Independencia y revolución social La patria que todo lo pudre



Después de tanto desencanto, del auge de protestas sociales, resulta decepcionante ver que la exaltación del patriotismo sigue siendo una técnica infalible que, agitándose, es capaz de saber desviar la atención a la miseria cotidiana. Una invocación que consigue distorsionar la lógica de dominación. Al necio poco le importa el color que mande sobre todo lo demás. Y bandera que lleve. Porque todo patriota sigue las consignas programadas de antemano. La ideologías equivalen a lo mismo si se promocionan como tales, puesto que no puede haber hegemonía en el pensamiento humano si queremos sentirnos libres. 

Cuando los estados, capitales y sus lacayas mediáticas hablan de independencia hablan de cuestiones territoriales y tributarias; o sea dinero y más dinero. Y no de la libertad real de un pueblo a decidir ser independiente. Porque para nosotras, independencia es libertad. Y este sentimiento no pasa por la aceptación de un nuevo estado que de por sí ya lo vivimos todos los días. ¿Acaso no sufrimos la represión en nuestro propio idioma?. Un barrio, un vecindario, un municipio es libre cuando consigue ser autosuficiente. Sólo así podemos hablar en un plano de independencia de clase en lo territorial. Porque en definitiva, el territorio es donde una vive, se relaciona y asume la identidad local, ¿no?. Cuando periodistas y todólogas hablan de cultura, en realidad hablan de formación de masas, del mercado de los sentimientos grupales, los idiomas y tradiciones tasado según versión propagada por cada grupo de poder. Así pues, podemos oír imbecilidades como españolización o que aupando un nuevo estado todo se solucionará. ¿Y quién da la cara? El pueblo, la clase pagadora. ¿Quién se beneficia? la casta política, la burguesía y sus tejidos empresariales.

No olvidemos de qué va lo libertario, porque parece que hay que recordar que apoyando a partidos políticos no son formas coherentes de actuar. Ciudadanismo y socialdemocracia no es lo nuestro.
¿Y quiénes somos nosotras para criticar así?. Gente anónima como tú, como todas. Con nuestros problemas, ignorancias, carencias, debilidades y fortalezas. Y con ideología. De eso se trata. De ser autocríticas y combativas. Es fuerte leer, oír.., que lo libertario en cuestión de elecciones democráticas es tratar de tener la libertad de ir o no a votar. Como si se cuestionara la libertad de cada individuo a hacer lo que tenga que hacer.

No se trata de esto. Se trata de no seguir los dictámenes de comportamiento y concertación social. No es cuestión de quedarnos en la decisión en sí de ir a votar, sino que lo esencial es no reconocer la validez del mismo sistema puesto que cualquier participación política de este calado, es una  justificación de la existencia y necesidad del sistema de dominio. Lo libertario,para mantenerse libre y luchar por ello, tiene que pasar al ataque. Visualizar al enemigo en su conjunto, y en este caso se quiere destruir el estado, la autoridad, es lógico que se pase como mínimo a no colaborar con tus
supuestos enemigos. Votar es seguirles la corriente. Y la verdad, parece mentira que a estas alturas de drama social, aún estemos confiando en las bondades de los partidos políticos.
¿Qué pasa aquí?. ¿Nos están borrando la inteligencia colectiva?. ¿ Aún queda algo por ahí
de conciencia?. Ni siquiera las izquierdas más enrolladas nos darán nada a cambio sin pagar un alto precio.

Eso lo pagamos el pueblo llano. Y es que la fe mueve montañas. Es un arma potencial en contra de cualquier insurgencia que quiera destruir este sistema. La ilusión de que la solución a los problemas económicos pasa por dejarse delegar por los propios saqueadoras de nuestras vidas, demuestra que es un grave síntoma de degradación humana de forma masificada. La fe, pura ilusión infundada, es potenciada en este caso como circo dentro de lo espectacular y patriótico. Una manipulación y falsificado del pasado que consigue exaltar el sentimiento identitario de un pueblo, llegando así a crear una falsa expectativa de liberación. Viejos trucos que siguen funcionando en los períodos de crisis económicas agudas. Más bien reestructuraciones de capital y reafirmación del poder. No existen naciones sin estados. Ni siquiera los pueblos kurdos, saharauis -vago ejemplo- se libran de la gestión jerárquica y mediatizadas por sus fuerzas políticas pro-estatales. Son las mismas movilizaciones y partidos que fuerzan a la población esclavizada a enfrentarse entre ellas. Son los colectivos sociales más explotados los que son sometidos a un constante control y precariedad de su situación económica. Divide y vencerás. Son pueblos libres los grupos de personas que logran romper con la impunidad del orden social que les somete y tortura a diario: Un contrato a perpetuidad de trabajo y sumisión para una minoría de ganadoras a la hora de parasitar sobre todo lo demás. Y esos enemigos, al igual que el dinero, son el mismo objetivo a derribar para no ser eliminadas y borradas de la historia. Para que no desaparezca su identidad cultural, su lengua, su cultura. Porque sin lucha no hay victoria. Y sin naciones ni estados vivimos de forma más saludable.

Extraído:
 http://barcelona.indymedia.org/usermedia/application/11/revista_prou_CAST_n%C2%BA2_JUNIO_2013.pdf


PROU!


El Ministerio de Interior de España podría haber manipulado los datos de las últimas elecciones




Una supuesta trama corrupta en el Ministerio del Interior de España habría amañado la adjudicación del contrato para la gestión de datos de las elecciones europeas de 2014 y las autonómicas y las municipales del pasado mes de mayo, recoge un informe que la Policía Nacional y la Guardia Civil han enviado a la Fiscalía General del Estado.

Los investigadores del caso concluyeron que, al menos, uno de los tres funcionarios supuestamente implicados en el escándalo habría cambiado los pliegos de condiciones de las licitaciones para favorecer a la empresa tecnológica Base 100, en la que trabaja uno de sus familiares en primer grado y en la que podría tener intereses comerciales, según el documento citado por 'El Confidencial'.

Ese funcionario responde a las iniciales L.F.P.G. y, hasta el pasado mayo, era vocal asesor de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en la Subdirección General de Política Interior y Procesos Electorales del ministerio, desde donde podía influir en la redacción de los pliegos y orientar la selección de las compañías candidatas. 

El escándalo se desató cuando se supo que el principal acusado había enviado información privilegiada a la multinacional francesa de servicios tecnológicos Atos sobre los requisitos que debían cumplir las compañías que quisieran optar al contrato del Ministerios del Interior para el recuento de las elecciones generales. Su objetivo era que esa compañía llegara a una alianza con Base 100, de menor tamaño, para concurrir a la licitación de manera conjunta.

Este fraude se detectó a tiempo y los pliegos se redactaron de nuevo, pero la trama sí habría influido en el concurso para el recuento de las elecciones europeas de 2014 y los comicios municipales y autonómicos de mayo de 2015, en los que se detectaron irregularidades técnicas después del cierre de los colegios electorales.


Luchando




Los ludditas, los primeros rebeldes de la era industrial


Excelente retrato de este movimiento resistente y emancipador.

La Revolución Industrial no fue una fiesta. Bajo la óptica de quienes se centran en el avance que supuso con respecto a los tiempos anteriores, y vertebran su mirada en la idea de progreso, tanto relacionándola con « el sentido de la historia» que conduce a mejor a la humanidad, como identificando progreso con desarrollo tecnológico, tal convulso tiempo fue un gran paso adelante , en el que se dieron luminosos descubrimientos y en el que la producción se disparó debido precisamente a los inventos científicos y técnicos. No todo fueron luces en aquellos tiempos sino que las sombras fueron amplias y su huella perdura hasta nuestros días, en los que el afán por producir como polo esencial del quehacer humano, ha ido revistiendo diferentes rostros en la « construcción del socialismo», como en la actualidad de la producción a destajo en la China continental, por no hablar de las «deslocalizaciones» que hacen que algunos países, del llamado Tercer Mundo, se hayan convertido en el vivo reflejo de la situación que padeció la clase obrera inglesa, e irlandesa, en la incipiente sociedad industrial.


El escenario que se nos ofrece es de unos seres malnutridos y hacinados en verdaderos tugurios en los que habitaban hacinados, quienes no lo hacían en las dependencias adjuntas de los telares. Los horarios de trabajo eran , cuando eran contratados ya que dependía de la cantidad de trabajo que hubiese, infernales con breves pausas para desayunar( es un decir), comer( es otro decir), para posteriormente marchar a casa a compartir la miseria con la familia, que muchas veces también se veían implicada en las labores de la producción y a precios más ventajosos para los insaciables patronos( los niños desde los cinco años vigilados por capataces que no se privaban a la hora de utilizar el látigo ante cualquier negligencia; también las mujeres, sin obviar a numerosa gente venida de otros lugares, del campo irlandés muy en especial, huyendo de la miseria y en busca de menos hambre). De las condiciones higiénicas mejor no hablar, si bien a veces las autoridades en comandita con los pastores( metodistas y anglicanos) dictaban ciertas prohibiciones so capa de la salud de los trabajadores: cierre de los bares en los días festivos para evitar que « las clases peligrosas » se gastasen el mísero sueldo en alcohol y otros vicios propios de la plebe; hasta las reducciones de los ya reducidos salarios se justificaban por parte de la voraz patronal por el bien de los trabajadores que no sabrían cómo gastar el dinero o lo harían de mala manera lo cual perjudicaría su salud y, en consecuencia, la producción. El hambre o la mala alimentación estaban al orden del día: pan, algo de avena y alguna untada de tocino de vez en cuando, eran todo los que podían, cuando podían, llevarse a la boca los tejedores y sus familias, esto provocaba los llamados « motines del hambre » que conducían a la gente a hacerse con provisiones de los comerciantes y mercaderes o bien para entregarlo a quienes carecían de medios , o bien para venderlos a un precio más ajustado y no al disparado al que acostumbraban los comerciantes que se aprovechaban de la situación impuesta por los patronos ayudados en cuerpo y alma( también en armas, soplones, provocadores…)por las autoridades gubernativas ( torys y wigs…tanto monta, o casi) .

Quienes se rebelaban contra el injusto orden de cosas eran considerados por las autoridades seguidores de los temidos « jacobinos» franceses o de algunas fuerzas papistas que intentaban desestabilizar la pax britannica. Las primeras formas de resistencia fueron las de los conocidos como luddistas, supuestos seguidores de Ned Ludd, joven que estando hasta el gorro del maltrato que recibía de su patrón decidió romper las máquinas, convirtiéndose en fugitivo y en la imagen de los mecanoclastas; en trono a tal personaje corrieron leyendas, poemas y canciones que alababan las gestas liberadoras que iban creciendo reivindicando su nombre. Las acciones en las que los cabreados obreros atacaban las máquinas iban creciendo y las cartas y proclamas en las que se anunciaban las condiciones que debían seguir los propietarios si querían evitar la furia destructora se multiplicaban bajo diferentes firmas, la mayor parte relacionadas al « general Ludd» ( al que se otorgaban diferentes graduaciones o del que se hablaba en su nombre), y muchas enviadas desde el mítico bosque de Shewoord…la sombra de Robin Hood perduraba como leyenda, y la de fantasmática de Ludd crecía provocando un respeto y admiración entre los ciudadanos de la zona, que no cesaban de alabar a los insurrectos y atacar con sorna a los patrones y a las autoridades (disfraces incluidos como puede verse en la ilustración que acompaña a este artículo) . Obviamente no sucedía lo mismo entre los patrones y sus lacayos políticos, eclesiásticos y periodísticos que clamaban al cielo ante la ola de « bandidismo» y ante la amenaza de la revolución. Las medidas policiales brutales, las leyes promovidas con el fin de castigar duramente a los culpables de los ataques al « progreso» se endurecían, el prestigio de los seguidores de Ludd también , al tiempo que se extendían a otras localidades textiles, desde Nottigham, Leicestershide, Rótterdam, Manchester…que en sus inicios centraban su ataques en las máquinas ( no por mero anti-maquinismo sino ya que éstas provocaban el despido de obreros y la conversión de muchos de ellos en medros apéndices de la máquina-Moloch ) más tarde las amenazas también se dirigieron contra los dueños y sus propiedades; la furia destructora no era más que una de las caras del espíritu de reacción que los ludditas tenían contra el capitalismo salvaje que se iba imponiendo a máquina limpia y a tiro sucio; . La represión era feroz y el número de militares movilizados increíble ( treinta mil que dan cuenta de la desproporción si se tiene en cuenta que fueron cuarenta y cinco mil los movilizados por Wellington en su campaña hispana), las leyes represivas contemplaban la pena de muerte( judiciales y extra-judiciales) o los destierros a Tasmania, Australia.

La lucha de clases era palpable y encarnizada y las clandestinas organizaciones, los comités secretos y su coordinación que más tarde darían lugar al nacimiento de los trade-unions y las organizaciones sindicales) estaban al orden del día.

La poesía romántica, a su modo y con sus titubeos, se unía al combate: ahí están las voces de lord Byron, los Shelley, Woordstock o William Blake, por citar algunos.

Realmente cualquiera que pretenda enterarse de estas primeras formas, ignoradas y marginadas, de resistencia a las imposiciones del Capital tiene una soberbia ocasión con el exhaustivo libro de Julius Van Daal, editado por Pepitas de calabaza: « La cólera de Ludd. La lucha de clases en Inglaterra al alba de la Revolución Industrial ». La obra es clarificadora donde las haya, y ello además de ser meritorio per se, lo es más, si cabe ( y sí cabe) teniendo en cuenta lo ignorados, perseguidos, prohibidos( de ahí que hallar textos que pertenezcan a ellos, pues las condiciones de estricta clandestinidad les obligaba a cuidar por no dejar pistas)despreciados o desdibujados-hasta a niveles del mismo diccionario- que han sido los luddistas, y sus seguidores o aquellos que se han reivindicado de su nombre; Van Daal ha hurgado en los archivos, y en textos que han estudiado dicho fenómeno y ha logrado dar una imagen del movimiento en sus ramificaciones y en su amplitud, sin obviar la magistral contextualización económico-política y social, como anteriormente ya nos había ilustrado acerca del que puede considerarse el primer alzamiento proletario que se dio en el viejo continente en su « Bello como una prisión en llamas », editado por la misma editorial riojana , y del que di cumplida cuenta en las ondas de Info 7 irratia»

Escuchar aquí: Propuesta literaria – #706997

http://kaosenlared.net/los-ludditas-los-primeros-rebeldes-de-la-era-industrial/

"Hacer que la gente comience el trabajo antes de las diez de la mañana es una tortura"




Un académico de la Universidad de Oxford sostiene que el horario laboral de las personas debe ajustarse al 'reloj interno' de cada una de ellas, en función de factores como la edad. Así, indica que el clásico horario laboral de 9:00 a 15:00 tiene altos riesgos para la salud de los trabajadores.

Forzar al personal a empezar a trabajar antes de las 10:00 es equivalente a la tortura y supone una "grave amenaza" haciendo que los trabajadores tengan menor producción, estén agotados y estresados y se enfermen con mayor facilidad, ha declarado Paul Kelley, investigador del Instituto del Sueño y Neurociencia Circadiana de la Universidad de Oxford, en el marco del Festival Británico de Ciencias, informa 'The Telegraph'.

Así, Kelley hace hincapié en la necesidad de un gran cambio social con el objetivo de mover los tiempos de trabajo encajándolos con el reloj biológico natural de los seres humanos.

El investigador sostiene que los ritmos circadianos de las personas con menos de 55 años están completamente desincronizados con el horario laboral clásico, es decir, de 09:00 a 15:00 horas.

Basándose en estudios del reloj biológico interno de los seres humanos, Kelley afirma que los niños de 10 años deberían comenzar la escuela a las 8:30, mientras que aquellos de 16 años, a las 10:00 am. En lo que respecta a los estudiantes universitarios, la hora óptima para comenzar las clases es a las 11:00. El académico sostiene que a partir de los 55, se vuelve a tener el mismo periodo de sueño que con 10 años.

Cabe destacar que, según Kelley, el simple hecho de adaptar el inicio de las clases de manera correspondiente a la edad, mejoraría las calificaciones de los estudiantes en un 10%.

Diversos estudios han demostrado que la privación de sueño tiene un gran impacto sobre la salud y está directamente relacionado con enfermedades como diabetes, depresión, obesidad y deficiencias en el sistema inmunológico. "Este es un problema social enorme (…) el hígado y el corazón tienen patrones diferentes y se les está pidiendo cambiarlos en dos o tres horas. Se trata de un asunto internacional. Tenemos una sociedad con falta de sueño", indica el académico.



De la tecnología, la Renta Básica y la extinción del trabajo


Según una concepción determinista de la tecnología, no muy distante del animismo, el progreso tecnológico está abocado a destruir el trabajo. Algunos partidarios de la Renta Básica encuentran tentador justificarla de esta manera. Pero es un error. A comienzos del XIX las luchas de los ludditas no eran solo contra los telares automatizados que dejaban a muchos sin empleo, sino contra algo más amplio. Las fábricas no solo disminuían el número de trabajadores necesarios para producir cierta cantidad de bienes. Acababan con una forma de vida y trabajo (la de las comunidades de tejedores, tan bien descritas por E.P. Thompson) para instaurar otras muy distintas; ya en su momento criticadas por los Enciclopedistas, de los que Smith tomará su famoso ejemplo de la fábrica de alfileres, que más tarde utiliza Marx para arremeter contra la alienación.

Por supuesto, también hay quien sostiene lo contrario, que la tecnología crea más trabajo del que destruye.  Pero volvemos a estar en la misma. En verdad, no existe una relación intrínseca entre la tecnología y el número de empleos, por cuanto el trabajo como categoría no es algo estable. Lo que significa y comprende no ha dejado de mutar. La tecnología, de por sí, ni crea ni destruye trabajo. La decisión de contar como trabajo y regular como empleo las labores domésticas aumentaría en millones los puestos de trabajo de un país de tamaño medio, sin importar los avances en las tecnologías domésticas. En muchos más millones se incrementaría si se considerase y reconociese como trabajo la producción de contenidos y la distribución de los mismos que realizan los “usuarios” (prosumidores = consumidores + productores) en las redes sociales y otras empresas de internet, cuya actividad no deja de ser la fuente de riqueza de las empresas propietarias (a este respecto, véanse los textos de Benkler, Terranova, Jenkins, Lazzarato). Dicho reconocimiento tan solo en una empresa como Facebook, con un capital de mercado de 222 miles de millones de dólares y que emplea a poco más de 10.000 trabajadores, implicaría la creación de unos 1.000.000 millones de puestos de trabajo a lo largo del planeta.

Lo cierto es que no hemos dejado de crear empleos, trastocando con ello lo que el trabajo significa. Un día, hace no hace mucho tiempo, crear marcas y asociarlas a mundos simbólicos pasó a considerarse trabajo, haciendo florecer la industria del marketing, que tarde derivó en el acoso al cliente desde los call centers, y el espionaje y la apropiación más o menos indebida que llevan a cabo los cool hunters (véase el artículo de David Graeber sobre la fenomenología de los “bullshit jobs”). En los últimos años, la venta de clicks, “likes” y “retweets”, seguidores y amigos, dio lugar a nuevas empresas, en una mezcla de puesta en valor de la visibilidad y la autoestima de sus clientes. Como también lo hizo la externalización del amor en manos de redes sociales con servicios de coaching asociados, que mercadean legalmente con el erotismo, los sentimientos y el encuentro sexual, mientras la prostitución sigue sin ser reconocida formalmente como un trabajo.

Recientemente, Franco Berardi (Bifo) escribió: “El Foreign Office, en su informe del pasado año, decía que el 45% de los trabajos con los que hoy la gente se gana la vida podría desaparecer mañana porque ya no son necesarios. […] No nos hacen falta ya todos esos tristes personajes que quieren convencernos de que el empleo y el crecimiento se recuperarán pronto. Trabajemos menos con una renta de ciudadanía, preocupémonos de la salud, vayamos al cine, aprendamos matemáticas y hagamos ese millón de cosas útiles que no son trabajo y no tienen necesidad de intercambiarse con un salario. Porque ¿sabéis lo que os digo? El trabajo ya no es necesario”.

Y tal vez sea cierto. Todo depende de cómo sea conceptualizado. Pero, en cualquier caso, lo que está en juego es una economía vital del valor. ¿Qué se valoriza y en qué términos? La Renta Básica no debería ser una respuesta ante el hipotético desvanecimiento del trabajo fruto del avance tecnológico, sino un elemento dentro de una plataforma de políticas públicas que, ante el cambio tecnológico, se inserte en el terreno conflictivo de la valorización (salarial o no). La lucha se cierne sobre el valor, las formas de vida y sus distintas alternativas para su gobierno.



Antón Fernández de Rota
@AntonFdezdeRota

https://www.diagonalperiodico.net/blogs/fundaciondeloscomunes/la-tecnologia-la-renta-basica-y-la-extincion-del-trabajo.html

Worker





CCOO y UGT sindicatos manzana. Rojos por fuera amarillos por dentro



La cúpula sindical se opone a la remunicipalización de Carmena


Los dirigentes de CCOO y UGT sorprenden a sus bases al defender el modelo de privatización desarrollado por el Partido Popular. Los sindicatos minoritarios les acusan de abogar por los intereses de los liberados sindicales



Los planes de remunicipalización de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha abierto una guerra entre sindicalistas. La cúpula de Comisiones Obreras (CCOO) y UGT ya ha mostrado sus reservas, e incluso el rechazo frontal a los planes para que los servicios de limpieza vuelvan a la gestión pública.

El deseo generalizado de remunicipalización en las bases sindicales no es compartido por los dirigentes de CCOO y UGT, que advierten de consecuencias negativas en términos de recortes salariales si se aplica el programa de Ahora Madrid.

El portavoz de limpieza de UGT-Madrid, Moisés Torres, aseguró que la vía por la que debería optar el ayuntamiento es el aumento de las partidas a las empresas para que contraten a los 4.000 despedidos desde 2010. El portavoz de CCOO, Félix Carrión, también recordó al gobierno municipal algunas experiencias que –-a su juicio-- han resultado negativas, como los casos de Alcobendas o Rivas Vaciamadrid.

Fuentes de ambas agrupaciones han manifestado su oposición a las dudas que están sembrando sus propias organizaciones. "Las bases estamos a favor de la remunicipalización pero las cúpulas parecen estar en contra", explica un sindicalista de CCOO que pidió mantener su nombre en el anonimato.

Temor entre los liberados sindicales
Los sindicatos minoritarios han cargado contra las dos principales fuerzas sindicales y han exigido a los máximos dirigentes de UGT y CCOO que expliquen abiertamente las razones por las cuales prefieren que las empresas permanezcan privatizadas.

"La razón es muy sencilla: los dos grandes sindicatos tienen entre seis y siete liberados sindicales en recogida de residuos. Si dejan de estar en la empresa privada, podrían perder sus beneficios. Incluso hasta podrían ser obligados a trabajar después de 20 años sin haberlo hecho", explica Luis Agudo, portavoz del sindicato CGT Recogida de Basuras de Madrid Capital.

"Hay que dejar claro que todavía no hay ninguna propuesta por parte del ayuntamiento, y que tenemos un convenio colectivo en vigor que hay que respetar. Queremos que los servicios vuelvan a ser de todos los ciudadanos y no un filón de negocio para el sector privado, donde prima el beneficio económico sobre la calidad del servicio".

Críticas de Somos Sindicalistas

Somos Sindicalistas, el movimiento surgido a raíz del 15M y que ha ganado las elecciones del Ministerio de Economía y ha quedado segundo en la Agencia Tributaria del Ayuntamiento de Madrid, también ha criticado el posicionamiento de UGT y CCOO. "Nos sorprenden tales afirmaciones cuando muchas secciones sindicales y las bases de sus sindicatos apuestan y luchan contra las privatizaciones y por la remunicipalización", ha asegurado el portavoz del sindicato, Miguel Ángel Lorenzo.
La plataforma por la Remunicipalización de los Servicios Públicos, una entidad que agrupa a vecinos y trabajadores, ha lamentado que los grandes sindicatos terminen por tener posturas más cercanas a la privatización del PP que a la remunicipalización de Ahora Madrid.

La propia Carmena se reunirá en breve con este grupo para explicar sus propuestas con las que el ayuntamiento recobrará el control de algunos servicios públicos.

http://www.economiadigital.es/es/notices/2015/08/la-cupula-sindical-se-opone-a-que-la-remunicipalizacion-de-carmena-los-dirigentes-de-ccoo-y-ugt-sorp-75504.php


La política es ...



"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después remedios equivocados"
Groucho Marx

UGT ha perdido 152.000 afiliados por el escándalo de los ERE





A finales de 2010, este periódico descubrió el caso de los ERE supuestamente fraudulentos en Andalucía. Al acabar ese año, el sindicato UGT, presuntamente implicado en este y otros escándalos en aquella región, alcanzó un nuevo récord de afiliados: 1.209.651.

Sin embargo, al terminar 2014 la afiliación había descendido hasta 1.057.700 personas «a corriente de pago de sus cuotas». Es decir, 151.951 menos, lo que supone un descenso del 12,5%. Esto supone que el sindicato socialista ha perdido una media de 145 afiliados diarios durante los últimos cuatro años.

Entre medias, en abril de 2013, Cándido Méndez fue reelegido por enésima vez secretario general de UGT con el 86,3% de los votos, cargo que ocupa desde hace 21 años.

En el caso de CC.OO., la afiliación ha bajado incluso más que en UGT. Tras alcanzar el máximo histórico de 1.203.309 afiliados a finales de 2009, justo un año después de ser elegido secretario general Ignacio Fernández Toxo, al cierre de 2014 la cifra se situaba ya por debajo del nivel del millón de afiliados: 941.300. El descenso en los últimos seis años ha sido de 262.009 (21%). Si tomamos 2010 como referencia, al igual que anteriormente con UGT, la pérdida de afiliados es de 230.560 (19,7%).

Los sindicatos justifican este notable descenso del número de sus afiliados durante los últimos años en la crisis económica, ya que varios miles de ellos han perdido su trabajo y ya no consideran oportuno o viable económicamente hablando seguir afiliados. Incluso, han tenido que hacer una concienzuda actualización de sus listados, ya que cientos de ellos habían dejado de pagar desde hacía meses.

Aumentar los afiliados
En los últimos congresos confederales celebrados tanto por CC.OO. como por UGT en la primavera de 2013 sus dirigentes insistieron en mantener, y a ser posible aumentar, el número de afiliados porque este va a ser su principal fuente de ingresos después de que las administraciones públicas hayan recortado drásticamente las subvenciones y ayudas.

Así, la comisión ejecutiva confederal de UGT ingresó 15,56 millones de euros en 2013 por cuotas de sus afiliados y en sus presupuestos para 2015 rebaja esa cifra hasta 14,25 millones, según ha publicado en su web bajo el epígrafe «nuestras cuentas».

En el caso de CC.OO., su confederación sindical recibió de sus afiliados 15,05 millones de euros en 2012 y 13,921 millones en 2013.

Para intentar frenar la sangría de afiliados, los sindicatos han reestructurado sus cuotas, abriendo el abanico a parados y jubilados. También recuerdan que estas cuotas son deducibles en la declaración de la renta.

Cuotas más baratas
La cuota general de CC.OO. es de 11,20 euros mensuales para para personas con unos ingresos o prestaciones anuales brutas superiores a 9.034,20 euros. Tienen una cuota especial de 6,75 euros mensuales para personas con ingresos o prestaciones iguales o inferiores a 9.034,20 euros brutos anuales.

También cuentan con una cuota superreducida de 2 euros al mes para quien no tiene ningún tipo de remuneración o prestación, desempleados de larga duración y que sólo perciban la renta activa de inserción o la ayuda no contributiva, así como las personas en activo que perciban una remuneración igual o inferior a la renta activa de inserción. También incluiría a las personas menores de 30 años sin ningún tipo de retribución. Por último, existe la denominada cuota militante, de 15 euros mensuales. También existe la posibilidad de abonar para las personas afiliadas una cuota denominada cuota militante por un importe de 15 euros mensuales, de carácter voluntario y solidario y cuyo objetivo es compensar el efecto económico que supone la aplicación de los otros tipos de cuotas de importes inferiores para colectivos con los ingresos más bajos o sin ingresos.

Asimismo, UGT dispone de varias cuotas, como la básica confederal, de 11,10 euros mensuales. La reducida, de 7,75 euros, se aplica a los afiliados cuyos ingresos anuales íntegros procedentes de rentas del trabajo o protección por desempleo sean iguales o inferiores en cómputo anual a 1,50 veces el salario mínimo interprofesional, «así como a determinados colectivos y situaciones específicas cuando así lo prevean los estatutos federales», según el sindicato.

Hay otra cuota especial para jubilados de 5,55 euros al mes, pero tienen que estar afiliados a la Unión de Jubilados y Pensionistas (UJP) y cuyos ingresos anuales íntegros sean superiores a 1,50 veces el salario mínimo interprofesional. Si son inferiores, la cuota es de 3,30 euros. También para afiliados pertenecientes a los diversos sectores en que se organiza la Unión Estatal de Trabajadores por Cuenta Propia.

Además existen cuotas especiales de 3,90 euros para los trabajadores que pertenezcan a la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) y a la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA)

http://www.abc.es/economia/20150317/abci-perdido-afiliados-desde-201503151900.html


Luego pedirás perdón (Fundación Robo)





Dame una razón
para subirme al carrusel.
Véndeme la moto,
cuéntame qué es lo que gano cuando te voto.
Usa tu lenguaje
frío y maduro.
Ven a demostrarme
que el emperador está desnudo.
Oculta tus garras
bajo la luna llena.
Saca los colmillos
cuando el próximo rescate lo requiera.

Y luego pedirás perdón, dirás que tú no eres así.
Que vas a ser bueno y el mundo volverá ser un jardín.
Que me quieres y que no quieres que yo vuelva a sufrir.
Que me quieres y que no quieres que yo vuelva a sufrir.

Dame un programa
como si fuera una lavadora.
Crea una lista
con suficiente apoyo de los artistas.
Ponte en pie
subiendo al escenario
a demostrar
que se ve todo bien desde tu escaño.
Cuando las encuestas van mal
me vuelves a llamar.
Que no quieres romper.
Que quieres que volvamos a quedar.

Y luego pedirás perdón, dirás que tú no eres así.
Que vas a ser bueno y el mundo volverá ser un jardín.
Que me quieres y que no quieres que yo vuelva a sufrir.
Que me quieres y que no quieres que yo vuelva a sufrir.


Lunes otra vez (Juanita y los feos)






Es lunes otra vez
Repite la secuencia
El pie izquierdo
Siempre se adelanta

Sin más motivación
Que la de no hacer nada
Un día más y otro
La vida pasa

Y los idiotas
No dicen nada

Es lunes otra vez
Repite la secuencia
Este lento transcurrir
Me parte el alma

Me cuesta levantar
La cara de la almohada
Un día más y otro
Me quedo en casa

Y los idiotas no dicen nada

Y los idiotas no dicen nada
Van impasibles aguantando la mirada


Los obreros contra el trabajo


Programa #45 de radio Anábasis, los obreros contra el trabajo.

Absentismo, impuntualidad, escaqueo, sabotajes, ritmo lento, indisciplina, indiferencia… son elementos de una aversión hacia al trabajo que debe considerarse como un elemento fundamental de la cultura proletaria. En Los obreros contra el trabajo: Barcelona y París bajo el Frente Popular (Pepitas de Calabaza, Logroño, 2014), Michael Seidman analiza el rechazo al trabajo por parte del proletariado tras el año 1936 en el que los supuestos representantes de la clase obrera alcanzaron el poder —de manera revolucionaria en Barcelona tras el 18 de Julio y de manera reformista en París tras las ocupaciones de fábricas y el triunfo electoral del FP en mayo-junio— y de cómo éstos tuvieron que afrontar y combatir una hostilidad hacia el trabajo que persistió, a pesar de todo. En el programa de hoy entrevistamos al autor para esbozar las claves de un libro notable y, posteriormente, profundizamos en algunas de ellas.

Escuchar: Aquí

"No podemos caer en la trampa que consiste en hacernos creer que el trabajo (sobre todo el trabajo asalariado) es la clave de nuestra identidad como ser social. La etimología nos recuerda que trabajo viene de " labor" que significa fatiga; nada que ver con otro término, obra, que significa actividad creativa."

La ciudad holandesa donde cobras por no trabajar


La ciudad holandesa de Utrecht experimenta este verano con la renta básica para algunos de sus habitantes



Si la vida es el derecho más básico, ¿por qué habríamos de ganárnosla?

La ciudad holandesa de Utrecht quiere responder a esta aparente contradicción: después de verano implementará la renta básica incondicional para algunos de sus habitantes. Es decir, asignará un sueldo a cada ciudadano independientemente de la cotización económica de la persona en cuestión. Solo por ser ciudadano.

La de Utrecht es una apuesta experimental. Mientras unos ciudadanos seguirán recibiendo los beneficios públicos tradicionales asociados a su aportación laboral, otro grupo recibirá un salario incondicional. Junto a la Universidad local, el ayuntamiento de Utrecht pretende observar el comportamiento del segundo grupo en comparación con el primero.

El propósito es claro: verificar si, al despreocuparnos de “ganarnos la vida”, mejora nuestra vida misma. Al mismo tiempo, ha de confirmarse, según los responsables de la iniciativa, que la sociedad sigue funcionando de manera eficiente. Que nadie se queda sentado en casa esperando "su paga gratis", como aseguran los promotores del plan.

El concejal de Trabajo e Ingresos de la ciudad, Victor Everhardt, argumenta que la base del experimento está en la confianza. Según los datos que maneja Everhardt en el ayuntamiento, solo un 1,5% de la población abusa de las prestaciones públicas. El concejal confirma además que otras ciudades como Tilburg, Nijmegen o Groningen se han interesado por la idea y seguirán de cerca su evolución.

No se trata del primer experimento en este terreno. Entre 1974 y 1979, la comunidad agrícola de Dauphin, en Canadá, probó algo similar. Los resultados demostraron que el nivel de pobreza disminuyó y que la ocupación laboral lo hizo solo entre adolescentes y madres con hijos pequeños. Las visitas al médico se redujeron en un 8,5%. La violencia doméstica también descendió, así como los accidentes de coche y las hospitalizaciones psiquiátricas.

Sin embargo, es cierto que Dauphin era solo una localidad de unos pocos miles de habitantes que vivían en su mayoría del autoempleo agrícola. Ahora, Utrecht, una ciudad de algo más de 300.000 habitantes, dará un paso más allá del clásico estado de bienestar en un entorno urbano del siglo XXI.

A las prestaciones condicionadas probará un ingreso económico incondicional. Sí: solo por el hecho de ser ciudadano. Dinero solo por vivir.

http://www.playgroundmag.net/noticias/actualidad/Renta_Basica-Utrecht_0_1562843702.html


#Alfonlibertad




CONTRA LA ECONOMIZACIÓN DE LA VIDA




Si bien la mercancía, el Capital y el valor no explican absolutamente todo en esta sociedad, sin ellos no podemos comprender nada. La crítica de la economía, como podría suponerse, no deja de lado la política, la religión, la ciencia y demás dimensiones de esta sociedad, sino que, por el contrario, nos permite comprenderlas y atacarlas en cuanto parcialidades de la totalidad que conforman.

La contraposición que queremos enunciar es tajante: no nos dedicaremos a la economía en cuanto parcialidad, en cuanto disciplina. Se trata de la lucha contra la economización de la vida, de la contraposición práctica entre las necesidades humanas y las necesidades de valorización del Capital.

Contenido:

▪ Presentación
▪ ¿Teoricismo?
▪ ¿Conciencia?
▪ Mitos fundamentales
El mito del «propio interés»
El mito del valor como cualidad natural
«Robinsonadas»
▪ «Liberté, égalité, proprieté»
Libertad
Igualdad
Propiedad
Fraternidad
La revolución no es un derecho
▪ «E pluribus unum»
▪ «In god we trust»
▪ La barbarie científica
Sucesos “coincidentes”
▪ Automatismo contra humanidad
▪ Producción – reproducción – ruptura
Producción
Producción y distribución
Reproducción
Ruptura

http://cuadernosdenegacion.blogspot.com.es/2015/04/si-bien-la-mercancia-el-capital-y.html?m=1

Anarquía en las calles





Luchas históricas y reflexión


- La huelga de la construcción en Asturias, 1977: http://huelgadelaconstruccion.blogspot.com/

- La huelga de Roca 1976: http://ejercitonegro.blogspot.com/2008/07/la-huelga-de-roca-1976_28.html

- La huelga general revolucionaria de Vigo en 1972: http://www.lavozdegalicia.es/hemeroteca/2002/09/09/1224115.shtml

- La huelga general de Sabadell, 1976: http://www.ahistcon.org/docs/murcia/contenido/pdf/13/ricard_martinez_i_muntada_taller13.pdf

- La huelga de 1973 en San Adrián de Besós: http://hemeroteca.lavanguardia.com/previewPdf.html?id=34229871

- La huelga de Ascón, 1977: http://www.alasbarricadas.org/antigua/modules.php?name=News&file=article&sid=3503

- Huelga general Baix Llobregat, 1974: http://www.elpais.com/articulo/economia/CATALUNA/dia/consolido/cordon/rojo/elpepieco/19840708elpepieco_16/Tes

- Huelga general en Navarra, 1974: http://amarauna.org/uztariz/pdf/artikuluak/aldizkaria1405.pdf

- Huelgas en Madrid, 1976 (huelga "salvaje" trabajadores del metro, CASA, RENFE, Telefónica, Chrysler, Standard, Siemens, etc.): http://es.scribd.com/doc/28302850/Diaz-Cardiel-V-et-al-Madrid-en-huelga-Enero-1976-1976

- Revuelta Cartagena, 1992: http://indysureste.wordpress.com/2011/02/24/cartagena-galeria-de-fotos-la-revuelta-obrera-de-1992-y-la-quema-de-la-asamblea-regional/

- Cádiz 1995, astilleros: http://www.elpais.com/articulo/economia/ASTILLEROS_DE_SESTAO_/_ASTAO/ASTANO_/_ASTILLEROS_DE_FERROL/JULIANA_/ASTILLEROS_DE_GIJON/ASTILLEROS_DE_CADIZ/ASTILLEROS_ESPANOLES/_SA/Catorce/heridos/disturbios/causados/trabajadores/astilleros/Cadiz/elpepieco/19950927elpepieco_22/Tes

- La batalla de Euskalduna, 1984, astilleros: http://www.youtube.com/watch?v=BtPVQABjDKU

- Altos Hornos Sagunto, 1983: http://www.youtube.com/watch?v=zUf7DRS-u-k

- Reinosa, 1987: http://www.youtube.com/watch?v=e4LkWknnRRU

- Vigo, 2007, metal: http://www.youtube.com/watch?v=DWNf2LXXMwI

- Coruña, 2000, bomberos: http://www.youtube.com/watch?v=4kQwKjKfGuM

Zombificación laboral





Por la abolición del trabajo asalariado




Sindicatos y patronal firman un pacto salarial "pegado a la realidad"


Los sindicatos CCOO y UGT y las patronales CEOE y Cepyme han firmado hoy el III Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), que han calificado como un acuerdo "pegado a la realidad" y el mejor instrumento de confianza para los agentes económicos, mercados financieros y la sociedad en general.

Así lo han expresado los secretarios generales de UGT y CCOO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, y los líderes de CEOE y Cepyme, Juan Rosell y Antonio Garamendi, respectivamente, tras la firma, con cinco meses de retraso, de un acuerdo que fija hasta el 1 % la subida salarial de este año, hasta el 1,5 % la de 2016 y deja pendiente la de 2017.


http://www.efe.com/efe/noticias/espana/portada/los-sindicatos-patronal-firman-pacto-salarial-pegado-realidad/1/1/2633451

Violencia e inseguridad marcan las elecciones en México



Este domingo se celebran en México elecciones federales intermedias de las que saldrán elegidos más de 2.000 cargos públicos, incluyendo diputados federales y varios gobernadores. En varios estados del país, grupos de ciudadanos pretenden impedir el voto, que consideran injusto en las condiciones políticas que se establecieron en país. El Gobierno respondió con un despliegue del Ejército y de la Marina en los estados más problemáticos.

Minuto a minuto y resumen de la jornada:


FUERZA DE TRABAJO PARIA EN ASIA

FUERZA DE TRABAJO PARIA EN ASIA de Jan Breman.
Este libro analiza la situación de la abrumadora mayoría de la fuerzadetrabajo asiática (lo quiere decir también mundial), demostrando que la informalidad y la precariedad no son estadios históricos que se van dejando atrás ni un estado coyuntural fruto del ciclo económico, sino una condición estructural de explotación del trabajo por el capitalismo neoliberal.

Jan Breman (1936) es profesor emérito de la Universidad de Ámsterdam, doctor honoris causa por el Institute of Social Studies (2009) y miembro del International Institute for Asian Studies.

Rosell pide proteger a los sindicatos


Rosell pide proteger a los sindicatos para evitar movimientos "asamblearios"

La patronal reclama financiar los costes de la negociación colectiva con las cotizaciones sociales.



El presidente de la CEOE, Juan Rosell, ha subrayado la importancia de las reestructuraciones que llevan a cabo los sindicatos, a los que "hay que dar espacio y ayudarles", porque queremos que sean "fuertes y potentes". De lo contrario, ha asegurado Rosell, "nos convertimos en asamblearios y, así, no se llega a ninguna parte. Porque en las asambleas, quien más grita es al final el que se lleva la razón".

"Es un error pensar que nos tenemos que cargar los sindicatos, porque han dado cohesión al país y en la negociación colectiva han hecho un papel importante", ha dicho Rosell, para reconocer que si bien es cierto que han cometido "excesos", también han tenido aciertos y que su modernización es necesaria, al igual que la de las patronales.

"No podemos quedarnos sin interlocutores fiables y preparados", "nos interesa que sean gente preparada, consciente, que sepa sumar y restar", incluso que sepan idiomas, ha dicho Rosell. "Y a los sindicatos no les llueven los fondos del cielo".

Por otro lado , Rosell ha pedido que se destine parte de las cotizaciones sociales a financiar a patronal y sindicatos por los costes asociados a su labor en la negociación colectiva.

En un desayuno organizado por la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE), Rosell ha asegurado que quienes negocian acuerdos, evitan conflictos, por lo que la negociación colectiva es "es un bien común de todos y eso hay que pagarlo", porque sería "catastrófico" que desapareciera.
Aunque no ha querido desvelar la cuantía de la financiación que considera oportuna, ha indicado que se trataría de "cantidades ridículas", y que serían gestionadas por la patronal y sindicatos, que destinarían íntegramente a los negociadores, para financiar los costes que tienen que asumir, como asesores o traslados.

"En este momento lo pagan las empresas con convenio colectivo o las organizaciones patronales que tienen uno sectorial", ha dicho el presidente de la CEOE, quien ha considerado que "es un coste importante" y que muchas patronales pequeñas "no pueden asumirlo".

También Asimismo, ha resaltado la necesidad de modernizar la negociación colectiva, dotando de formación a los negociadores de ambas partes, porque la legislación laboral es "prolija" y complicada, así como conseguir abordar en ella determinados problemas como el control del absentismo laboral.

Respecto al III Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, que será finalmente firmado en los próximos días una vez reciba el visto bueno de cada una de las asociaciones, Rosell ha asegurado que es "buenísimo", "necesario y que da estabilidad", "con todos los peros que podamos decir".

"El anterior acuerdo vino muy bien, porque nos habíamos pasado de frenada", ha recordado, pero si ahora "el país va adelante, tenemos que demostrar".
Preguntado por el contrato único, ha dicho que es un planteamiento "revolucionario" e "imposible de cumplir", porque no se puede "parar el contador y ponerlo a cero", aunque "estaríamos de acuerdo" si los padres y abuelos estuvieran dispuestos a renunciar a a sus derechos como indefinidos en beneficio de sus hijos y nietos que son temporales.


http://www.lavanguardia.com/54431482509/index.html


Reabrir la cuestión revolucionaria (El comité invisible)


"Todo es común"


1- Introducción: extender las plazas

Recientemente, en un viaje a Argentina, un amigo de allá me preguntó, tras escuchar mi relato sobre las peripecias políticas que van del 15M a Podemos, si en la sociedad española hay un impulso al cambio que va tomando formas distintas o el deseo de volver a vivir en un capitalismo “tranquilo”. Es decir, si hay elementos de una “mutación civilizatoria” o se quiere volver a lo que había pero ya no hay (ni siquiera como expectativa), un cambio sin cambio.

No supe bien qué contestar, más allá de alguna banalidad (“un poco de todo”, “depende de para quien”), pero la pregunta se me quedó retumbando dentro. ¿Cuál es el movimiento de fondo de lo que estamos viviendo desde 2011? ¿Se trata de “ver caer” a los culpables de que las cosas ya no son como eran y buscar quien nos devuelva a la “normalidad” o de inventarnos otras maneras de vivir?

Siete años después de publicar ese paradójico best-seller subversivo que fue La insurrección que viene, el último libro del colectivo Comité Invisible (CI) titulado A nuestros amigos arranca constatando que “las insurrecciones, finalmente, han llegado”. Primavera árabe, 15M, Syntagma, Occupy, Gezi... Y a partir de ahí hace una apuesta: en los movimientos de las plazas hay indicios de una “mutación civilizatoria”, sí, pero sin lenguaje ni brújula propia, lastrados por el peso de herencias ideológicas no elegidas y en medio de una gran confusión.

A nuestros amigos es un pequeño acontecimiento en el mundo editorial, no en el sentido de que sea un éxito de ventas o de marketing, sino una anomalía en las maneras de escribir y publicar. No es un libro de autor, otra marca personal en la red de los nombres, sino que viene firmado por la denominación ficticia de una constelación de colectivos y personas que sostienen que “la verdad no tiene propietario”. No es un libro que surja simplemente de la lectura de muchos otros libros, sino también de un conjunto de experiencias, de prácticas y de luchas que consideran importante pensarse y contarse a sí mismas. No es un libro que pretenda alimentar un ruido de temporada ni convencer a nadie de nada, y por eso se dirige “a los amigos”, a los que de alguna manera ya caminan juntos aún sin conocerse, proponiendo una serie de señales, como esas muescas que dejan los senderistas para otros amantes de las caminatas, con la diferencia de que este camino no existe con anterioridad, sino que se hace (colectivamente) al andar.

El dato, el suelo del que parte el libro, como hemos dicho, son las potencias y los impasses de los movimientos de las plazas, no entendidos como una serie dispersa de erupciones inconexas, sino como una secuencia histórica de levantamientos entrelazados. Estos movimientos irrumpen y alteran profundamente los contextos en los que se desarrollan, hundiendo legitimidades que parecían sólidas como la roca y redescribiendo la realidad, pero parecen finalmente chocar con un muro (la política macro) y entrar en reflujo (Occupy, Gezi). Es ahí que aparece o puede aparecer la “operación hegemónica”: aprovechando el quiebre/desplazamiento del sentido común generado por el clima de las plazas, se trata de conquistar la opinión pública, los votos y el poder institucional, para forzar los límites del capitalismo parlamentario desde dentro, mediante políticas realmente socialdemócratas (Syriza en Grecia, Podemos en España).

¿Hay otras opciones? ¿Se puede imaginar una prolongación no electoral o institucional de la potencia de las plazas (que no suponga, claro está, una simple “vuelta atrás”, a los pequeños grupos de convencidos, a los proyectos micro, a las luchas puntuales y locales)? Entre la reposición del verticalismo político y la tentación de la nostalgia y el resentimiento, ¿cómo seguir e ir más lejos? ¿Si no es hegemonía, entonces qué política?

El CI propone su propia alternativa: reabrir la cuestión revolucionaria. Es decir, replantear el problema de la transformación radical (de raíz) de lo existente, clausurada por los desastres del comunismo autoritario del siglo XX. El problema de la ruptura con el capitalismo parlamentario como único marco posible y la emergencia de una nueva idea/sentimiento de la vida. La revolución, “no tanto como objetivo, sino como proceso”, es decir, no tanto como un horizonte abstracto o ideológico, un puro “deber ser” sin anclaje en el deseo social y la realidad, sino como “perspectiva”, como un punto de vista capaz de alcanzar muy lejos pero a partir de donde se está, pie a tierra. Esa perspectiva revolucionaria sería, según el CI, la del pasaje del “paradigma del gobierno” (que en Occidente lo regula todo: el orden político, económico e íntimo) al “paradigma del habitar”, un viraje a un tiempo físico y metafísico. Volveremos sobre ello.

Reabrir la cuestión revolucionaria, ¿una propuesta excesiva, irreal, delirante, inoportuna, de minorías para minorías...? Seguramente, sí. Pero a la vez, ¿qué desplazamiento político significativo ha nacido como una opción mayoritaria, reflejo del sentido común? ¿No ha sido siempre por fuera del posibilismo donde se han abierto las cuestiones decisivas? ¿Y no es cada vez un “puñado de locos” (esclavos, obreros, negros, mujeres, homosexuales...) los que empiezan las mutaciones más importantes? La política transformadora nunca ha consistido en un “cálculo de mayorías”, sino en una nueva verdad que se dirige potencialmente a cualquiera.

“Nos hemos tomado el tiempo para escribir, esperando que otros se tomen el tiempo para leer”, dice el CI. Me he peleado con el libro varias semanas, porque para mí mucho de lo que se dice es extraño, contraintuitivo o directamente choca de plano con lo que pienso. Pero en este caso me parece que vale la pena chocar. Finalmente, me puse a escribir como una manera de entender mejor, de reapropiarme del texto desde mis experiencias y referencias. Es lo que puedes leer a continuación, una presentación del libro que es al mismo tiempo mi interpretación, que mezcla sus palabras y las mías, destacando cuatro de los puntos fuertes que podemos encontrar entre sus páginas. Se trata de un texto largo, que requiere también un poco de tiempo y atención, lo puedes leer más cómodamente en PDF aquí.

2- Las verdades éticas

El cuerpo ardiendo de Mohamed Boauzizi frente a la comisaría de Sidi Bouazid en Túnez,  las lágrimas de Wael Ghönim en la entrevista televisiva tras ser liberado de la detención secreta por parte de la policía egipcia, el desalojo nocturno de los 40 de Sol... Las escenas que durante los últimos años han tenido fuerza para abrir situaciones políticas (primavera árabe, 15M) no oponen saber a ignorancia. En ellas hay palabras y voces más que discursos y explicaciones, hay personas comunes y anónimas que dicen 'basta', hay cuerpos que ocupan con valentía el espacio haciendo lo que no deben, hay gestos locos en el sentido de imprevistos e imposibles que desafían el estado de cosas con la vida al descubierto, hay la pesada materialización policial de un orden odioso... Son escenas que redefinen y desplazan para todos el umbral entre lo que toleramos y lo que ya no toleramos más. Escenas que nos conmueven y convocan al mostrar un corte, un choque, una lucha entre vidas dignas e indignas de vivirse.

El CI afirma que si los movimientos de las plazas han descolocado tantísimo a los “militantes de toda la vida” es por esto: no parten de ideologías políticas, no parten de una explicación del mundo, sino de verdades éticas. ¿En qué sentido, cómo se diferencia una “verdad ética” de una verdad tal y como estamos acostumbrados a entenderla, como adecuación del enunciado y la cosa?

Rebobinemos un poco: antes de bajar a las plazas del 15M, ¿acaso no sabíamos (cada cual por su lado) lo que estaba pasando, que la crisis es una estafa, que lo llaman democracia y no lo es, que la política de los políticos está corrupta y subordinada a las exigencias de la economía? ¡Hasta lo decía Iñaki Gabilondo en prime time, en términos no tan diferentes de los que emplea hoy Pablo Iglesias! Secretos a voces. Y, sin embargo, la calle se mantuvo muy silenciosa entre 2008 y 2011. Todos sabíamos, pero no pasaba nada. La verdad, como simple enunciado objetivo, no posee por sí misma la capacidad de sacudir la realidad. Un poder deslegitimado puede seguir operando, porque no se sostiene fundamentalmente sobre nuestro acuerdo y consenso (creencia o fe en sus explicaciones), sino sobre la sujeción de los cuerpos, la anestesia de las sensibilidades, la gestión de la imaginación, la logística de nuestras vidas, la neutralización de la acción.

Las verdades éticas, sin embargo, no son descripciones del mundo, sino afirmaciones a partir de las cuales lo habitamos y nos conducimos en él. No son verdades objetivas y exteriores, sino sensibles: lo que sentimos ante algo más que lo que opinamos. No son verdades que tengamos por separado, sino que nos vinculan a otros que perciben lo mismo. No son enunciados que puedan dejarnos indiferentes, sino que nos comprometen, nos afectan, nos requieren. No son verdades que iluminan, sino verdades que queman.

¿Por qué serían tan importantes las verdades éticas, desde un punto de vista transformador? Para el CI, la política no opone un grupo a otro, un discurso a otro, sino un mundo a otro. El neoliberalismo no sólo es la imposición de ciertas políticas macro, sino también “el hecho de que se admita en lo sucesivo como natural una relación con el mundo basada en la idea según la cual cada uno tiene su vida”. No es  simplemente ideológico sino “existencial” y sus catástrofes están ya implícitas en esa idea de la vida, materializada en los gestos más cotidianos.

Si el CI afirma que la potencia política de las plazas reside en sus verdades éticas es porque estas nos arrancan del individualismo (cada cual para sí) y nos vinculan por todas partes a personas y a lugares, a maneras de hacer y pensar. De pronto ya no estamos solos frente a un mundo hostil, sino entrelazados. Afectados en común por la inmolación de un semejante, la demolición de un parque, el desahucio de un vecino, el disgusto por la vida que se lleva, el deseo de otra cosa. Sentimos que el destino de uno tiene que ver con el destino de los otros. La emoción misma de la palabra que se compartía en las plazas tenía que ver con el hecho de que se trataba de palabras imantadas por esas verdades que vehiculan otras concepciones/sentimientos de la vida.

La política consiste, pues, en la construcción, a partir de eso que sentimos como una verdad, de formas de vida deseables, capaces de durar y sostenerse materialmente. Las verdades éticas dándose un mundo.
Oaxaca, 2006



3- Crítica de la democracia

Sin embargo, para el CI, la reivindicación o exigencia de democracia (bajo ninguna de sus formas: representativa, directa, digital, constituyente...) no tiene que ver con las verdades éticas que emanan de las plazas. Más bien al contrario: el imaginario y el horizonte de la democracia nos desvía fatalmente, conduciéndonos a un campo minado. Es un punto de choque con el sentido común de los movimientos de las plazas, resumido en la famosa consigna de “democracia real ya”. ¿Cómo se explica esto?

La concepción clásica de la política divide las cosas entre un sujeto (que gobierna) y un mundo (de cosas, de personas, de procesos, etc.) a gobernar. Es el paradigma que rige el mundo desastrosamente, al hacer de él un objeto de control. Pues bien, la democracia forma parte de este paradigma, ya sea en su versión jerárquica (la democracia representativa, según la cual “el pueblo no delibera si no es a través de sus representantes”) o en su versión directa o asamblearia. Vamos a detenernos en la crítica a esta última, menos conocida. 

En el ágora democrática, los seres racionales argumentan y contraargumentan para tomar una decisión (la ley), pero la asamblea que los reúne sigue siendo un espacio separado de la vida y de los mundos: se separa de hecho para mejor gobernarlos. Se gobierna produciendo un vacío, un espacio vacío (el llamado “espacio público”), en el que los ciudadanos deliberan libres de la presión de “la necesidad”: la materialidad de la vida, aquello que designamos, desligándolo de lo político, como lo “reproductivo”, lo “doméstico”, lo “económico”, la “supervivencia” o la “vida cotidiana”, queda fuera, a la puerta de la asamblea.

La crítica del CI a la democracia directa no es sólo una crítica teórica o abstracta, sino que se puede entender mejor como una observación de los impasses y los bloqueos de las asambleas de los movimientos recientes: la palabra que se distancia de la acción, colocándose “antes”; las decisiones que no implican a quienes las toman; el sofoco de la iniciativa libre y de los disensos; el fetichismo de los procedimientos y los formalismos; las luchas de poder para condicionar las decisiones; la centralización y burocratización, etc. Para el CI, nada de todo ello es “accidental”, sino “estructural”. Tiene que ver con la separación instituida por la asamblea entre las palabras y los actos, entre las palabras y los mundos sensibles.

(Por supuesto, la “democracia digital” no soluciona nada de esto, sino que más bien agrava algunos problemas: reino de la opinión donde no se sabe quién habla, las decisiones no tienen consecuencias, etc.)

La potencia de las plazas no estaba para el CI en las asambleas generales, sino en los campamentos, es decir, en la autoorganización de la vida común (infraestructuras, alimentación, guarderías, enfermería, bibliotecas, etc.). A partir de las necesidades inmediatas que iban surgiendo (no desde un plan, un “ante”), coordinando los esfuerzos locales y situados (no desde un centro, ni siquiera democrático), pensando mientras se hacía, lo que se hacía y desde lo que se hacía, en un puñado de días se construyeron decenas de pequeñas ciudades en el corazón mismo de las grandes. No a través de “la” asamblea como espacio soberano, sino de mil prácticas distintas de autoorganización.

Los campamentos se organizaron según lo que el CI llama el “paradigma del habitar”, que opone al del “gobierno”. En el paradigma del habitar, no hay vacío u oposición entre sujeto y mundo, sino que los mundos se pliegan sobre sí mismos para pensarse y darse formas. No se decreta lo que debe ser, sino que se elabora lo que ya está siendo. No se funciona a partir de una serie de metodologías, procedimientos y formalismos, sino de una “disciplina de la atención” a lo que pasa (cómo pasa, por dónde pasa...); las decisiones no se toman, ni por mayoría ni por consenso, sino que más bien prenden, se decantan en la discusión; no son elecciones entre opciones dadas, sino invenciones que surgen de la presión de un problema o una situación concreta; y las aplican quienes las toman, comprobando en primera persona lo que implican, confrontándolas con la realidad, haciendo de cada decisión una experiencia.

La libertad, para el CI, no tiene que ver con la “participación”, o con la elección y el control de los representantes, sino con el despliegue de las iniciativas, con la construcción de mundos habitables, con prácticas concretas. No tanto con “poder decidir” como con “poder hacer”.

Finalmente, la democracia no sólo forma parte del paradigma del gobierno, sino que lo hace además de manera insidiosa porque pretende confundir a los gobernantes y a los gobernados. Un grito como “no nos representan” abre ahí una brecha escandalosa, pero nunca tarda en llegar un “verdadero demócrata” que nos asegura que con él, esta vez sí, habrá “un gobierno de la gente”. Y los gobernados quedan así de nuevo reabsorbidos en los gobernantes. Un poder relegitimado de ese modo, un poder que dice emanar del “pueblo en acto” (por ejemplo de las plazas), un “gobierno del 99%”, puede ser el más opresor de todos. ¿Quién podría cuestionarle? Sólo el 1%. La parte se hace pasar por el todo y coloca al adversario en la posición de monstruo, criminal, enemigo a abatir. Es en este sentido que el recuerdo del 15M será siempre un peligro (y un campo de disputa), en tanto que “marea destituyente” y creación de mundos autoorganizados, sin rastro de “poder constituyente” o “nueva institucionalidad”. Devenir y permanecer ingobernables pasa, pues, por renunciar a legitimarse en un principio superior, por quedar alegremente siempre al desnudo como el rey del cuento, asumiendo el carácter siempre local y situado, arbitrario y contingente, de toda posición política.

4- El poder es logístico

Los tunecinos ocuparon la Kasbah, los griegos plantaron sus tiendas de campaña frente al Parlamento en plaza Syntagma, los portugueses intentaron entrar por la fuerza en la Asamblea de la República, aquí rodeamos el Parlament catalán en junio de 2011 y el Congreso el 25S de 2012... Rodear, asaltar, ocupar los parlamentos: los lugares de poder institucional han hechizado la atención y el deseo de los movimientos de las plazas (y, tal vez por eso, los dispositivos electorales son la continuación lógica).

Pero, ¿es seguro que ahí está el poder? El CI tiene una idea muy distinta: el poder es logístico y reside en las infraestructuras. No es de naturaleza representativa y personal, sino arquitectónica e impersonal. No es un teatro, sino una estructura de acero, un edificio de ladrillo, un canal, un algoritmo, un programa informático.

Según explica el brillante y contradictorio autor italiano Curzio Malaparte en su libro clásico y maldito Técnica del golpe de Estado, aquí mismo estaba el corazón de la discusión entre Lenin y Trotsky la víspera de la revolución rusa. Para Lenin, se trataba de suscitar y organizar un levantamiento general de las masas proletarias que desembocase en el asalto al Palacio de Invierno. Para Trotsky, por el contrario, la revolución no pasaba por combatir a pecho descubierto al gobierno y a sus ametralladoras, ni por tomar palacios o ministerios, sino por adueñarse de la organización técnica de la sociedad: centrales eléctricas, ferrocarriles, teléfonos, telégrafos, puertos, gasómetros, acueductos, etc. Para ello, no se necesitaban masas proletarias algunas, sino una tropa de asalto de “mil técnicos”: obreros especializados, mecánicos, electricistas, telegrafistas, radiotelegrafistas, etc. A las órdenes de un ingeniero-jefe de la revolución: el mismo Trotsky.

Según la historia (¿o fábula?) de Malaparte, los mil técnicos de Trotsky se ejercitaron durante meses en “maniobras invisibles”: infiltrándose aquí y allá, lograron mapear y documentar la distribución de los despachos, las instalaciones de luz eléctrica y de teléfono, el plano de los edificios y de los servicios técnicos de la capital. Llegado el momento, burlaron la vigilancia policial (más atenta a un posible levantamiento popular que al deslizamiento de pequeños grupos) y tomaron todas las infraestructuras del Estado. El asalto al Palacio de Invierno fue espectacular y pasó a la historia, pero en realidad sólo fue la manera de comunicar que el poder ya había cambiado de bando, haciendo caer a la vista de todos una cáscara vacía.

Del mismo modo, el CI piensa que el gobierno no reside en el gobierno, sino que está incorporado en los objetos y las infraestructuras que organizan nuestra vida cotidiana (y de los que dependemos completamente). Toda Constitución es papel mojado, la verdadera Constitución es técnica, física, material. La escriben quienes diseñan, construyen, controlan y gestionan la infraestructura técnica de la vida, las condiciones materiales de existencia. Un poder silencioso, sin discurso, sin explicaciones, sin representantes, sin tertulias en la tele (y al cual es del todo inútil oponerle una contrahegemonía discursiva).

Ignorar al poder político, centrarse en las infraestructuras: aquí terminan las resonancias con el singular Trotsky de Malaparte. Porque para el CI no se trata de “adueñarse” de la organización técnica de la sociedad, como si ésta fuese neutra o buena en sí misma y bastase simplemente con ponerla al servicio de otros objetivos. Ese fue el error catastrófico de la revolución rusa: distinguir los medios y los fines, pensar por ejemplo que se podía liberar el trabajo a través de las mismas cadenas de montaje capitalistas. No, los fines están inscritos en los medios, cada herramienta y cada técnica configura y a la vez encarna cierta concepción de la vida, implica un mundo sensible. No se trata de “apoderarse” de las técnicas existentes, sino de subvertirlas, transformarlas, reapropiárselas, hackearlas.

El hacker es una figura clave en la propuesta política del CI. O, más bien, el espíritu hacker (en sentido social, amplio, más allá de lo puramente digital) que consiste en preguntarse (siempre mediante el hacer) cómo funciona esto, cómo se puede interferir en su funcionamiento, cómo podría funcionar de otro modo y se preocupa por compartir los saberes. El espíritu hacker rompe la naturalización de las “cajas negras” entre las que vivimos normalmente (infraestructuras opacas que constriñen nuestras posibilidades y gestos más cotidianos), haciendo visible los códigos de funcionamiento, encontrando fallos, inventando usos, etc. Todo lo contrario del cuento sobre el tecnofetichismo.

Pero no se trata de sustituir a los “mil técnicos” de Trotsky por “mil hackers”. Lo que se precisa más bien (a lo que se parece un proceso revolucionario efectivo) es a un devenir-hacker colectivo, de masas, sin ingeniero-jefe. Es decir, la puesta en común de saberes que no son opiniones sobre el mundo, sino posibilidades muy concretas de hacerlo y deshacerlo. Saberes que son poderes. Poder de construir y de interrumpir, poder de crear y de sabotear. Un devenir-hacker colectivo son miles de personas que bloquean en tal punto neurálgico un megaproyecto de infraestructuras que amenaza con devastar un territorio y sus formas de vida. Un devenir-hacker de masas son miles de personas que construyen pequeñas ciudades en medio de las grandes, capaces de reproducir la vida entera durante semanas.

Las “maniobras invisibles” donde se preparan los procesos revolucionarios son todos aquellos espacios políticos donde se comparten saberes, escuelas de conocimientos compartidos y de contra-habilidades, lugares de cacharreo, puntos de cruce entre saberes técnicos y formas de vida disidentes. ¡Menos mítines y más hacklabs!

5- Las comunas

La política clásica propaga el desierto porque está separada de la vida: se hace en otro sitio, con otros códigos, en otros tiempos, etc. Hace el vacío (abstracción de los mundos sensibles para gobernar) y por tanto lo extiende. La revolución sería, por el contrario, un proceso de repoblamiento del mundo: la vida aflorando, desplegándose y autoorganizándose, en su pluralidad irreductible, por sí misma.

Como propuesta política, el CI llama “comuna” a la forma en la que podría darse ese despliegue autoorganizado de la vida. La palabra francesa “comuna” tiene al menos dos sentidos (además de la evocación histórica, bien importante): un tipo de relación social y un territorio.

La comuna es, por un lado, un tipo de lazo. Frente a la idea del liberalismo existencial de que cada cual tiene su vida, la comuna es el pacto, el juramento, el compromiso de afrontar juntos el mundo.

Por otro lado, es un territorio. Son lugares vivos donde se inscribe físicamente un cierto compartir, la materialización de un deseo de vida común.

¿El CI propone entonces formar tribus, bandas? No exactamente, porque la comuna es distinta a la comunidad, no vive cerrada/aislada (en ese caso se apergamina y muere), sino siempre atenta a lo que se le escapa y desborda, en una relación positiva con el afuera. Ni medios para un fin, ni fines en sí mismas, las comunas siguen una lógica de la expansividad y no del autocentramiento.

¿Están hablando de política local, barrial? No exactamente, porque el territorio de la comuna no está dado previamente, no preexiste, sino que es la propia comuna la que lo activa, crea y dibuja, mientras que éste le ofrece a su vez refugio y abrigo. El territorio de la comuna no tiene límites acotados, es una geografía móvil y variable, en construcción permanente.

Un grupo de amigos puede ser una comuna, una cooperativa puede ser una comuna, un colectivo político puede ser una comuna, un barrio puede ser una comuna... Quizá hacer un contraste con la política clásica sirva para entender mejor la propuesta del CI.

Si la concepción clásica nos hace pensar que la política se hace en un lugar abstracto y separado de la vida, un lugar “excepcional” que requiere un tipo de saber y disposición igualmente “excepcional”, la comuna se construye ahí donde uno está, desde lo que hace la vida relevante, desde las relaciones que hay, recombinando los saberes existentes, desde donde cada cual tenga puesto el cuerpo, el deseo y la atención. Se trata de politizar la vida, no de “movilizarse”.

Si la concepción clásica nos hace pensar que la política se guía por un mapa previo (la izquierda contra la derecha, el proletariado contra la burguesía), las comunas dibujan sus propios mapas, deciden con quién cooperar y con quién chocar, situación por situación, punto por punto, desde una lógica de la estrategia y no dialéctica, es decir, partiendo de la amistad (el incremento de la potencia en el encuentro) y no de la enemistad (la unificación por designación del enemigo común). Amigos y enemigos igualmente concretos y situados, con los que tenemos “contacto”, de los que tenemos “experiencia”, que aumentan u obstaculizan nuestra potencia, no entes abstractos o ideológicos.

Si la concepción clásica nos hace pensar que “organizarse” es afiliarse o participar en una estructura única, con un mando centralizado, líneas de arriba-abajo, correas de transmisión, formalismos homogéneos, las comunas más bien se componen, se conectan, se comunican, se cruzan, cooperan y colisionan entre sí, sin articularse en una fantasmática “unidad”, sino manteniendo siempre su autonomía y su pluralidad; tan irreductiblemente plurales como lo son las formas de vida sobre la tierra.

El problema de la organización es, por tanto, el problema de pensar cómo circula lo heterogéneo, no cómo se estructura lo homogéneo. El desafío de inventar formas y dispositivos de traducción, momentos y espacios de encuentro, lazos transversales, intercambiadores, ocasiones de cooperación, etc.

Lo “universal” no se construye poniendo entre paréntesis lo particular (situado, singular), sino por profundización, por intensificación de lo particular mismo. En cada situación está el mundo entero si nos damos tiempo para buscarlo. Sería difícil por ejemplo pensar en una experiencia con mayor capacidad de interpelación y al mismo tiempo tan inscrita profundamente en un territorio muy concreto como el zapatismo. Como dice el poeta Miguel Torga, “lo universal es lo local sin los muros”.

La “organización” más importante es, finalmente, la vida cotidiana misma, en tanto que red de relaciones susceptible de activarse políticamente aquí o allá. Cuanto más densa es la red, cuanta más calidad tienen esas relaciones, mayor es la potencia política de una sociedad.

6- Final: elogio del tacto

También las revoluciones se han pensado y llevado a cabo desde el paradigma del gobierno: un sujeto contrapuesto al mundo (la vanguardia) que lo empuja en la buena dirección; el pensamiento como ciencia y Saber con mayúsculas; la acción como aplicación de ese saber; la realidad como materia informe que modelar; el proceso revolucionario como “producto” o ajuste fino entre medios y fines, etc.

Forzar las cosas desde el exterior: las revoluciones que se hacen desde ahí resultan un desastre y abrasan a los revolucionarios en el voluntarismo. Ser militantes, en el paradigma del gobierno, implica estar siempre enfadados con lo que pasa, porque no es lo que debería pasar; siempre regañando a los demás, porque no se enteran de lo que debieran; siempre frustrados, porque a lo que hay le falta esto o aquello; siempre angustiados, porque lo real está permanentemente en la dirección equivocada y hay que someterlo, dirigirlo, enderezarlo; implica no disfrutar, no dejarse llevar nunca por la situación, no confiar en las fuerzas del mundo, etc.

Habría otro camino. Aprender a habitar plenamente, en lugar de gobernar, un proceso de cambio. Dejarse afectar por la realidad, para poder afectarla a su vez. Darse tiempo para aprehender los posibles que se abren en tal o cual momento. Es en este sentido que el CI afirma que “el tacto es la virtud revolucionaria cardinal”. Si la revolución es el incremento de los potenciales inscritos en las situaciones, el con-tacto es a la vez lo que nos permite sentir por dónde está circulando la potencia y el modo de acompañarla sin forzarla, con cuidado. Y de esa sensibilidad estamos más necesitados que de mil cursos de formación en contenidos políticos.

“La inteligencia estratégica nace del corazón... Incomprensión, negligencia e impaciencia: he ahí al enemigo”

Este artículo en italiano

"El poder es logístico, bloqueemos todo" (Turín, 2012)


Referencias útiles:

El Comité Invisible tiene cuenta en twitter.

Pepitas de Calabaza (de manera conjunta con Sur+ de México) anuncia  la edición castellana de A nuestros amigos para marzo.

Y mientras, del Comité Invisible puede leerse:

- Llamamiento (y otros fogonazos)

- La insurrección que viene

La génesis del Comité Invisible es la revista Tiqqun: aquí se pueden leer los dos números.

Gracias a los amigos por los comentarios útiles para la escritura del texto: Carolina, Pepe, Álvaro, Marc, Diego, Ema. Y a Carmen por la maquetación del PDF.


http://www.eldiario.es/interferencias/comite_invisible-revolucion_6_348975119.html