://www.diagonalperiodico.net/blogs/fundaciondeloscomunes/la-tecnologia-la-renta-basica-y-la-extincion-del-trabajo.html
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